martes, 4 de marzo de 2008

CONSULTA ESTUDIANTIL








LEYENDA EN EL SIGLO XV CON RELACION AL OCEANO ATLANTICO.

Leyendas medievales:Durante la edad media, la credulidad y la falta de sentido crítico eran el mejor alimento para que el error, las fábulas, las leyendas y la superstición crecieran y se multiplicaran. Relatos de viajes marítimos certificaban la existencia de islas míticas, razas monstruosas y animales maravillosos. La tradición cristiana intentó localizar en los mapas los parajes bíblicos que aparecían en la Biblia. Muchos mapas no basados en la observación condujeron a búsquedas imposibles y conjeturas contradictorias.

Texto completo:Historia:Navegación:Leyendas
EL MITO GRIEGO DE OCÉANO Y LAS ISLAS DEL ATLÁNTICO

Fuentes: Mga.Net
Ceha.Net

domingo, 2 de marzo de 2008

HISTORIA CONTEMPORANEA













La Historia me absolverá constituye el alegato de autodefensa de Fidel Castro ante el juicio en su contra comenzando el 18 de octubre de 1953 por los asaltos a los cuarteles de Moncada y Carlos Manuel Céspedes, en Santiago de Cuba y Bayazo respectivamente, sucedió el 26 de Julio del año anterior.
Ante este juicio Fidel Castro, entonces licenciado en Derecho Civil, decide asumir su propia defensa.
En el documento Fidel Castro señala lo que considera los males de Cuba de entonces, resumidos en cinco problemas fundamentales.

Continuaremos mas adelante con mas documentos sobre la vida de Fidel Castro, el personaje mas controversial de la historia moderna.

Leer texto completo: FIDEL CASTRO RUZ. La Historia me absolverá.

JULIA ALVAREZ






Leí con mucho agrado la Tesis de Eda Marrero González, para optar para el grado de Maestro en Artes en Estudios Hispánicos de la Universidad de Puerto Rico, Recinto Universitario de Mayagüez.

Es un análisis sobre el libro de Julia Alvarez:
En Tiempo de las Mariposas.

Esta Tesis se encuentra en Internet, cuenta con 217 paginas, pero vale la pena leérselo, para una mejor comprensión de esta obra literaria.

sábado, 1 de marzo de 2008

MORAL Y CIVICA








Hurgando entre documentos sobre las decadas de los setenta nos encontramos con un material de Peter H. Smith, sobre los ciclos de democracia electoral en America Latina, 1900-2000.
Lo invito a saborear este rico manjar.

Los ciclos de democracia
electoral en América Latina,
1900-2000
..........


PETER H. SMITH*

La democracia ha enfrentado tiempos turbulentos en América Latina. Durante generaciones, la región fue considerada como territorio de tiranos militares; los reformadores civiles saltaban a la palestra, sólo para ver sus mandatos interrumpidos por generales provenientes de los cuarteles. La democracia ha sido vista como frágil, temporal y superficial en contenido.
Sin embargo, parece que durante los últimos 25 años la democracia ha echado raíces en la región. Muchos observadores consideran este desarrollo como una señal de madurez política, donde los ciudadanos de la región han pasado (¡por fin!) de la adolescencia a la vida adulta; otros observadores piensan que este desarrollo es el resultado inexorable y benévolo de la liberalización económica y del libre comercio; otros más le dan crédito a la influencia y al
ejemplo de Estados Unidos.
La implicación general es que ahora la democracia es vibrante, fuerte y en continuo perfeccionamiento al paso del tiempo.

¿Cuál es la interpretación correcta?
Para responder esta pregunta, examino aquí la incidencia y durabilidad de la democracia electoral en América Latina en el transcurso del siglo XX. El análisis identifica el “timing” y la difusión de la democratización, sitúa patrones regionales dentro de un contexto global amplio, pone a prueba algunas hipótesis clave sobre factores explicativos y evalúa la durabilidad de la democracia latinoamericana. A diferencia de la mayoría de los estudios sobre el tema, que limitan su atención a los últimos 30 o 35 años, esta investigación analiza un lapso de 101 años, de 1900 al año 2000, lo que permite detectar transformaciones de largo plazo y situar sucesos recientes dentro de una perspectiva histórica apropiada.

CICLOS Y TENDENCIAS
Cuando América Latina se preparaba para entrar al siglo XX, existían tres formas definidas de régimen político. Una era el caudillismo, el sistema mediante el cual los hombres fuertes militares o paramilitares luchaban entre sí a fin de imponer su autoridad sobre la nación (o región) y disfrutar de las prebendas de la victoria. Eran luchas brutales por el poder: las reglas de combate eran primitivas y los gobiernos surgían y caían con regularidad.

Un segundo patrón tomó la forma de “dictaduras integradoras”: dictaduras centralizadoras que buscaban reducir las tendencias centrípetas del caudillismo y establecer la hegemonía del Estado nacional. Algunos ejemplos son Diego Portales en Chile, Juan Manuel de Rosas en Argentina y Porfirio Díaz en México.

A menudo, estos gobernantes provenían de las filas del ejército y, una vez en el poder, siempre contaban con el respaldo de las fuerzas armadas para sostener su gobierno.

Una tercera variante podría llamarse “oligarquía competitiva” o “republicanismo oligárquico”. Los regímenes de este tipo hicieron uso de elecciones periódicas para ocupar puestos políticos y por lo general cumplieron con el procedimiento constitucional formal. Al mismo tiempo, restringieron la competencia efectiva a las facciones de la elite gobernante mediante drásticas restricciones al sufragio y a través de formidables requisitos para ser candidato. En efecto, el
sistema estableció mecanismos no violentos para resolver disputas entre las facciones contendientes de las elites dominantes. También fue un instrumento medio para arrancar el poder a los caudillos y/o dictadores militares. Aunque este régimen ostentaba una fachada democrática, poco tenía que ver con un gobierno del pueblo; al contrario, consagraba el dominio de una minoría. En las relaciones entre las elites y las masas, la oligarquía competitiva mostró muy poco respeto por el Estado de derecho, pues en situaciones de conflicto de clases, prevalecía el poder brutal.1 Este tipo de régimen por lo general prosperaba en sociedades con amplias diferencias entre las elites y las masas populares.

¿Cómo y dónde surgió la democracia electoral en América Latina?

¿Cómo ha evolucionando con el tiempo?

La respuesta a estas preguntas requiere realizar un examen sistemático de 19 países de 1900 al año 2000. Como grupo, estos países comprenden lo que comúnmente se considera “América Latina”, que va desde el Río Bravo hasta la Tierra del Fuego: de México hasta la punta sur de Argentina y Chile, incluidos Brasil y las naciones andinas. También incluye Haití y República Dominicana, que ocupan la isla La Española. No se incluyen las islas de habla inglesa u holandesa del Caribe, ni tampoco Surinam, Guyana, Guayana Francesa y Belice.2 También se excluye Cuba, no por razones culturales o geográficas, sino porque no ha tenido una experiencia significativa con la democracia electoral.3 Para el año 2000, la población total de estos 19 países se acercaba a los 500 millones de habitantes.

Los investigadores han definido y evaluado el concepto de democracia en una gran variedad de maneras (Collier y Levitsky, 1996, 1997). En una formulación ahora clásica, Robert Dahl (1971, pp. 2-3; 1982, p. 11) propuso los “procedimientos mínimos” de garantías institucionales para una democracia completa.

Los analistas han tratado de operacionalizar grados observables de democracia como una variable dicotómica, como una variable nominal ordenada y como una variable continua. Los criterios y las escalas de medición algunas veces han carecido de transparencia y los resultados han demostrado ser inconsistentes (Munck y Verkuilen, 2002a, 2002b).

1 Aquí la terminología no es muy acertada. Este tipo de régimen podría llamarse “constitucionalismo oligárquico”, “competencia oligárquica”, “electoralismo oligárquico” o incluso —si “estiramos” las categorías— “democracia oligárquica”.
2 Razones adicionales para su exclusión son el tamaño, puesto que la mayoría de estos países son muy pequeños; la herencia colonial, pues las tradiciones británicas o de otros países difieren notablemente de las de España y Portugal; y la experiencia política, pues muchos países caribeños se independizaron apenas en los años sesenta y setenta.
3 Según mi análisis, las elecciones cubanas en los años treinta y a principios de los años cuarenta no fueron completamente democráticas, ya que Fulgencio Batista ejercía el poder tras bambalinas.




Peter H. Smith es profesor del Departamento de Ciencia Política de la Universidad de California, SanDiego, 9500 Gilman Drive, La Jolla, CA 92093-0521. Correo electrónico: phsmith@weber.ucsd.edu.







Fuente: Politica y Gobierno


martes, 26 de febrero de 2008

TEMAS HISTORICOS














LOS FUNDADORES DE LA TRINITARIA

¿CUAL FUE EL NUMERO DE SUS FUNDADORES?


“Lo primero era sentir y comprender la Libertad: de ahí el empuje del patriotismo; lo otro, todo lo otro, martirio y heroicidad, y gloria y reveses y triunfos, fueron unas veces las espinas, otras las flores del camino para trepar a la gran causa anhelada”: Ml. Ma. Gautier. (Gaceta Oficial, Núm. 939, S.D., agosto 20 de 1892).


¿Qué se pretenderá con tergiversar la verdad y socavar los cimientos, las bases fundamentales de la asociación genitora de la Independencia Nacional?
Tímidamente aún, aunque ya de una manera trastornadora, vienen soplando ráfagas de incertidumbre en tomo a la fecha en la cual fue fundada La Trinitaria, así como en cuanto a los nombres de sus fundadores, al número de ellos, y al terrible Juramento que prestaran.
“Para ponerlo todo en armonía con el simbolismo del dogma religioso que la cobija, escribió el licenciado don Leonidas García, a la Sociedad que le dio el nómbre de La Trinitaria y sus miembros fundadores, que eran nueve por ser este guarismo múltiple de tres, se dividían al propio tiempo en una base triple de tres miembros cada una. Los socios fundadores estaban obligados a iniciar en la labor libertadora a dos parientes o amigos, los cuales venían a formar con él una nueva tríada revolucionaria, operación que sucesivamente estaba obligados a repetir los

afiliados. Y el lema de la santa cruzada, como ya hemos visto, era asimismo uno y trino. Estas ideas teológicas tenían en Duarte una raíz profunda”. (1) Hablando de La Trinitaria, escribió Serra: La existencia de esta Sociedad será igualmente secreto inviolable para todo el que no sea
trinitario, aunque sea adepto” (Apuntes . pág. 12).


Esa noticia la amplié Félix María Délmonte, uno de los adeptos o comunicados, de la manera siguiente: “Una sociedad patriótica cuyo objeto único consistía en iniciar prosélitos sin consignación de nombres y cuidando de no revelar jamás el del caudillo, empezó desde luego a funcionar con la más asombrosa actividad. Imitación exacta de la célebre conspiración de los Soles de América estaba materializada por un círculo cuyo centro ocupaba el Corifeo. El nombre de éste, conocido únicamente por los iniciadores principales, no podía ser descubierto por otros. Tenía de especialísimo este modo de proceder el que los que daban principio a las iniciaciones estando aislada y misteriosamente en inmediata relación con el centro, no
conocían a los otros, ni podían conocer tampoco a todos los que por iniciaciones sucesivas debían ensanchar su radio desde el centro a la circunsferencia. El centro comunicaba privadamente
con los primeros iniciadores: éstos sólo conocían a dos de sus iniciados; y aquellos dos no conocían respectivamente más que a los dos que iniciaban a su vez, de entre sus parientes o amigos
íntimos y cuyos sentimientos conocían profundamente. De este modo se precavía el caso no probable de una denuncia y se designaba una sola víctima, pues dos hombres viles no podían
convencer de conspiración a otro más que a su iniciador, continuando así la ocupación del radio sin solución de continuidad sensible, sin remoto peligro de disolución’ (Reflexiones históricas, fragmento reproducido por el Lic. Leonidas García en su folleto Influencia de la Iglesia Católica,
págs.16—17). Las notas que informan el presente trabajo tienen por objeto demostrar que los fundadores de La Trinitaria, instaurada por Juan Pablo Duarte el día 16 de julio del año 1838(2), fueron solamente nueve; y además, que esos nueve fundadores, fueron los únicos que se conocieron y se reconocieron siempre con el sacrosanto nombre de trinitarios.(3).



EL TESTIMONIO DE JOSE MARIA SERRA.— José MaríaSerra y de Castro, uno de los nueve trinitarios, escribió onceveces que los fundadores de La Trinitaria fueron NUEVE,número escogido adrede por Duarte.


En su carta al arzobispo Merino, fcha. en Mayagüez, PuertoRico, el 29 de abril de 1883, publicada en la revista Clío, Núm.93, mayo—agosto de 1952, pág. 119,se lee:I.— “ Sus miembros eran no más que los NUE VE que la establecimos.


II.— “Y, por ser NUE VE, llevó el nombre de Trinitaria”.
En su folleto intitulado Apuntes para la Historia de losTrinitarios, fundadores de la República Dominicana. SantoDomingo, Imprenta de García Hermanos, 1887, cuyos originalesSerra envió al arzobispo Meriño y cuya edición confió éste alhistoriador Canónigo y Lic. Carlos Nouel, su Secretario deCámara y Gobierno, nos encontramos con que la afirmación encuestión se hace, coincidencialmente, nueve veces:


III.— “Y con quién, sino con ella (la Providencia), podíamos
contar los nueve jóvenes osados que decididamente acometimos la temeraria empresa de arrojar a los haitianos del territorio de que se adueñaron y constituir en él la cuna de la República
Dominicana? Cuando ésta nació, lució como ricos pañales los vivos colores de su bandera, en cuyo escudo el lema Dios Patria y Libertad explica suficientemente que sólo confiados en la protección de esa Providencia, llevábamos a feliz término el hecho glorioso que debería coronarse con la regeneración completa de todo un pueblo” (pág. 8).


IV.— “Esta sociedad se llamará LA TRINITARJA porque
se compondrá de nueve miembros fundadores, que formarán bajo juramento una base de tres miembros cada una”. (Pág. 11).



V.— “Estos nueve individuos tendrán un nombre particularcada uno (Página 11). (4)
VI.— “. . . el cual nadie conocerá excepto los
nueve fundadores”


VII.— “El trinitario estará obligado a hacer propaganda


constantemente y a ganar prosélitos; así es que éstos, sin asistir a juntas, que son siempre imprudentes, sin conocer de la conjuración más que aquel que a ello lo induce, no podrá en caso
de delación comprender más que a uno de los nueve, quedando los otros para continuar trabajando”. (Página 12).


VIII.— “He aquí, me dijo (Duarte), sacando varios papeles
del bolsillo: éstas son nueve copias del alfabeto, una para cada trinitario (Página 12).


IX.— “En nuestras confidencias revolucionarias no habían entrado más que los nueve que habíamos de constituir LA TRINITAR-JA’ (Página 12).


X.— “Las nueve cruces correspondían, según el orden, a los nombres siguientes: Juan Pablo Duarte, Juan Isidro Pérez, Juan Nepomuceno Ravelo, Félix Ruiz, Benito González, Jacinto de la Concha, Pedro Fina, Felipe Alfau, José Maria Serra”. (Página 14).


XI.— “. . . y cada uno de sus nueve socios obligados a reconstruirla, mientras exista uno”. (Página 14).



Las precedentes citas corresponden a la primera edición de los Apuntes para la historia de los trinitarios, fundadores de la República Dominicana. Santo Domingo. Imprenta de García Hermanos. 1887.


Cuando en el año de 1883 don José María Serra escribió al arzobispo Meriño la carta ya mencionada, el Prelado hizo publicar su parte fundamental en el periódico más importante y de mayor circulación que había para esa época: El Eco de la Opinión, número 204, S.D., 25 de mayo 1883, del cual era director y propietario el repúblico don Francisco Gregorio Billini. La parte
principal de esa memorable carta dada a la estampa dice así:


“La Trinitaria y La Filantrópica fueron dos sociedades distin tas: la primera era exclusivamente revolucionaria la otra no.
Aquélla tenía por misión la propaganda. Sus miembros eran no más que los nueve que la establecimos, día del Carmen por cierto, en la casa de doña Chepita Pérez”.


El historiador Pbro. don Carlos Nouel afirma que el párrafo transcrito, así como los nombres de los nueve fundadores, publicados conjuntamente en el mencionado período capitaleño, “lo leyeron y aprobaron dos trinitarios que vivían todavía (en 1883), el General 12 Jacinto de la Concha y el Coronel D. Juan Nepomuceno Ravelo, ambos personas de ilustrado criterio; lo cual bastaría para fijar la verdad histórica si no fuese suficiente el dicho del Señor Serra a quien abonan un distinguido nombre de escritor público(6) y la más honorable reputación que sus virtudes privadas y sociales le han consagrado’: (Advertencia que a guisa de introducción puso el Canónigo Nouel al frente del folleto de Serra).


Con la aprobación dada por Jacinto de la Concha y Juan Nepomuceno Ravelo a lo expresado, en cuanto al número de los trinitarios fundadores se refiere y a los nombres de éstos, viene a resultar que el testimonio del desterrado de Mayagüez se convierte de unigénito en trino. Son, pues, tres trinitarios los que afirman que el número fundador fue de nueve.


EL TESTIMOMO DE FELIX MARIA RUIZ. Pero hay otro testimonio, de otro miembro del sacro colegio trinitario, que robustece lo afirmado por Serra y confirmado por Concha y por Ravelo.


En efecto, Félix María Ruiz y del Rosario, quien se había ausentado del país desde que se iniciaron las discordias en el alba de la República y cuya existencia reveló el poeta Francisco Javier Machado en 1890, en carta fha. en Mérida de los Andes, en Venezuela, el 24 de abril del mencionado año,(7) dirigida al periodista Federico Henríquez y Carvajal, afirma una y otra vez,
de manera categórica, que los fundadores de La Trinitaria fueron NUEVE, y consigna igual número de nombres. En esa misma carta habla del “compromiso escrito y firmado por todos los NUEVE socios” del lugar ocupado por ‘la firma del socio y las ocho de los demás trinitarios”.
Y hablando del título o compromiso de los asociados conspiradores, ratifica que “NUEVE ejemplares se firmaron por todos los trinitarios, librándose a cada cual el que le correspondía’:
“Firmados los NUEVE títulos o compromisos y juramos”. (8)


Pero ya en fecha anterior, en carta dirigida al mencionado Francisco Javier Machado (1825—1921), quien residió largos años en Venezuela, donde se abrió su tumba, el provecto prócer Ruiz había escrito lo siguiente:


“Lacerado el corazón, en fuerza de tan prolongados sufrimientos, ay!, llegué a arrepentirme de haber formado con mis dignísimos ocho compañeros (que ya no existen) esa atrevida, malhadada, a la par que honrosa, sociedad patriótica revolucionaria, que bautizamos La Trinitaria y, siguiendo el ejemplo de Scipión, lancé a mi Patria el terrible sarcasmo de que no guardaría mis cenizas”.(9)


En el periódico El Lápiz, número 20, Mérida de los Andes, Venezuela, agosto 27 de 1890, apareció un artículo de carácter informativo debido a la pluma de su director, el conocido publicista meridano Tulio Febres Cordero, intitulado Hallazgo de un Prócer, en el cual se recogen las siguientes palabras del trinitario Ruiz:


“En 1838 NUEVE jóvenes dominicanos, patriotas y valientes, entre los que figuraba Duarte, juramos secretamente. . . liberar a Santo Domingo”. (10).



lunes, 25 de febrero de 2008

RAMÓN MATÍAS MELLA













Nació el 25 de febrero de 1816, fruto de la unión matrimonial de Antonio Mella Álvarez y Francisca Castillo Álvarez. No existe documentación informativa sobre los centros donde cursó sus estudios durante las dos primeras décadas de su existencia pero, lo cierto es que llegó a poseer una amplia instrucción que lo capacitó para el desempeño de muchos menesteres. Contrajo matrimonio con María Josefa de Brea, perteneciente a una familia burguesa importante, aunque ninguno de los dos aportó grandes bienes al matrimonio, según hace constar en el testamento fechado 5 de mayo de 1859. Fue ya casado, cuando al parecer adquirió sus bienes y propiedades, parte de ellos por vía hereditaria tras el fallecimiento de su padre en febrero de 1837.


Saberes Permanentes le invita a leer la cronologia de Matias Ramon Mella:

de un clip.


Himno a Mella


No fue nunca la divisa del instinto de matar;

ni fue el rígido instrumento de la fuerza militar

provocando las groseras ambiciones del poder:

fue tu espada la divisa del honor y el deber.

Fiel discípulo de Duarte, comprendiste el ideal,

y sirviendo los destinos de la causa nacional,

disparaste tu trabuco, que rugió como un león,

despertando la conciencia y clamando redención.

La Bandera fue tu culto, la Bandera fue tu altar,

y dijiste: cuando vaya para siempre a descansar,

que ella envuelva mi cadáver. Y moriste con honor

en los brazos siempre abiertos de la enseña tricolor.

Y después, cuando quisieron de la fosa recoger

tus cenizas veneradas, un milagro pudo ser;

encontraron la bandera, la Bandera tricolor,

reviviendo en sus matices la grandeza de tu amor.


Letra: Ramón E. Jiménez.Música: Julio Alberto Hernández.

sábado, 23 de febrero de 2008

SEPARATA


Investigaba la influencia de los Estados Unidos en Republica Dominicana y me encontré con este interesante documento publicado en la Revista Mexicana del Caribe de la Universidad Autónoma de Quintana, su autor es José Lee Borges de la Universidad de Puerto Rico y su titulo es:

Republica Dominicana: de la Restauración a los primeros pasos de la verdadera influencia Estadounidense, 1865-1880.

Este trabajo estudia la presencia estadounidense en Republica Dominicana durante los años 1865-1880, periodo inmediatamente posterior a la anexion de la isla a España, que comprendio de 1861-1865, mediante la correspondencia consular estadounidense en Santo Domingo se analiza la estrategias e interes de muchos gobernantes dominicanos por anezar o arrendar parte del pais a los Estados Unidos. Se coloca en relieve el papel desempeñado por los consules en el marco de la politica anexionista emprendida por los Estados Unidos, igualmente se discute la variedad de concesiones que se otorgaron a empresarios estadounidenses y que mas tarde se convertirian en factores de control economico en el pais por parte de los Estados Unidos. Estas acciones en Republica Dominicana forma parte del proceso de expansionismo e interes estadounidense en paises del Caribe y America Latina.