domingo, 13 de abril de 2008

LA QUIMICA DE LA VIDA.



La química tiene una gran influencia sobre la vida humana desde los tiempos más remotos. La misma palabra "química" nos habla de su antiguo origen, pues según unos viene de "khumos” (zumos), en alusión a la producción de metales a partir de sus respectivos minerales, existiendo también la creencia de que procede de "khemeia" que era el nombre que reciben las tierras negras de Egipto y también el negro de la pupila del ojo -símbolo de lo oscuro y oculto- por lo que "química" significó en un principio "la ciencia egipcia y secreta". En las épocas remotas se utilizaba para aislar productos naturales de utilidad en la vida diaria y buscar nuevas aplicaciones como pigmentos, elixires, ungüentos, conservantes, perfumes o utensilios domésticos.
Después, en los siglos XVIII y XIX, cuando la química alcanzó el rango de una verdadera ciencia y se comprendió lo que era realmente el átomo y se desarrolló el concepto de molécula, la química dejó de ser una ciencia empírica. Se introdujeron métodos cuantitativos en las reacciones y se descubrieron leyes que regulaban el sentido y la velocidad de las mismas.
Con estos nuevos conocimientos se desarrollaron técnicas para sintetizar sustancias nuevas que eran mejores que las naturales, o que podían reemplazarlas por completo con gran ahorro. Así empezaron a sintetizarse productos naturales de una manera eficiente y económica y a obtenerse nuevos materiales, cada vez más complejos, que hicieron posibles viejos sueños del hombre. Se crearon nuevos plásticos y tejidos, y también fármacos para combatir toda clase de enfermedades.
Paralelamente, y debido a los desarrollos científicos en otras ciencias como la física, la biología o la geología, se consiguieron otros espectaculares avances científicos y tecnológicos; pero pronto se hizo evidente que cada ciencia, a su manera, se basaba en el estudio de la materia y sus cambios. La química era la base de todas ellas y así aparecieron disciplinas que hacían de puente con la química, aprovechando sus avances, como la bioquímica, la geoquímica y la fisicoquímica.
La Química nos rodea por todas partes
Nuestros procesos corporales son químicos en su mayoría. Mientras respiramos, hacemos la digestión, crecemos, envejecemos e incluso pensamos, estamos siendo reactores químicos ambulantes. Los procesos químicos de las fábricas son diferentes en escala, más que conceptualmente, puesto que en ellas se procesan, se separan y se recombinan materiales para convertirlos en nuevas y provechosas formas.

Consultar:
La química de la vida

Una tabla periódica con información acerca de propiedades biológicas y aspectos toxicológicos de los distintos elementos.
Una tabla periódica en español, muy completa y con excelentes visualizaciones de las diversas propiedades periódicas (radio atómico, radio iónico, energía de ionización, electronegatividad).

miércoles, 9 de abril de 2008

PULITZER






La imagen de ese buitre acechando a una niña moribunda en África le persiguió en vida. Con ella atrapó el Pulitzer, pero también la maldición de una pregunta: “¿Qué hiciste para ayudarla?”. A Kevin Carter, cronista gráfico de la Suráfrica del 'apartheid', la presión le empujó al suicidio. Un periodista testigo de aquellos años rememora su figura.

En este preciso momento, todos los dominicanos estamos celebrando el premio Pulitzer en el renglón literatura ganado por nuestro compatriota Junot Díaz.
Los celebraremos siempre, mientras estemos vivos, y los celebramos, porque Junot Díaz no escribió esta novela motivado para ganar premio, sino para darnos un testimonio, no solo a los dominicanos, sino a todos los latinoamericanos, que por circunstancias vivimos como extranjeros; de que si se puede triunfar y salir victorioso, sin tener que desprestigiar nuestros orígenes de donde vinimos.
Y digo esto, porque sabemos que en los veintiún renglones de este premio, se han premiados obras, en que sus autores las crearon pensando en un premio.

Recordemos el reportaje de John Carlin sobre el fotógrafo A Kevin Carter ganador del premio Pulitzer en el renglón fotografía. Publicado por el periódico El País.

La fotografía de la pesadilla
John Carlin 18/03/2007


La cámara funciona como una barrera que lo protege a uno del miedo y del horror, e incluso de la compasión.
Un hombre blanco perfectamente bien alimentado observa cómo una niña africana se muere de hambre ante la mirada expectante de un buitre. El hombre blanco hace fotos de la escena durante 20 minutos. No es que las primeras no fueran buenas, es que con un poco de colaboración del ave carroñera le salía una de premio, seguro. Niña famélica con nariz en el polvo y buitre al acecho: bien; no todos los días se conseguía una imagen así. Pero lo ideal sería que el buitre se acercara un poco más a la niña y extendiese las alas. El abrazo macabro de la muerte, el buitre Drácula como metáfora de la hambruna africana. ¡Ésa sí que sería una foto! Pero el hombre esperó y esperó, y no pasó nada. El buitre, tieso como si temiera hacer huir a su presa si agitara las alas. Pasados los 20 minutos, el hombre, rendido, se fue.
No se debería de haber desesperado. Una de las fotos se publicó en la portada de The New York Times y acabó ganando un premio Pulitzer. Pero incluso así se desesperó. Y mucho. El hombre blanco era un fotógrafo profesional llamado Kevin Carter. A los dos meses de recibir el premio en Nueva York se suicidó.
Hay dos preguntas. La primera, ¿por qué se suicidó? La segunda, ¿por qué no ayudó a la niña? La respuesta a la primera es relativamente fácil. La respuesta a la segunda es más interesante. Remontemos.
Kevin Carter nació en Suráfrica en 1960, dos años antes de que Nelson Mandela empezara su condena de 27 años de cárcel. Al llegar a la adolescencia empezó a entender que ser blanco en Suráfrica significaba ser una de las personas más privilegiadas de la Tierra y, al mismo tiempo, cómplice de una atroz injusticia. Cumplidos los 24 años, Carter descubrió que el periodismo era el terreno donde libraría su guerra particular contra el apartheid.
Comenzó su carrera en 1984, cuando las poblaciones negras en las periferias de las grandes ciudades -como Soweto, que estaba al lado de Johanesburgo- se convirtieron en campos de batalla. Jóvenes militantes negros, cuya única fuerza residía en su ventaja numérica, lanzaban piedras a los policías y a los soldados, que respondían con gases lacrimógenos, balas de goma o balas de verdad. Cientos murieron, miles fueron encarcelados. Soweto ardía, y allá, casi permanentemente instalado, estaba Carter, fotógrafo novato de The Johannesburg Star, expiando su culpa.
La gran ironía de la historia reciente de Suráfrica es que cuando salió Mandela de la cárcel en 1990, cuando empezó el proceso de paz que condujo cuatro años después a la democracia, se desató una violencia mucho mayor. Durante casi la totalidad de aquellos cuatro años, Soweto y otra media docena de poblaciones negras en los alrededores de Johanesburgo vivieron una anarquía asesina demencial, nutrida por opositores al proyecto democrático, en la que murieron unos 12.000. Allí, una vez más, estaba Carter. Todos los días. Se presentaba temprano por la mañana a los campos de la muerte, como se presentan los oficinistas a sus lugares de trabajo.
Yo también me presentaba allí, pero con menos frecuencia y más tarde. Siempre que llegaba a estos lugares, en pleno tiroteo o minutos después de una masacre, ahí veía a Kevin Carter, sudado, polvoriento, bolso sobre el hombro, cámara en mano. A él y a sus tres amigos fotógrafos, Ken Oosterbroek, Greg Marinovich y João Silva. Les llamaban a los cuatro “el Bang Bang Club”. Hacían fotos espeluznantes y se exponían a peligros extraordinarios. Yo había llegado a Suráfrica en 1989 tras seis años cubriendo las guerras de Centroamérica. Vi pronto que daba mucho más miedo estar en 1992 en un lugar como Tokoza o Katlehong, a escasos kilómetros de Johanesburgo, que en 1986 en los frentes del oriente de El Salvador o el norte de Nicaragua. Porque en los lugares donde los negros, animados por los blancos, se masacraban podía pasar cualquier cosa en cualquier momento y en cualquier lugar. Con un Kaláshnikov, una lanza, un machete o una pistola. Ahí trabajaba Carter. Ahí se pasaba desde las cinco de la madrugada hasta el mediodía haciendo fotos de gente matando y de gente muriendo.
Para poder hacer ese trabajo es necesario blindarse, armarse de una coraza emocional. No se puede responder a lo que uno ve como un ser humano normal. La cámara funciona como una barrera que lo protege a uno del miedo y del horror, e incluso de la compasión. Carter y sus tres camaradas dormían poco, además, y consumían drogas de todo tipo. Pasaban sus días y sus noches en un acelere mental y en un estado de anestesia emocional casi permanentes. Si se hubiesen detenido un instante a reflexionar sobre lo que hacían, si hubiesen permitido que los sentimientos penetraran la epidermis, habrían sido incapaces de hacer su trabajo. El entorno era alocado, pero el trabajo era importante. Si se hubieran quedado en sus casas o se hubieran expuesto a menos peligro, habría habido más muertos, menos presión política para acabar con la violencia. Ésta era la contribución de Carter a la causa de sus compatriotas negros.
En marzo de 1993 se tomó unas vacaciones de Tokoza y Katlehong y se fue a Sudán. Ahí, apenas aterrizar, es donde vio a la niña y el buitre. Respondió con el frío profesionalismo de siempre. No habría podido elegir otra manera de actuar. Estaba programado, anonadado. El único objetivo era hacer la mejor foto posible, la que tuviera más impacto. Ahí empezaba y terminaba su compromiso. La lógica era muy sencilla: si hacía una foto potente, se beneficiaría a sí mismo, pero también ampliaría la sensibilidad de los seres humanos en lugares lejanos y tranquilos, despertando en ellos aquella compasión -precisamente- que en él estaba necesariamente adormecida.
Por eso no hizo nada para ayudar a la niña. Porque si la hubiera ayudado, no habría podido hacer la foto. Porque había llegado al límite de sus posibilidades.
El problema era que la gente normal, empezando por su propia familia, no lo entendía. Fuera donde fuera, le hacían la misma pregunta. “Y después, ¿ayudaste a la niña?”. Se convirtió en un agobio, una pesadilla. Los únicos que no le hacían la pregunta, porque para ellos no era necesario hacerla, eran los amigos del Bang Bang Club.
En abril de 1994 le llamaron desde Nueva York para decirle que había ganado el Pulitzer. Seis días después, su mejor amigo, Ken Oosterbroek, murió en un tiroteo en Tokoza. Toda la emoción reprimida a lo largo de cuatro años salvajes explotó. Carter se quedó destruido. Lloró como nunca y lamentó amargamente que la bala no hubiera sido para él.
El mes siguiente voló a Nueva York, recibió el premio, se emborrachó, incluso más de lo habitual, y volvió a casa. La guerra se había terminado. Mandela era presidente. Suráfrica tuvo su final feliz, pero la vida de Carter dejó de tener mucho sentido. Quizá en parte porque el peligro de la guerra había sido su droga más potente, la que le había creado mayor adicción. Siguió trabajando, pero, perseguido por la muerte de su amigo y -ahora que se había quitado la coraza- la angustia moral retrospectiva de la escena con la niña sudanesa, se hundió en una profunda depresión. No podía trabajar, o si lo intentaba, caía en errores absurdos. Llegaba tarde a entrevistas, perdía rollos de fotos que ya había hecho. Y tenía problemas en casa: deudas, desamor...
El 27 de julio de 1994, exactamente tres meses después de las primeras elecciones democráticas de la historia de su país, Carter se fue a la orilla de un río donde había jugado cuando era niño, antes de que supiera lo que era el apartheid, el sufrimiento, la injusticia. Y ahí, por fin, dentro de su coche, escuchando música mientras inhalaba monóxido de carbono por un tubo de goma, logró la paz, la anestesia final de la muerte.

ORIGEN DE LOS PREMIOS PULITZER:

PREMIOS PULITZER:

Galardones que todos los año se entregan en los Estados Unidos a los mejores trabajos en periodismo, ficción, drama, poesía, historia, biografía o autobiografía. Los premios se pagan con los ingresos derivados de un fondo que creó Joseph Pulitzer (1847-1911) y que administra la Universidad de Columbia, desde 1917. Los premios se entregan siguiendo las recomendaciones de un directorio especializado.

Pulitzer nació en Hungría. Luego de emigrar a los Estados Unidos, en 1883, compró el diario World en Nueva York donde desarrolló métodos agresivos de periodismo, usando ilustraciones, noticias insólitas, cruzadas contra la corrupción, historietas y un notable suplemento dominical. Convirtió a su diario en defensor de las causas justas, aunque tuvo detractores y enemigos. Desde 1880 sufrió una ceguera paulatina, vivía casi todo el tiempo en una embarcación, hasta convertírse en una figura legendaria y exótica. Al morir dejó una fortuna para la escuela de graduados en periodismo de la Universidad de Columbia.

Una de sus frases más famosas:
«La prensa libre debe abogar siempre por el progreso y las reformas. Nunca tolerar la injusticia ni la corrupción.
Luchar contra los demagogos de todos los signos. No pertenecer a ningún partido.
Oponerse a los privilegios de clases y al pillaje público. Ofrecer su simpatía a los pobres y mantenerse siempre devota al bien público”.

martes, 8 de abril de 2008

El premio Pulitzer en literatura: JUNOT DIAZ









El escritor dominicano Junot Díaz figura entre los ganadores del codiciado premio Pulitzer, la distinción más alta del periodismo que se concede en EEUU desde 1917. Díaz, que nació en República Dominicana, profesor de escritura creativa en la Universidad de Syracuse, y editor de ficción de la revista Boston Review , logró su primer Pulitzer en literatura con su primera novela The brief wondrous life of Oscar Wao (La prodigiosa vida breve de Oscar Wao), de ficción, que publicó en el 2007.
Su obra trata sobre una saga de inmigrantes dominicanos. Es autor, además, de Drown (Ahogado), un libro en que reunió todos sus cuentos, publicados muchos de ellos en prestigiosas revistas literarias. Junot, cuya familia llegó a Nueva Jersey cuando él tenía siete años, escribe sobre la dura realidad de los inmigrantes hispanoamericanos en Estados Unidos, y ha recibido los premios Pushcart Prize XXII (1997), Eugene McDermott Award (1998), y el Guggenheim Fellowship (1999).

«Negocios» y «Aguantando» de Junot Díaz

Termino con algunos cuentos de Drown de Junot Díaz. Los textos se sitúan en parte en la República Dominicana y en parte en Nueva York. El trasfondo vuelve a ser la biografía de una familia, ya que los cuentos se interrelacionan, pues relatan diferentes escenas en la vida de Rafa, Yúnior y sus padres. Se trata de una evocación fragmentada, como lo son los mismos recuerdos. Los cuentos situados en Nueva York muestran de manera hiperrealista las escapadas del padre con otra mujer en que se ven implicados los hijos. Sobre todo se centran en la vida de jóvenes desorientados y racialmente discriminados que explotan su exotismo latino («Como salir con una morena, una negra, una blanca o una mulata»), tantean la droga («Aurora»; «Ahogado»), cometen pequeños robos («Edison, New Jersey»). A pesar de su vida cercana a la ilegalidad se les evoca con sentimientos muy humanos y son muy sensibles a veces, lo que hace la fuerza de estos textos. Los cuentos ubicados en Quisqueya describen la ferocidad de los niños con los marginados, más específicamente con un niño a quien un cerdo le comió el rostro («Ysrael» «Sin rostro») y el período de espera antes de que Rafa, Yúnior y su madre vayan a reunirse en Estados Unidos con su padre («Aguantando»). A diferencia de los textos de Pérez y Álvarez, la mujer no es la protagonista. Tampoco hay realismo mágico, los textos se han tildado de «street credibility», un realismo extremo. Si hay posibles alusiones a fuerzas sobrenaturales, este enfoque es tratado con ironía, como en el caso de Ysrael y su cara deformada: «Le dan miedo las operaciones, le da miedo que no cambie nada, que los médicos canadienses fracasen como fracasaron las santeras que pagó su madre, a pesar de que pidieron ayuda a todos los espíritus de la guía telefónica celestial» (Díaz 1996: 152). Me interesa comentar «Negocios» y «Aguantando», un díptico con título español también en el original en inglés. Tratan respectivamente las fortunas y adversidades del padre cuando llega a Estados Unidos y la espera frustrada del resto de la familia en Santo Domingo. En «Negocios» el acento está en la dureza de sobrevivir y conseguir trabajos en Estados Unidos, este país de los sueños por realizar que es un «infierno helador» (Díaz 1996: 171). Tampoco sorprende que el padre sea víctima de una estafa para legalizar su situación, pero finalmente se las arregla para casarse con una dominicana, Nilda, ocultando la existencia de su familia anterior. No predomina la añoranza de su familia, intenta olvidarla, aunque son ellos, el abuelo materno junto a otros amigos más, quienes hicieron posible su viaje en el típico gesto de solidaridad tan dominicano donde nadie nunca dice «vete pa’l carajo» (Díaz 1996: 77). Tampoco exalta su país natal desde Estados Unidos. En las comparaciones que el padre establece entre Estados Unidos y su país, siempre sale ganando el primero: se asombra de las calles limpias en Estados Unidos, las mujeres latinas en Miami lucen mejores por tener mejor dieta y más productos de belleza que allá. La República Dominicana es considerada la periferia, tal como lo ilustra un mapa en el que «[...] recorría la costa con un dedo, enunciando lentamente los nombres de las ciudades, procurando imitar los espantosos crujidos del inglés. La costa norte de nuestra Isla asomaba por la esquina inferior derecha del mapa» (Díaz 1996: 165). Ni siquiera en un breve viaje de regreso, durante el cual no visita a su familia cada vez más pobre, le entra la nostalgia: «En la ciudad reinaba un calor horroroso; el polvillo rojizo le resecaba la garganta y le taponaba la nariz. La pobreza, los niños sin asear que señalaban sus zapatos nuevos, las familias agazapadas juntas delante de las chabolas... todo era familiar y sofocante» (Díaz 1996: 189). Se siente como un «turista en la guagua de Boca Chica, (...)» (Díaz 1996: 190). Pero esto no impide que siga actuando como buen macho dominicano: toma con los amigos, tiene su orgullo, y se acicala para conquistar a las mujeres: «A fin de cuentas, su generación se había destetado con la chifladura que tenía el Jefe por la elegancia: no en vano poseía casi diez mil corbatas la víspera del día en que lo asesinaron. Vestido como estaba, atildado y serio, papi podría parecer extranjero, pero nunca pasaría por un mojado» (Díaz 1996: 162). Cuando Nilda se entera por «una concatenación de amistades» –otro elemento de la idiosincrasia dominicana– de que su esposo ya tiene otra familia,»[e]staba molesta, y papi tuvo que hacer una de sus más espléndidas actuaciones para convencerla de que nosotros ya no le importábamos» (Díaz 1996: 179). El padre que es tan autoritario y machista como en los textos de Loida Maritza Pérez o en Álvarez, es bajado de su pedestal gracias a la ironía.Si leemos la contrapartida de las andanzas del padre en «Aguantando», vemos que la situación en los suburbios de Santo Domingo donde viven la madre, Yúnior y Rafa, (8) no es muy diferente de lo que experimenta el padre. El trabajo para la madre es igual de agotador: diez horas al día en una fábrica de chocolate sólo le procuran un sueldo de miseria y ni siquiera es capaz de cuidar siempre a sus hijos, de manera que los manda a la familia en verano y en tiempos de penuria. Si hay cucarachas en Nueva York, en los suburbios de la capital hay ratas. Tampoco es muy seguro el barrio en que viven, por lo que la madre pide a algún compañero que la acompañe hasta el umbral de su casa después del trabajo. A pesar de la situación precaria, la vida en la ciudad supera a la del campo al decir de la madre: «Éramos pobres. Para haber sido más pobres habríamos tenido que vivir en el campo o haber sido inmigrantes de Haití, y ambas ideas nos la ofrecía mami muchas veces a modo de brutal consuelo» (Díaz 1996: 74). A Rafa y Yúnior el campo les provoca aburrimiento: no pasa nada, no es ningún lugar idílico. La cohesión de la familia también se ve más amenazada que en los libros anteriores: así la madre desaparece durante cinco meses para superar la desilusión de que su marido no cumpliera su promesa de regresar a buscarlos. Los niños mientras tanto se quedan con el abuelo. El padre se convierte en una quimera de un hombre que regresaría repleto de cadenas de oro en un flamante coche. La ironía y la narración desde la perspectiva de Yúnior despojan las evocaciones de cualquier sesgo patético. Concepción Bados Ciria advierte que en Díaz «la República Dominicana representa el lugar de la corrupción, la pobreza y la frustración totales» (2000: 207), pero también se pueden aplicar estas calificaciones al mundo estaounidense en que se desenvuelve el padre. Junot Díaz no cede ante su objetivo de arrancar las máscaras y de mostrar la existencia también en su fealdad y su realidad sin ambages, en Estados Unidos y en la República Dominicana. Por eso tal vez la primera narración se centra en el intento de Rafa y Yúnior de sacarle la máscara al niño de la cara mutilada «Ysrael». Hay que enfrentarse a la sordidez de la existencia y no vivir con máscaras e ilusiones, por muy crudo que sea lo que se esconde detrás. La desmitificación de los estereotipos sobre la República Dominicana es total.

Rita De Maeseneer :Profesora de la Universidad de Amberes, Bélgica. Acaba de aparecer su libro Encuentro con la narrativa dominicana contemporánea, Madrid-Frankfurt, Iberoamericana-Vervuert.

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Los Premios Pulitzer son una serie de 21 galardones que abarcan periodismo, literatura y composición musical, considerados como la más alta distinción para las obras publicadas en los Estados Unidos. Se entregan anualmente, en torno del mes de abril.


Tabla de contenidos.
1 Historia
2 Categorías
3 Los nuevos tiempos
4 Premios que ya no se otorgan
5 Lista de premiados
5.1 Novela
5.2 Poesía
5.3 Teatro
5.4 Música
5.5 Cómic
6 El Pulitzer y la cultura popular
7 Enlaces externos

domingo, 6 de abril de 2008

HISTORIA DE NUESTRA AMERICA














RESISTENCIA INDIGENA

Estos materiales que presentamos a continuacion es para complacer a un grupos de estudiante del bachillerato, que nos solicitaron que le ayudara a completar su ciclo de investigacion sobre este tema de la resitencia indigena.


El primer documento pertence al Centro de Estudios Latinoamericanos, Santiago, Chile.

Consultar texto:
HISTORIA DE NUESTRA AMERICA

El segundo documento pertenece a la Revista Europea de Estudios Ltinoamericanos y del Caribebajo la firma de Everardo Garduño.
Consultar texto:
Cuatro ciclos de resistencia indígena en la frontera México ...

El tercer documento pertenece a la Universidad de Costa Rica.

EVANGELIZACIÓN FRANCISCANA Y RESISTENCIA INDÍGENA: DOS REBELIONES ...

sábado, 5 de abril de 2008

LEÓN NIKOLAIEVICH TOLSTOI: (1828-1910)
















Desde hace más de cien años León Tolstoi es uno de los escritores más famosos y leídos en el mundo entero. Su nombre ocupa casi siempre, uno de los primeros lugares de la lista del Index Translationum de la UNESCO. En 1910 Lenin escribió que Tolstoi "supo plantear tantos problemas importantes y elevarse a una altura artística tan intensa que sus obras ocupan uno de los primeros lugares en la literatura mundial"2
La gloria de Tolstoi novelista ocultó en cierta medida sus ideas pedagógicas. Pero la intervención de Tolstoi en el campo pedagógico dio lugar a múltiples controversias, que aún no se han cerrado. Algunos de sus contemporáneos, pedagogos de profesión, llegaron a poner en duda su competencia en temas educacionales y consideraron que la labor que realizaba la escuela fundada por él no era más que un mero entretenimiento para un aburrido aristócrata ruso. Sin embargo, la historia de la pedagogía contemporánea demuestra lo contrario. Así como la creación literaria de Tolstoi constituye un aporte esencial a la cultura de la humanidad, su doctrina pedagógica ha contribuido al progreso de la ciencia de la educación.

Contrariamente a la opinión del mundo literario, el propio Tolstoi atribuía más valor a sus trabajos pedagógicos que a los artísticos y literarios, como él mismo lo señaló repetidas veces.Para decidir quién tiene razón en este caso, el propio autor o los intérpretes de su obra, hay que analizar el lugar que ocuparon la pedagogía y los problemas de la educación en la vida y la obra de Tolstoi así como sus innovaciones en esta esfera y las influencias que ejercieron sus opiniones en el desarrollo de la escuela y del pensamiento pedagógico.

El camino de la pedagogía


Desde su juventud, León Tolstoi se esforzó por contribuir de manera práctica a la instrucción pública. la idea que inspiró su primer libro Las cuatro épocas del desarrollo es profundamente simbólica. En dicha obra se propuso describir el proceso de formación del carácter del hombre, desde los primeros años, cuando comienza la vida espiritual, hasta la juventud, cuando esa vida ha adquirido su forma definitiva.

Entre 1852 y 1857 publicó una serie de relatos autobiográficos - Niñez, Adolescencia, Primera juventud- en los que estudia el mundo espiritual del niño, del adolescente y del joven, sus emociones, su actividad cognoscitiva y su desarrollo moral. En todos los relatos está presente la convicción de que es necesario respetar la personalidad del niño. Este concepto será el fundamente de la labor pedagógica de Tolstoi.


Aunque el cuarto y último relato –El hombre adulto- quedó sin escribir, el tema se trata en otras obras del joven Tolstoi, por ejemplo, en el relato Los Cosacos y en La mañana del terrateniente. El personaje principal de este cuento, también en gran medida autobiográfico, abandona la universidad antes de haber concluido los estudios. Estima que su concepción del mundo ya está determinada, que ha comprendido el sentido de la vida y ha decidido la orientación de su existencia futura. Ha llegado a la conclusión de que lo más importante en la vida es hacer el bien a las personas con las que uno ha de vivir. La felicidad personal depende del bienestar de los demás, y mientras la más numerosa de las clases populares, la de los campesinos, siga vegetando en la miseria y la ignorancia, no es posible el bienestar social y, por ende, el propio: "Trabajar para esta clase popular, sencilla, sensible, liberarla de su pobreza, darle algunas satisfacciones, impartirle la educación de la que, por fortuna, yo gozo, corregir los defectos que nacen de la ignorancia y de la superstición, desarrollar su sentido moral, impulsarla a amar el bien. !Qué futuro extraordinario y venturoso!"3


Como el héroe de su cuento, a los 21 años Tolstoi creó una escuela en Iasnaia Poliana, su propiedad familiar, e intentó educar a los hijos de los campesinos. Esta primera experiencia fue breve ya que la enseñanza se transformó en una labor demasiado ardua para él, quizás debido a que carecía de conocimientos profesionales o a que emprendió esa tarea sin mayor convicción, en búsqueda de nuevos campos de actividad. Durante la primavera de 1851, Tolstoi se enroló en el ejército, primero en el Cáucaso, y luego participó en la defensa de Sebastopol. Poco después del fin de la guerra de Crimea (1853-1856), pidió su baja y retornó a Iasnaia Poliana donde reanudó su labor docente, pero esta vez con un gran número de niños campesinos. Es interesante notar que Tolstoi, en una carta al poeta Afanasyi Fet en la que le explica los motivos de esta actividad nueva para él, decía: No somos nosotros los que debemos aprender, sino que debemos enseñar a esos niños aunque sólo sea una pequeñísima parte de lo que sabemos4

Sus observaciones como escritor sobre la conducta de los niños, los adolescentes y los jóvenes, y sus experiencias docentes permitieron a Tolstoi darse cuenta de que la instrucción no es una tarea simple ni fácil y que sin conocimientos profesionales es imposible practicarla con éxito. Tolstoi comenzó a leer obras especializadas en la materia, entró en contacto con profesionales de la docencia y comenzó a interesarse en la experiencia de otros países. En 1857 hizo su primer viaje a Europa y visitó Alemania, Francia y Suiza. Allí entró en contacto directo con cultura europea y estudió en la práctica las instituciones educativas de esos países.

Al retornar a Rusia amplió considerablemente su actividad docente, particularmente intensa de 1859 a 1862. como escribió el propio Tolstoi, fueron "tres años de un apasionado entusiasmo por esa causa". En esa época los temas educacionales no sólo entusiasmaban a León Tolstoi, sino a toda la sociedad culta y democrática de Rusia, donde se estaba preparando activamente la reforma escolar. La opinión pública discutía animadamente los proyectos ministeriales y desconfiaba de la política del gobierno zarista en materia de instrucción pública. Tolstoi, en particular, consideraba que los funcionarios no podrían crear un sistema que respondiese a los intereses de toda la población: "Para que la instrucción pública funcione bien es necesario encomendársela a la sociedad."5 Hizo gestiones en ese sentido y planificó la organización de una asociación cuyo objetivo sería "educar al pueblo; publicar una revista pedagógica; fundar escuelas donde no existen y donde se sienta la necesidad de las mismas: elaborar el contenido de la educación; formar profesores; suministrar a las escuelas los medios materiales; contribuir a la administración democrática de la educación, etc." Todos sus intentos de conseguir que los poderes públicos autorizaran la creación de esa asociación fueron vanos.


Leer texto completo: LEÓN NIKOLAIEVICH TOLSTOI

Obras de Leon Tolstoi:



Posdata:

El texto que sigue se publicó originalmente en Perspectivas: revista trimestral de educación comparada
(París. UNESCO: Oficina Internacional de Educación), vol. XVIII, n° 3, 1988, págs. 663-675
©UNESCO: Oficina Internacional de Educación, 2001
Este documento puede ser reproducido sin cargo siempre que se haga referencia a la fuente.

SIN COMPARACIONES











Obama no es Martin Luther King: siete diferencias

En el 40 aniversario de la muerte de Luther King, analizamos lo que les une y separa.

¿Es Barack Obama el sueño de Martin Luther King? ¿Tiene algo que ver el éxito del aspirante a candidato demócrata con el éxito de los movimientos por los derechos civiles liderados por Luther King en Estados Unidos? El cuarenta aniversario del asesinato del activista negro podría coincidir con la elección del primer presidente afroamericano de Estados Unidos. No relacionar mentalmente ambos hechos es casi imposible.
Sin embargo, son tantas las cosas que unen a Obama y a Luther King como las que les separan.

Aunque las comparaciones son odiosas, ahí van siete diferencias:

. Distintos orígenes

Martin Luther King: Hijo del Reverendo Martin Luther King, el mayor activista por los derechos de los negros en Estados Unidos, llegó al mundo en la habitación de una casa de Atlanta, en el estado sureño de Georgia. Fue en enero de 1929, pocos meses antes del crack que fulminó la Bolsa del país norteamericano. A diferencia de Obama, Martin Luther King pasó toda su vida en Estados Unidos, sobre todo en el sur, donde las diferencias raciales están todavía hoy muy acentuadas.
Barack Obama: Su primer contacto con el mundo fue algo más exótico. Hijo de un economista de Kenia formado en Harvard y de la estadounidense Ana Dunham, Obama nació en Honolulu (Hawái) en 1961. También recibió el nombre de su progenitor aunque, a diferencia de Luther King, el candidato a las primarias del Partido Demócrata no se crió junto a su padre, que regresó a África sin su familia cuando terminó los estudios. El segundo matrimonio de su madre lleva a Obama hasta Yakarta, donde pasará varios años junto a su padrastro, un hombre de clase acomododa.

2. Religión frente a formación académica
­Luther King: Su formación es eminentemente religiosa. Siguiendo la estela familiar, con 15 años ingresa en el Morehouse College y, dos años más tarde es ordenado como ministro baptista a los 17. En 1951 se gradúa en el Seminario Teológico de Crozer y, para completar su formación, realiza su trabajo de posgrado en la Universidad de Boston. ¿Su especialidad? La Filosofía.
Obama: Aunque Luther King fue un hombre muy preparado, la educación de Obama es mucho más exquisita. Una vez concluidos su estudios medios, pasa dos años en el Occidental College, para trasladarse finalmente a la prestigiosa Universidad de Columbia, donde se licencia en Ciencias Políticas, especializado en Relaciones Internacionales. Tras una breve interrupción en la que se distingue como un activo organizador de una comunidad del sur de Chicago, Obama continúa sus estudios en Harvard, donde termina la carrea de Derecho. Allí obtiene su primer ‘éxito político’, ya que es elegido como el primer presidente afroamericano del Harvard Law Review.

3. ¿Quién representa el verdadero ’sueño americano’?
Luther King: Esta es precisamente la mayor diferencia que encuentran los afroamericanos entre el activista asesinado hace 40 años y el que podría ser el primer presidente negro. Sobre Martin Luther King no recae ninguna duda: él es el auténtico negro del sur, descendiente de esclavos. Según el antropólogo Marvin Harris, esta condición podría ser el motivo que ha impedido prosperar a algunos estados sureños poblados por negros, aunque el racismo social parece ser el motivo más directo de la falta de desarrollo de ciertas regiones del país. Lo ocurrido en Nueva Orleans tras el paso del huracán Katrina por Estados Unidos es un claro ejemplo de este subdesarrollo.
Obama: Los recelos entre inmigrantes africanos y afroamericanos son comunes en Estados Unidos. Algunas personalidades afroamericanas del país han recalcado este hecho a la hora de hablar del candidato demócrata. Es es el caso de la escritora Debra Dickerson, para quien el éxito de Obama no es el de los descendiente de los esclavos negros, ya que Obama es hijo de padre africano que “emigró voluntariamente” para formarse en Harvard, casado con una mujer blanca. Sin embargo, para la mayor parte de la comunidad negra de EEUU, Obama se parece mucho a lo que soñó Martin Luther King.

4. El activista y el político
Luther King: Fue más activista que político. Sus andanzas comenzaron en 1955, año en el que Rosa Parks, una mujer negra, fue detenida por no ceder su asiento a un pasajero blanco. Martin Luther King participó en la protesta que duró 381 días; fue arrestado y encarcelado, su vivienda fue destrozada y recibió muchas amenazas de muerte. Con todo, un año más tarde era el fin de la segregación en el transporte público. Después de esto se funda la Conferencia de Líderes Cristianos del Sur (SCLC) por los clérigos negros de todo el Sur, y se nombra a King como presidente. En los años siguientes Luther King se convierte en un icono de la lucha pacifista contra el racismo en Estados Unidos, hasta su asesinato el 4 de abril de 1968.
Obama: En un primer momento de su carrera, el hawaiano se convierte en un importante activista de Chicago desde una consejería jurídica por los derechos civiles. Pero en su mente planea un futuro más político. Con sólo 35 años Obama consigue un puesto en la Asamblea General del Estado de Illinois, representando a Hyde Park en la ciudad de Chicago. Ocho años más tarde es nombrado senador y actualmente es el favorito para representar a los demócratas en las presidenciales de noviembre.

5. Fe ortodoxa frente a fe liberal
Luther King: Fue, ante todo, un hombre religioso, continuando así con la tradición familiar. A los 17 años le nombran ministro batista y en1954 se convierte en pastor de la Iglesia baptista de Dexter Avenue en Montgomery (Alabama). Su trayectoria vital y toda su filosofía de vida estuvieron marcadas por su enorme fe protestante.
Obama: En cuestión de creencias, el aspirante a la candidatura presidencial demócrata no se queda corto. Obama ha asegurado en numerosas ocasiones desde que comenzó la campaña de las primarias en el país norteamericano, que su fe religiosa juega un importante papel en todos los aspectos de su vida. Según él, la fe es lo que le mantiene “firme y con la mirada en las mayores alturas”. El senador de Illinois es miembro de la Iglesia Unida de Cristo, que tiene más de un millón de miembros y que está considerada como una de las facciones pentecostales más liberales. Sin embargo, uno de los momentos más comprometidos de su carrera a las presidenciales fueron las declaraciones de su asesor espiritual, del que se dijo que intentó justificar el 11-S.

6. Diferentes motivos para rechazar la guerra
Luther King: Si por algo se recuerda a Martin Luther King es por su llamamiento al pacifismo, una actitud que le hizo merecedor del Premio Nobel de la Paz. Fue muy crítico con la guerra de Vietnam y en 1967 se asoció a los dirigentes del movimiento contra la guerra. “La violencia crea más problemas sociales que los que resuelve”, repitió en varias ocasiones. Su viuda, Coretta Scott King, se refirió años más tarde a la guerra de Irak y a la política de ataques preventivos de EEUU y recordó que el ‘principio de no violencia’ fue una parte esencial del discurso de Luther King.
Obama: El candidato demócrata se ha mostrado también muy contrario a la guerra de Irak, a la que achaca la actual crisis económica que se vive en EEUU. Para él, “el costo de la guerra es ya insostenible”. Sin embargo, su posición es más bien económica, ya que, según el ‘demócrata’, la presencia de las tropas norteamericanas en Irak permitió “reducir la violencia”.

7. Discurso histórico versus discurso espectáculo

“I Have a Dream”
El ’sueño’ de Martin Luther King es ya parte de la historia. Martin Luther King pronunció este discurso el 28 de agosto de 1963, al final de la Marcha sobre Washington por el Trabajo y la Libertad. Cerca de 250.000 personas presenciaron este momento histórico en el corazón de la capital estadounidense, en el que el activista exponía toda su teoría política y filosófica. ‘I have a dream’ sirvió de inspiración para muchos luchadores por los derechos de los negros, aunque otros grandes líderes de la lucha negra, como Malcom X, criticaron su actitud pacifista.
Fuente: EUGENIA REDONDO

jueves, 3 de abril de 2008

Martin Luther King a 40 años de su asesinato














Yo tengo un sueño"


El 28 de agosto de 1963 Martin Luther King brindó su discurso "Yo tengo un sueño" en los escalones del monumento a Lincoln en Washington D.C. Lea el texto completo de una oratoria histórica.

Estoy feliz de unirme a ustedes hoy en lo que quedará en la historia como la mayor demostración por la libertad en la historia de nuestra nación.

Hace años, un gran americano, bajo cuya sombra simbólica nos paramos, firmó la Proclama de Emancipación. Este importante decreto se convirtió en un gran faro de esperanza para millones de esclavos negros que fueron cocinados en las llamas de la injusticia. Llegó como un amanecer de alegría para terminar la larga noche del cautiverio.

Pero 100 años después, debemos enfrentar el hecho trágico de que el negro todavía no es libre. Cien años después, la vida del negro es todavía minada por los grilletes de la discriminación. Cien años después, el negro vive en una solitaria isla de pobreza en medio de un vasto océano de prosperidad material. Cien años después el negro todavía languidece en los rincones de la sociedad estadounidense y se encuentra a sí mismo exiliado en su propia tierra.

Y así hemos venido aquí hoy para dramatizar una condición extrema. En un sentido llegamos a la capital de nuestra nación para cobrar un cheque. Cuando los arquitectos de nuestra república escribieron las magníficas palabras de la Constitución y la Declaratoria de la Independencia, firmaban una promisoria nota de la que todo estadounidense sería el heredero. Esta nota era una promesa de que todos los hombres tendrían garantizados los derechos inalienables de "Vida, Libertad y la búsqueda de la Felicidad".

Es obvio hoy que Estados Unidos ha fallado en su promesa en lo que respecta a sus ciudadanos de color. En vez de honrar su obligación sagrada, Estados Unidos dio al negro un cheque sin valor que fue devuelto marcado "fondos insuficientes". Pero nos rehusamos a creer que el banco de la justicia está quebrado. Nos rehusamos a creer que no hay fondos en los grandes depósitos de oportunidad en esta nación. Entonces hemos venido a cobrar este cheque, un cheque que nos dará las riquezas de la libertad y la seguridad de la justicia.



Sofocante verano del descontento

También vinimos a este punto para recordarle de Estados Unidos de la feroz urgencia del ahora. Este no es tiempo para entrar en el lujo del enfriamiento o para tomar la droga tranquilizadora del gradualismo. Ahora es el tiempo de elevarnos del oscuro y desolado valle de la segregación hacia el iluminado camino de la justicia racial. Ahora es el tiempo de elevar nuestra nación de las arenas movedizas de la injusticia racial hacia la sólida roca de la hermandad. Ahora es el tiempo de hacer de la justicia una realidad para todos los hijos de Dios.
Sería fatal para la nación el no percatar la urgencia del momento. Este sofocante verano del legítimo descontento del negro no terminará hasta que venga un otoño revitalizador de libertad e igualdad. 1963 no es un fin, sino un principio. Aquellos que piensan que el negro sólo necesita evacuar frustración y que ahora permanecerá contento, tendrán un rudo despertar si la nación regresa a su rutina habitual.
No habrá ni descanso ni tranquilidad en Estados Unidos hasta que el negro tenga garantizados sus derechos de ciudadano. Los remolinos de la revuelta continuarán sacudiendo los cimientos de nuestra nación hasta que emerja el esplendoroso día de la justicia.
Pero hay algo que debo decir a mi gente, que aguarda en el cálido umbral que lleva al palacio de la justicia: en el proceso de ganar nuestro justo lugar no deberemos ser culpables de hechos erróneos. No saciemos nuestra sed de libertad tomando de la copa de la amargura y el odio. Siempre debemos conducir nuestra lucha en el elevado plano de la dignidad y la disciplina. No debemos permitir que nuestra protesta creativa degenere en la violencia física. Una y otra vez debemos elevarnos a las majestuosas alturas de la resistencia a la fuerza física con la fuerza del alma.
Esta nueva militancia maravillosa que ha abrazado a la comunidad negra no debe conducir a la desconfianza de los blancos, ya que muchos de nuestros hermanos blancos, como lo demuestra su presencia aquí hoy, se han dado cuenta de que su destino está atado a nuestro destino. Se han dado cuenta de que su libertad está ligada inextricablemente a nuestra libertad. No podemos caminar solos. Y a medida que caminemos, debemos hacernos la promesa de que marcharemos hacia el frente. No podemos volver atrás.


Pruebas y tribulaciones

Existen aquellos que preguntan a quienes apoyan la lucha por derechos civiles: "¿Cuándo quedarán satisfechos?" Nunca estaremos satisfechos en tanto el negro sea víctima de los inimaginables horrores de la brutalidad policial. Nunca estaremos satisfechos en tanto nuestros cuerpos, pesados con la fatiga del viaje, no puedan acceder a alojamiento en los moteles de las carreteras y los hoteles de las ciudades. No estaremos satisfechos en tanto la movilidad básica del negro sea de un gueto pequeño a uno más grande. Nunca estaremos satisfechos en tanto a nuestros hijos les sea arrancado su ser y robada su dignidad por carteles que rezan: "Solamente para blancos". No podemos estar satisfechos y no estaremos satisfechos en tanto un negro de Mississippi no pueda votar y un negro en Nueva York crea que no tiene nada por qué votar. No, no estamos satisfechos, y no estaremos satisfechos hasta que la justicia nos caiga como una catarata y el bien como un torrente.

No olvido que muchos de ustedes están aquí tras pasar por grandes pruebas y tribulaciones. Algunos de ustedes apenas salieron de celdas angostas. Algunos de ustedes llegaron desde zonas donde su búsqueda de libertad los ha dejado golpeados por las tormentas de la persecución y sacudidos por los vientos de la brutalidad policial. Ustedes son los veteranos del sufrimiento creativo. Continúen su trabajo con la fe de que el sufrimiento sin recompensa asegura la redención.
Vuelvan a Mississippi, vuelvan a Alabama, regresen a Georgia, a Louisiana, a las zonas pobres y guetos de las ciudades norteñas, con la sabiduría de que de alguna forma esta situación puede ser y será cambiada.
No nos deleitemos en el valle de la desesperación. Les digo a ustedes hoy, mis amigos, que pese a todas las dificultades y frustraciones del momento, yo todavía tengo un sueño. Es un sueño arraigado profundamente en el sueño americano.


El sueño

Yo tengo un sueño que un día esta nación se elevará y vivirá el verdadero significado de su credo, creemos que estas verdades son evidentes: que todos los hombres son creados iguales.
Yo tengo un sueño que un día en las coloradas colinas de Georgia los hijos de los ex esclavos y los hijos de los ex propietarios de esclavos serán capaces de sentarse juntos en la mesa de la hermandad.
Yo tengo un sueño que un día incluso el estado de Mississippi, un estado desierto, sofocado por el calor de la injusticia y la opresión, será transformado en un oasis de libertad y justicia.
Yo tengo un sueño que mis cuatro hijos pequeños vivirán un día en una nación donde no serán juzgados por el color de su piel sino por el contenido de su carácter.


¡Yo tengo un sueño hoy!

Yo tengo un sueño que un día, allá en Alabama, con sus racistas despiadados, con un gobernador cuyos labios gotean con las palabras de la interposición y la anulación; un día allí mismo en Alabama pequeños niños negros y pequeñas niñas negras serán capaces de unir sus manos con pequeños niños blancos y niñas blancas como hermanos y hermanas.
¡Yo tengo un sueño hoy!
Yo tengo un sueño que un día cada valle será exaltado, cada colina y montaña será bajada, los sitios escarpados serán aplanados y los sitios sinuosos serán enderezados, y que la gloria del Señor será revelada, y toda la carne la verá al unísono.
Esta es nuestra esperanza. Esta es la fe con la que regresaré al sur. Con esta fe seremos capaces de esculpir de la montaña de la desesperación una piedra de esperanza.
Con esta fe seremos capaces de transformar las discordancias de nuestra nación en una hermosa sinfonía de hermandad. Con esta fe seremos capaces de trabajar juntos, de rezar juntos, de luchar juntos, de ir a prisión juntos, de luchar por nuestra libertad juntos, con la certeza de que un día seremos libres.
Este será el día, este será el día en que todos los niños de Dios serán capaces de cantar con un nuevo significado: "Mi país, dulce tierra de libertad, sobre ti canto. Tierra donde mis padres murieron, tierra del orgullo del peregrino, desde cada ladera, dejen resonar la libertad". Y si Estados Unidos va a convertirse en una gran nación, esto debe convertirse en realidad.
Entonces dejen resonar la libertad desde las prodigiosas cumbres de Nueva Hampshire. Dejen resonar la libertad desde las grandes montañas de Nueva York. Dejen resonar la libertad desde los Alleghenies de Pennsylvania! Dejen resonar la libertad desde los picos nevados de Colorado. Dejen resonar la libertad desde los curvados picos de California. Dejen resonar la libertad desde las montañas de piedra de Georgia. Dejen resonar la libertad de la montaña Lookout de Tennessee. Dejen resonar la libertad desde cada colina y cada topera de Mississippi, desde cada ladera, dejen resonar la libertad!
Y cuando esto ocurra, cuando dejemos resonar la libertad, cuando la dejemos resonar desde cada pueblo y cada caserío, desde cada estado y cada ciudad, seremos capaces de apresurar la llegada de ese día cuando todos los hijos de Dios, hombres negros y hombres blancos, judíos y gentiles, protestantes y católicos, serán capaces de unir sus manos y cantar las palabras de un viejo spiritual negro: "¡Por fin somos libres! ¡Por fin somos libres! Gracias a Dios todopoderoso, ¡por fin somos libres!"

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