martes, 24 de febrero de 2009
Símbolos Patrios
Los símbolos patrios representan para todo/a dominicano/a una estrecha conexión con nuestra historia y la lucha por la
independencia. La bandera, el escudo y el Himno Nacional son símbolos de suma importancia en la identidad
dominicana.
La bandera
Con el rojo y el azul colocados en cuarteles esquinados, separados por una cruz blanca, el lienzo nacional se alzó por
primera vez en tierras del Cibao el 4 de marzo de 1844. Días antes, el 27 de febrero, se había declarado la
independencia nacional después de 22 años de dominio haitiano.
La primera bandera nacional presentaba la misma distribución en bandas de los colores de la bandera haitiana: los
cuarteles azules arriba y los rojos abajo. Posteriormente, esta distribución de los cuarteles fue cambiada. La cruz blanca,
colocada como expresión de libertad, ha prevalecido desde el diseño original.
Las primeras banderas fueron confeccionadas por varias damas de la sociedad dominicana, entre las que destacan
María Trinidad Sánchez, María de Jesús Piña, Isabel Sosa y Concepción Bona.
Las reformas constitucionales han registrado los cambios –ligeros– que ha sufrido el paño tricolor en
más de 150 años de existencia:
El Himno Nacional
El Himno Nacional dominicano fue escrito originalmente en 1883. Emilio Prud'Homme escribió las letras y el compositor
José Reyes le puso música.
La primera versión de los versos de Prud'Homme se conoció el 16 de agosto de 1883 en el semanario capitaleño El Eco
de la Opinión . Habían transcurrido 18 años desde que el país restauró la independencia que había perdido con la anexión a
España, en 1861.
El 17 de agosto de 1883 el himno se estrenó en una velada que celebró la prensa nacional en la Logia Esperanza de
Santo Domingo. Fue el inicio de su popularización. Para sus autores, la pieza tenía un objetivo preciso: realzar el
sentimiento de la nacionalidad dominicana en un país que apenas salía de un periodo anexionista que reveló los fuertes
vínculos que unían a muchos ciudadanos a España.
La consumación de la composición como himno patrio se produjo con el traslado al país de los restos del Padre de la
Patria, Juan Pablo Duarte, desde Caracas, Venezuela, donde murió en 1876. El 27 de febrero de 1884, durante el
recorrido que llevó los restos del patricio desde el puerto de Santo Domingo hasta la Catedral Primada de América, se
interpretó el canto patriótico.
Prud'Homme corrigió su texto en 1897 y produjo la versión definitiva. El 7 de junio del mismo año el Congreso Nacional
oficializó la composición como himno nacional.
El dictador Ulises Heureaux, que veía en Prud'Homme un adversario, no convirtió en ley la resolución del Congreso. Fue el
30 de mayo de 1934 que el presidente de la República Dominicana, Rafael Leonidas Trujillo Molina, declaró himno oficial
de la República la pieza de José Reyes y Emilio Prud'Homme.
El Artículo 97 de la Constitución dice que "El Himno Nacional es la composición musical consagrada por la Ley No. 700, de
fecha 30 de mayo de 1934, y es invariable, único y eterno".
El Escudo nacional VEA LA EVOLUCION DEL ESCUDO
Desde su creación, en 1844, el diseño del escudo fue modificado en múltiples ocasiones a través de constituciones,
leyes y decretos. En 1913 se hizo creó el escudo vigente.
En el centro exhibe el escudo clásico con punta en la parte inferior y cerrado en alto de un triángulo con punta abajo,
con los colores nacionales. Sobre él, al centro seis astas porta-banderas, con cuatro banderas recogidas en la parte
inferior, que sostienen la Biblia abierta y encima una cruz.
Al lado izquierdo un ramo de laurel, que representa la inmortalidad, y a la derecha un ramo de palma, manifestación de
libertad. Una cinta roja que simboliza la Gloria une las ramas y sobre ella pasa un festón rojo con el nombre de
República Dominicana. En el extremo superior, en un festón azul se lee Dios, Patria y Libertad .
Evolución del escudo
Un trofeo de armas y una serpiente, una rama de laurel y dos cañones... eran partes del escudo dominicano suprimidas
como parte de un proceso de modificación que trajo consigo nuevos criterios de autoridades y pensadores influyentes.
El primer escudo de armas tenía dos ramas exteriores de laurel. Debajo, en forma de arco, estaba una serpiente
mordiendo y tragando su cola. Era el signo de la eterna evolución. En un tercer plano se mostraba el libro de los
Evangelios, y detrás de éste un trofeo de armas que incluía una lanza y un fusil con bayoneta; un sable y una corneta;
sobre el libro pendía una bandera dominicana. Otras dos banderas dominicanas centraban el segundo plano, con un
gorro frigio en el cruce de las astas. Era un símbolo de libertad. Una cinta ancha con las palabras "República
Dominicana” ocupaba la parte inferior y a ambos lados dos cañones con sus respectivas balas.
En la Constitución del 6 de noviembre de 1844 se sustituyeron los cañones. En 1848 una rama de laurel dejó el lugar a
una de parra y luego, en 1853, está fue relevada por una hoja de palma. El mismo año, a la bandera central la sucedió
una cruz, al tiempo que fueron eliminados el trofeo de armas, el gorro frigio y la serpiente, y aumentaron de dos a cuatro
las banderas cruzadas.
El uso indistinto del original escudo y sus variantes se mantuvo hasta el año 1913, cuando se oficializó el diseño actual.
El decreto lo expidió el gobierno de Monseñor No ü el. El mismo decreto precisó los tonos a utilizar: azul ultramar y rojo
bermellón.
Junto al escudo y al Himno Nacional, la Bandera es el más importante de los símbolos nacionales.
El diseño fue obra de Juan Pablo Duarte y fue aprobado el día de la constitución de La Trinitaria, el 16 de julio de 1538.
La Bandera fue izada por primera vez la noche del 27 de febrero de 1844, en la Puerta del Conde.
Los colores son: azul ultramar, rojo bermellón, alternados en cuarteles esquinados de modo que el azul quede en la parte superior del asta, separados por una cruz blanca, que debe ser del tamaño de la mitad de los cuarteles.
Los colores nuestra bandera significan: el blanco rojo la sangre derramada por nuestros libertadores; el azul, los ideales de progreso y libertad; y el blanco, la paz.
La ley que rige el uso de la Bandera es la no. 360, del año 1943, y sus modificaciones; la misma establece que nuestra enseña tricolor debe ondear en edificios públicos, instituciones militares y judiciales; embajadas y consulados en el extranjero y ser izada los días de fiesta patrias. También la llevan las naves; se coloca en los centros educativos; y el Jefe de Estado la tiene cruzada en el pecho en la banda presidencial.
Y como debe ser exhibida los días de Fiesta Nacional en todos los hogares e instituciones, te exhortamos, amiguito ¡A colocar la Bandera este 27 de febrero!
domingo, 22 de febrero de 2009
Educacion En Valores

Hostos: A QUIEN DEBEMOS IMITAR
A tan sólo unos meses para que se cumpla el primer centenario de su muerte, acaecida en la ciudad de Santo Domingo el 11 de agosto de 1903, Hostos se nos presenta cada día con
mayor luminosidad como maestro de juventudes y orientador de pueblos.
Sus prédicas dejaron de oírse por un tiempo en los países donde hizo su profunda labor educativa debido, en parte, a los azares políticos y a las actitudes escépticas, para luego volver al primer plano como ejemplo inimitable de apóstol y guía. Si bebemos de nuevo en las fuentes de las obras que dejó escritas, podemos refrescar nuestros ideales y calmar la sed de nuestro espíritu, que tantas veces lo llama en medio de esta crisis moral que atormenta a las sociedades de nuestros los hispanoamericanos.
Al evocar a Hostos evocamos también a los grandes educadores que hicieron labor pionera en la lucha por enseñar a nuestros pueblos hispánicos a leer y escribir primero; luego a usar la razón para elevar el nivel de civilización hasta un clima moral que permitiera la práctica cotidiana de la virtud en el desenvolvimiento cívico de estos pueblos dispersos en repúblicas, cuando debieron estar todos unidos en una sola entidad social, económica y política.
Frente a las crisis que sacuden hoy día a Hispanoamérica, uno se pregunta, ¿fracasaron nuestros educadores del pasado en su propósito de vencer la barbarie, de cambiar el alma rústica y pendenciera de nuestros campesinos, de pulir la conducta de los hombres ilustrados, que al llegar a las cercanías del poder se dedican a formar grupos ávidos de riquezas y dispuestos a usar maña y fuerza para imponer sus propósitos malignos?
Cuando se transmiten conocimientos técnicos para que el educando adquiera un oficio, una profesión, una destreza que le permita ganarse la vida, estamos enseñando, pero no educando. Para Hostos, educar era formar almas; formar hombres completos en la más amplia expresión de la palabra; crear espíritus con principios sólidos asentados sobre una base moral que actúa en función de un bien social, sin buscar un propósito utilitario. Por eso decía Hostos:
“sólo un filósofo puede educar”.
Para muchos la obra de Hostos es como una pieza de museo que se saca en ocasiones, se le sacude el polvo, se observa, se admira y se vuelve a guardar en su vitrina de cristal hasta una fecha lejana, en proceso recurrente. Y así, de cuando en cuando, vuelve Hostos a la memoria de contadas personas. Se repite el ritual de ofrendas florales a los pies de las estatuas que se encuentran en los predios de las universidades de la República Dominicana, Puerto Rico y Chile;
se leen los discursos de exaltación de aquella personalidad extraordinaria y luego vuelve el silencio sobre el hombre y su obra.
Siendo un moralista, en todos sus trabajos surge la noción del deber y del derecho; de la verdad y el error; de la ley como pauta que busca la justicia; del bien social como aspiración suprema de
todo individuo; como objetivo consciente de todo intelecto cultivado.
Hostos concibe la sociedad como una familia grande, integrada por la suma de individuos con conciencia de su misión social. Y si los intereses de clase crean conflictos económicos o políticos, estos se pueden corregir apelando al sentido de responsabilidad moral que empuja a cada conciencia a cumplir con su deber; un deber que la obliga a pensar en primer término en el bienestar presente y futuro de la sociedad de la cual forma parte y cuyo bienestar, como organismo colectivo que es, resulta primordial al del individuo.
En relación con los pueblos hispanoamericanos, todos los males sociales que Hostos vislumbra a distancia y los que palpa con experiencia propia, trata de explicarlos por la vía del desarrollo intelectual defectuoso de estos pueblos niños, recién incorporados a la civilización y luchando por crear sociedades estables en medio de un mundo en continua transformación. Hostos tiene la sensación de la urgencia sabeun ideal que alcanzar, tanto a corto como a largo plazo, que es el
bienestar social, el bienestar colectivo del país al que se pertenece.
Y habrá de aspirar más todavía: al bienestar de toda la humanidad, que no es otra cosa que suma de pueblos y naciones.
Se puede escribir sobre Hostos abordando cualquiera de sus múltiples cualidades, presentando, ya sea breve o extensamente, sus enfoques sobre problemas que en su tiempo fueron graves y
apremiantes. Son vistas parciales del hombre Hostos, y como tales, imágenes que hay que agrupar para una visión global.
Hostos fue un hombre completo,cabal, sin limitaciones para afrontar la vida colectiva de la América Hispánica, escenario geográfico y social donde piensa, siente, sufre y trabaja para construir un hombre mejorado, perfeccionado, orientado por medio de la educación hacia los fines de la práctica del bien para todos: desde el individuo hasta la totalidad del género humano.
Y al predicar y practicar el bien, Hostos no quiere disminuir ninguna actividad vital del ser humano. Todo lo contrario. Quiere que la vida sea vivida intensamente, a plenitud; que los niños sean niños y gocen de los atributos de su niñez; que los jóvenes sepan actuar para que disfruten su juventud; que el hombre adulto resuma en su conciencia toda la experiencia racional vivida y la ponga al servicio de su familia, de su patria, de la humanidad. Que el hombre adulto se sienta ser parte del universo, y actúe como parte y como un todo.
Una vida que se dedique a llenar estos fines tan altos es una vida digna de vivirse; sin tiempo para malgastarse, porque los imperativos de tantos ideales lo empujan a una actividadconstante, placentera, con metas distantes que retan su voluntad para conquistar las codiciadas planicies de la grandeza.
Esta vida hostosiana es dinámica, creadora, altruista. Y tiene la satisfacción que da el deber cumplido. Es la labor realizada para beneficio del presente en función de un futuro brillante, que se perfecciona a medida que se avanza, a medida que se realizan las etapas programadas.
Lectura completa:
Hostos para estudiantes
sábado, 21 de febrero de 2009
1816
Febrero 25.
Nace en la ciudad de Santo Domingo, casa número 64 de la
antigua calle de La Luna, hoy Sánchez, hijo de Antonio
Mella Álvarez y Francisca Castillo Álvarez.
1816
Marzo 6.
Bautizado en la Iglesia Catedral por el Pbro. Agustín
Tavárez. Padrinos: Manuel Castillo e Isidora de Mella.
1818
Febrero 4.
Nace su hermano Ildefonso Mella Castillo, duartista, prócer
de la Separación y la Restauración, fallecido el 5 de julio de
1910.
1835.
Nombrado Preposé de la común de San Cristóbal.
1836
Agosto 31.
Contrae matrimonio con María Josefa de Brea, hija del
prócer febrerista José Gertrudis Brea y de Josefa Hernández,
nacida el 14 de febrero de 1814. Firman como testigos
Esteban Ponthieux, Rafael Negrete, Manuel Cabral Bernal,
José Maria Mella, N. Saviñón y Juan Isidro Pérez (Catedral
de Santo Domingo, Libro X de Matrimonios, f. 111). El
matrimonio civil efectuado el día anterior. Mella residía
entonces en San Cristóbal. (Su esposa era prima hermana de
doña Concepción Bona y Hernández de Gómez, a quien se
debió la confección de la primera bandera dominicana
enarbolada en la Puerta del Conde en febrero de 1844. Murió
en Puerto Plata el 2 de enero de 1899).
1837
Febrero 4.
Muere su padre Antonio Mella.
1837
Julio 27.
Nace su hijo Ramón María. (Estudió en París, fue pintor,
activo oficial en la guerra de la Restauración. Diputado por
Santiago en 1866. Murió trágicamente en la Torre del
Homenaje, donde estaba como preso político. Era casado
con Matilde Tineo. Hijos: Elena y Josefa Mella Tineo).
1838
Pertenece a la Sociedad Patriótica La Trinitaria, en clase de
Comunicado.
1842
Sirve en San Cristóbal el cargo de Sub-Delegado de
Hacienda y a la vez se ocupa allí, como Antonio Duvergé, en
los cortes de madera.
1843
Enero 26.
Comisionado por Duarte, llega a la villa haitiana de Los
Cayos de San Luis. Se hospeda en casa del Gobernador
General Maximiliano Borgella, quien lo había sido en Santo
Domingo. En contacto con los revolucionarios haitianos,
pacta la adhesión de los dominicanos al movimiento llamado
de La Reforma, que produjo la caída de Boyer, facilitando la
emancipación dominicana. Antes que a Mella, Duarte había
enviado a Haití con el mismo propósito, frustradamente, al
trinitario Juan Nepomuceno Ravelo.
1843
Marzo 24.
Secundando el movimiento de La Reforma, contra Boyer,
los dominicanos se reúnen en la Plaza del Carmen, hoy de La
Trinitaria, encabezados por Mella, F. del R. Sánchez, Pedro
A. Pina y Juan Isidro Pérez, principales adeptos de Duarte, y
dan el grito de Reforma.
1843
Junio.
Duarte, considerando necesario precipitar los acontecimientos políticos
encaminados a la separación de Haití, confía a Mella la labor de
propaganda en el Cibao.
1843
Julio 12.
En vista de la actividad duartista, el presidente haitiano
Charles Herard, en su expedición en la Parte del Este, hace
preso en el Cotuí y San Francisco de Macorís a Mella, Rafael
Servando Rodríguez y el Pbro. Juan Puigbert. De la prisión
de Macorís a la de Puerto Plata y de allí, embarcados, a
Puerto Príncipe, en la embarcación Le Pelicane, bajo la
custodia del Teniente Dámaso Nanita.
1843
Septiembre 14.
Regresa a Santo Domingo, de la prisión de Puerto Príncipe,
junto con otros patriotas dominicanos que habían sido
conducidos a Haití como presos políticos.
1843
Noviembre 15.
Sánchez y Vicente Celestino Duarte, en carta a Juan Pablo
Duarte, entonces en su refugio de Curazao, le dicen: “Ramón
Mella se prepara para ir para allá, aunque dice que va para
Saint Thomas, y no conviene que te fíes de él, pues es el
único que en algo nos ha perjudicado nuevamente por su
ciega ambición e imprudencia”. Esta carta anuncia la
resolución heroica del trabucazo de Mella. (Su sentido está
explicado en nota al texto, del Dr. Carlos Larrazábal Blanco,
en la revista Clío, febrero 1944, y en el artículo del Dr. Max
Henríquez Ureña “Centenario de Mella”, incluido en esta
biblioteca virtual).
1843
Noviembre 19.
En una Protesta publicada en el periódico haitiano La
Sentinelle de la Liberté, de Port-Republicain (Puerto
Príncipe), del 4 de enero de 1844, el General Morisset acusó
de conspiradores a Pablo Paz del Castillo, a Antonio Valdez,
Rafael Servando Rodríguez, Miguel Antonio Rojas, los
hermanos Matías Ramón e ldelfonso Mella y otros. En Le
Progress, del 8 de febrero de 1844, Miguel A. Rojas publicó
una aclaración que a su vez es una acusación contra
Morisset. Rechaza la acusación de supuesta conspiración
colombiana atribuida a Paz del Castillo. (Pormenores en
Invasiones haitianas..., S. D., 1955, p. 287-288). En el
Informe de Charles Hérard acerca de su expedición sobre
Santo Domingo en 1843, se refiere a Mella: “Hice arrestar al
Cura (el P. Puigvert) y a un señor llamado Mella, enviado de
Santo Domingo para concertar con él los medios de destruir
mi Ejército: ambos fueron enviados a Puerto Republicano”.
(Invasiones…, p. 290).
Tomado de Homenaje a Mella
Academia Dominicana de la Historia
Editora del Caribe, Santo Domingo, 1964
CONTINUA....
miércoles, 18 de febrero de 2009
Dia Nacional al Estudiante
CANCIÓN AL ESTUDIANTE Muy correcto en sus modales, moderado al criticar, nunca se copia de nadie y a nadie deja copiar. En historia es el primero, en latín es el mejor. Él va a clase aunque haya huelga y entretiene al director. Sus amigos lo idolatran, lo quieren embalsamar para hacer un monumento al estudiante ideal. Es el estudiante. Estudiante de verdad. Es el estudiante. El ejemplo universal. Y los estudiantes te queremos saludar, entonando esta canción con orgullo y con pasión. | |
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miércoles, 11 de febrero de 2009
ENVIADO A SABERES PERMANENTES

Hay un punto en tu vida, en el que te das cuenta: quién importa, quién nunca importó, quién no importa más, y quién siempre importará.
De modo que no te preocupes por la gente de tu pasado, hay una razón por la que no estarán en tu futuro...
Dale este corazón a todos a los que no quieras perder en 2009,
incluyéndome a mi si quieres.
a todos los que tienen este corazon es por que son mis grandes amigos y los quiero mucho a todos.
sábado, 7 de febrero de 2009
CONSULTA
El nacimiento del caníbal:
Un debate conceptual
El artículo propone un debate teórico alrededor de los orígenes del canibalismo, principalmente cómo nace en los escritos de Cristóbal Colón y cómo en pocos años se difundirá entre cronistas, navegantes y pensadores. La construcción del caníbal en los textos de Colón será de vital importancia para entender los argumentos, que posteriormente vendrán a justificar no sólo la conquista del Caribe, sino también la del Nuevo Mundo durante las décadas siguientes, y también legitimar la estigmatización a determinados grupos amerindios acusados de consumir carne humana. En esta reflexión de corte historiográfico se busca aclarar categorías conceptuales y cuestiones teóricas alrededor de las cuales sigue existiendo mucha confusión.
En el año 2006, Hollywood trajo nuevamente a la escena mundial el mito de los comedores de carne humana en el Caribe con la superproducción: Piratas del caribe 2: El cofre del hombre muerto1, protagonizada por Johnny Depp, Orlando Bloom y Keyra Knightley. La película está ambientada en el siglo XVIII y presenta escenas donde
los protagonistas tienen que enfrentar una tribu caníbal en la isla caribeña de Pelegosto2
Vale la pena recordar que el canibalismo famoso en los relatos de viaje del siglo XVIII
Una de las versiones de la muerte del capitán Cook cuenta que durante la celebración religiosa del Makahiqui el capitán es sacrificado por los hawaianos que lo identificaron con el dios de la fertilidad Akua Lono, quien había regresado. La muerte ritual del capitán de la expedición generaría un gran impacto en la memoria de la sociedad europea de su época3. Este episodio es adaptado en una secuencia de la película
Piratas del Caribe 2, en donde el capitán pirata Jack Sparrow, interpretado por Depp, es prisionero de los aborígenes Pelegosto, quienes lo consideran un rey-dios y lo están preparando para sacrificarlo y después devorarlo.
. Sparrow sólo consigue escapar de milagro, aprovechando la confusión generada por su tripulación en la isla. La referida escena de los caníbales en Piratas del Caribe sigue los estereotipos y clichés del canibalismo del Pacífico: cómo la tribu nombra a su víctima rey-dios hasta el día del sacrificio, cuando deberá ser cocinado y devorado o cómo, en otras versiones, sacrificado siendo lanzado en un volcán.
El mito del canibalismo en el Caribe se remonta al siglo XV, cuando los europeos arriban a las Antillas; para entonces ésta es la frontera más occidental a la que ellos habían llegado.
“[...] En estas islas adonde hay montañas grandes ahí tenia fuerza el frío este invierno; mas ellos lo sufren por lacostumbre [y] con la ayuda de las viandas; comen con especias muchas y muy calientes en demasía. Asi que mostruos no he hallado, ni noticia, salvo de una isla que es aquí en la segunda a la entrada de las Yndias, que es poblada de una gente que tienen en todas las islas por muy feroces, los cuales comen carne humana.
Estos tienen muchas canoas, con las cuales corren todas las islas de India [y]
“[...] El Almirante navegó todo el día para la tierra, siempre al sur. Sobre ese cabo se sobrepone otra tierra o cabo, que también va para el este, y que aquellos indios que llevaba la llamaron de “Bohio”. Decían que era muy grande y que allá había una gente que tenía un ojo en la frente, y otros que los llamaban de caníbales, de quién demonstraban tener mucho miedo [...]”7.
Estos indígenas que informaron a Colón sobre la isla “Bohio” eran arawak y usaron el término caniba para referirse a sus enemigos los caribes. Fue por ese intermedio que Cristóbal Colón, durante su viaje inaugural en 1492, la recogió y la difundió en Europa, él es, antes que todo, el inventor del caníbal8.
Dos pueblos disputaban el dominio de las Antillas a la llegada de los españoles -los arawak y los caribes-, estos últimos ya controlaban las Antillas menores, ninguno era autóctono de la región: ambos habían invadido las islas antillanas a partir de América del Sur y exterminado a los pobladores nativos (los ingerís y los arcaicos).
Tainos9 fue el nombre genérico que los arawak recibieron de los españoles, bajo el cual se reunían los diversos grupos indígenas que no pertenecían al grupo lingüístico caribe. El nombre taíno significa “bueno o noble” en arawak; eran agricultores y cultivaban maíz, papa, pimentón, yuca -de la que extraían el cazabe- y la planta del maguey, el “árbol de las maravillas”, que describiera Joseph de Acosta en su Historia Natural y Moral de las Indias. Fabricaban licores dulces y amargos, consumían frutas yalgunas variedades de animales como, por ejemplo, los perros; además cazaban fauna
salvaje y eran hábiles pescadores10.
También fueron ellos los más representados en la iconografía de los nativos del Caribe en los siglos XV y XVI (Imágenes No. 4 y 5). Los artistas de los grabados se inspiraron en su mundo cotidiano y en la tradición medieval para componer por analogía las escenas del Nuevo Mundo, siendo que los elementos que componían estas escenas
Los caribes, a su vez, se destacaron como un pueblo belicoso y cruel. Atacaban las
La familia lingüística caribe estaba compuesta por un elevado número de tribus,
etnográfica por parte de los españoles, que plantearonuna clara demarcación entre el indio bueno, edénico e inocente, bases del futuro ‘buen salvaje’, y el indio malo feroz y antropófago, el caribe salvaje13. Para entender las complejidades del origen y uso del termino caníbal se consultó el Diccionario de María Moliner, que al respecto define: “Caníbal: (de “caríbal”) 1. adj. y n. Antropófago de las Antillas. Antropófago en general. 2. adj. Se aplica al animal que come carne de los de su misma especie. 3. (inf.) Bruto o salvaje”14. Caníbal en el Diccionario se aplica al hecho de comer a un miembro de la misma especie y se presenta como un sinónimo o una variante de antropófago. La palabra caníbal como la conocemos hoy en día surge en 1492 de una corruptela del vocablo caribe, que significaba “osado, audaz”; en primer lugar por los arawak para los cuales significaba “enemigo” y después por los europeos, queriendo denotar “comedores de carne humana”. Esta confusión no deja de ser comprensible y factible, si el propio traductor de Colón, Luis de Torres, quien hablaba hebreo, árabe y arameo, no estaba preparado para los dialectos de los pueblos de las Antillas15.
Así, del mismo término se constituyen tres sentidos completamente diferentes para
1492, basado en las informaciones de los tainos sobre los caribes.
Así, la confusión ya estaba armada, antropófago y caníbal acabarían como términos similares. “[...] Entendió también que lejos de allí había hombres de un ojo y otros con hocicos de perros, que eran antropófagos y que, cuando capturaban a alguien, lo degollaban, bebiéndole la sangre y le cortan su natura [...]”19.
Estas imágenes sobre el canibalismo fueron realizadas en la primera mitad del siglo
Por lo tanto, cabría formular la siguiente cuestión: ¿cuáles serían las diferencias entre antropofagia y canibalismo? El Diccionario de María Moliner20 no tiene tanta suerte al momento de diferenciar dos conceptos próximos canibalismo y antropofagia, o caníbal y antropófago:
“Caníbal: (de “caríbal”) 1. adj. y n. Antropófago de las Antillas. Antropófago en general. 2. adj. Se aplica al animal que come carne de los de su misma especie. 3. (inf.) Bruto o salvaje. Antropófago: (del lat. “anthropophagus”, del gr. “anthrophágos”) adj. y n. Que come carne humana; se aplica particularmente a los miembros de tribus primitivas que lo hacen. Sin o variante Caníbal.
Como se puede observar, dicho diccionario considera los dos términos sinónimos y no establece muchas diferencias. A pesar de las similitudes de canibalismo y antropofagia, ambos consumen carne humana; el Diccionario vincula caníbal y canibalismo a brutalidad y salvajismo. Por lo tanto, si el consumo de carne humana ya es algo terrible, el caníbal gana nuevas connotaciones que amplían aún más su aspecto negativo.
El origen histórico de las palabras puede proporcionar nuevos elementos en esta discusión. En cuanto la palabra antropófago es originaria de
en Grecia y se difunden con autores latinos como Plínio “el Viejo”22 y Solino, quienes repiten incesantemente las descripciones sobre la existencia de pueblos y sociedades que se alimentaban exclusivamente de carne humana por gusto o por costumbre; mito que pasó a
Por otro lado, caníbal es una palabra no europea, usada para designar un grupo de las Antillas: los caribes, que acabó identificando al individuo que práctica el consumo de carne humana25. La antropofagia se ha vinculado al bárbaro. Los griegos aplicaban
El concepto de bárbaro posteriormente tiene implicacionespeyorativas y acabó asimilado como un antónimo de civilización; de ese modo, la antropofagia, el consumo de carne humana estaría vinculada al peor nivel de barbarie, como lo destaca Claude Kappler “[...] Todos los pueblos considerados salvajes son sospechosos de antropofagia para los viajeros [...]”27.
El mito del caníbal como devorador de carne humana comenzó a ser forjado con Colón y Vespucio, y creció causando profundo espanto y horror en la sociedad europea. Estos comportamientos viciosos y salvajes de los aborígenes, desde la perspectiva occidental, sólo reforzaban la idea de la superioridad del europeo cristiano y justificaba la guerra justa, sus derechos como conquistadores y colonizadores para evangelizar y controlar los nuevos territorios, en la medida en que se necesitaban nativos para la conversión y para mano de obra. En
Los intentos hechos al aplicar la concepción aristotélica de la esclavitud natural y la guerra justa contra los nativos llevaron a agitados debates en Europa, especialmente en España, porque se pensaba que esta clase de hombres, los indígenas, fue hecha por
Roberto Gambini29 y William Arens están de acuerdo al afirmar que muchos aborígenes que no practicaban rituales antropofágicos, pero que habitaban las áreas de frontera o resistían al europeo conquistador, acabaron catalogados como caníbales, quitándoles su condición humana para justificar su dominación y posterior esclavitud.
El canibalismo se saca del escenario ritual y se le considera como un hecho del que se tiene noticia por boca de terceros. Pero resulta adecuado para relacionar a los pueblos así denominados, en categorizaciones de bárbaros, bellacos, fieras, sepulturas de hombres, que los convertían, a ojos peninsulares, en seres inferiores30.
Antropólogos e historiadores cuestionan la creencia en la antropofagia y hablan de la existencia de un ritual mágico-religioso que enmarca estas prácticas. Así, el concepto de caníbal tendría un sentido ritual, que los europeos convirtieron en sinónimo de antropofagia, con la ingestión de carne humana por gusto, que se consideró un acto repugnante para la civilización occidental.
Esta situación en la práctica en nada se diferencia del animal carroñeroque se alimenta con los despojos de individuos de su propia especie, como un estado peculiar de las sociedades incivilizadas. El canibalismo sería una evidencia de que el grupo que la práctica se encuentra debajo del nivel humano, según el punto de vista del que transmite el episodio.
Uno de estos autores, Silva Galdames, cuestiona el pensar el concepto de antropofagia
como sinónimo de canibalismo basado en el estudio de diferentes contextos rituales de
Claude Kappler, apoyado en Mircea Eliade, concuerda con la existencia de un
1. Pirates of the Caribbean: Dead Man’s
Chest. Director: Gore Verbinski.
Disney Pictures, 2006.
2. Pelegosto es el nombre ficticio de
la isla habitada por caníbales en
la película Piratas del Caribe 2. Las
escenas externas de la isla fueron
grabadas en la isla Dominica.
4. “...Ayer, cuando el Almirante iba al
Río del Oro, dice que vio tres sirenas
que saltaron bien alto, encima del
mar, más no eran tan bonitas como
las pintan, y que, de cierto modo,
tenían cara de hombre...” Miércoles, 9
de enero de 1493. Cristovão Colombo,
Diários da Descoberta da América: As
quatro viagens e o testamento (Porto
Alegre: L&PM, 2001), 111
5. Carta de Colón, anunciando la llegada
a las Indias y a la Provincia de Catayo
en: Francisco Morales Padrón,
Teoría y Leyes de la Conquista (Madrid:
Ediciones Cultura Hispánica/ Centro
Iberoamericano de Cooperación,
1974), 153. El resaltado es mío.
6. El Diario de Colón sería publicado
varios años después de la llegada del
primer viaje.
7. Cristovão Colombo, Diários da
Descoberta da América, 79. El
resaltado es mío.
8. Frank Lestringant, O Canibal. Grandeza
e decadência (Brasília: UNB, 1997), 27.
9. El origen étnico y las supuestas
diferencias entre taínos y caribes
forman parte de los debates actuales
que aún están por resolver; algunos
de sus exponentes son Roberto Cassa,
Sebastián Robiou Lamarch, Ercilio
Vento Canosa y Fernando Luna
Calderón, entre otros.
10. Guillermo Giucci, Viajantes do
Maravilhoso. O Novo Mundo (São
Paulo: Companhia das Letras, 1992),
113-114.
11. Yobenj Aucardo Chicangana-Bayona,
“IMAGO GENTILIS BRASILIS. Modelos
de representação pictórica do índio
da Renascença”, vol. 1 (tesis de
Doctorado en Historia, Universidade
Federal Fluminense, UFF, 2004), 237.
12. Entre otros autores están:
Sebastián Robiou Lamarch, taínos
y caribes. Las culturas aborígenes
antillanas (Madrid: Editorial Punto
y Coma, 2003) y Roberto Cassa,
Los indios de las Antillas, Colección
Pueblos y lenguas Indígenas (Quito:
Editorial Abva Yala, 1995).
13. Paolo Vignolo, “Hic sunt canibales:
El canibalismo del Nuevo Mundo en
el imaginario europeo (1492-1729)”,
Anuario Colombiano de Historia Social y
de la Cultura 32 (2005): 162.
14. María Moliner, Diccionario de uso del
español (Madrid: Ed. Gredos, 1999), 495.
15. Yobenj Aucardo Chicangana-Bayona,
“IMAGO GENTILIS BRASILIS” vol. 1, 218.
16. Guillermo Giucci, Viajantes do
Maravilhoso, 114.
17. Peter Hulme, Colonial Encounters.
Europe and the native Caribbean,
1492-1797 (Londres/Nueva York:
Routledge, 1992), 20-21.
18. Frank Lestringant, O Canibal, 32.
19. Cristovão Colombo, Diários da Descoberta
da América, 71. Traducción mía.
El nacimiento del Caníbal: un debate conceptual
historia
para percibir cómo son
comprendidos y diferenciados
actualmente estos términos fuera del
ámbito académico y para un público
general.
21. María Moliner, Diccionario de uso del
español, 199, 200 y 495.
22. Cayo Plinio Segundo, Historia Natural
Libros VII y VIII (Madrid: Visor
Libros, 1999), 302-430.
23. Isidoro de Sevilla, Etymologiarum II. Libro
XVI (Madrid: BAC, 1982), 12-55. Agustín
de Hipona, La ciudad de Dios. (México:
Editorial Porrúa, 1985), 361-375.
24. Paolo Vignolo, “Hic sunt caníbales”,
151-188.
25. Así lo comenta Peter Hulme al hacer
un estudio semántico de los términos
antropofagia y canibalismo: “But the
histories of the two words are very
different. ‘Anthropophagi’ is, in its
original Greek, a formation made up
of two pre-existing words (‘eaters/
of human beings’) and bestowed by
the Greeks on a nation presumed to
live beyond the Black Sea. Exactly the
opposite applies to ‘Cannibals’, which
was a non-European name used to
refer to an existing people - a group
of Caribs in the Antilles. Through
the connection made between that
people and the practice of eating the
flesh of their fellow - creatures, the
name ‘Cannibal’ passed into Spanish
(and thence to the other European
languages) with that implication
welded indissolubly to it. Gradually
‘cannibal = eater of human flesh´
became distinguished from ‘Carib=
native of the Antilles’, a process only
completed (in English) by the coining
of the general term ‘Cannibalism’,
for which the first Oxford English
Dictionary´s entry is dated 1796”.
Peter Hulme, Colonial Encounters, 15.
26. “Long before the ancient Greeks
invented the word ‘barbarian’ to
describe the Scythians and other
peoples who different from them in27. Claude Kappler, Monstros, Demônios
e Encantamentos no fim da Idade Média
(Rio de Janeiro: Martins Fontes,
1994), 230.
28. Lewis Hanke, Aristóteles e os Índios
Americanos (São Paulo: Livraria
Martins, s/d.), 32.
29. Roberto Gambini, Espelho índio. A
formação da alma brasileira (São Paulo:
Axis Mundi/Terceiro Nome, 2000),
111-119.
30. Osvaldo Silva Galdames, “El mito
de los comedores de carne humana
en América”, Revista Chilena de
Humanidades 11 (1990): 72.
not subscribing to the ideals of Greek
culture, other civilized men had
expressed similar sentiments towardYobenj
alien peoples with whom they came
into contact”. W. R. Jones, “TheYobenj
image of the Barbarian in Medieval
Europe”, Comparative Studies in society
Yobenj Aucardo
Chicangana Bayona
Profesor Asociado del Departamento de Historia, Facultad de Ciencias Humanas y Económicasde la Universidad Nacional de Colombia, Medellín, Colombia. Doctor en Historia de laUniversidade Federal Fluminense, Niterói, Brasil. Áreas de interés: la historia iberoamericanasiglos XVI-XVII, la historia de Colombia colonial, la historia del arte y las fuentes audiovisualespara el trabajo del historiador. Entre sus investigaciones principales están: “La pinturacolonial de Gregorio Vásquez de Arce y Ceballos (S.XVII)” y “Representación del indio enlas artes visuales del siglo XVI”. Compilador del libro Historia, cultura y sociedad colonial siglosXVI-XVIII. Temas, problemas y perspectivas. Medellín: Universidad Nacional de Colombia, sede Medellín - La Carreta Editores, 2008; coautor de El ofício del pintor: Nuevas miradas sobre la obrade Gregorio Vásquez, editado por Constanza Toquita. Bogotá: Ministerio de Cultura - Museo deArte Colonial - Museo Iglesia Santa Clara, 2008. Entre sus artículos recientes se destacan: “DoApolo de Belvedere ao guerreiro tupinambá: etnografia e convenções renascentistas”. História.Revista de la UNESP SP: Brasil 25 (2006): 15-47; “El festín antropofágico de los indios tupinambáen los grabados de Theodoro de Bry, 1592”. Fronteras de la Historia 10 (2005): 19-72. yachican@
unalmed.edu.co; yobenj@gmail.comand history 13 (1971): 376.
Consulta: Revista Universidad de Los Andes