sábado, 14 de enero de 2017

Compromiso Ambiental.




El espectacular rascacielos ecológico de Taiwán

Cuando esté finalizado absorberá 130 toneladas de emisiones de dióxido de carbono cada año, el equivalente a casi 27 autos

El arquitecto residente en París Vincent Callebaut quiere que sus edificios sean mucho más que los típicos bloques de torres altísimas. Su visión es ambiciosa: crear una civilización que ahorre energía y absorba carbono para luchar contra el calentamiento global.

Una de sus ideas ecológicas está consolidándose en este momento en Taipei, la capital de Taiwán. Cuando Tao Zhu Yin Yuan (que significa El retiro de Tao Zhu) esté terminado en septiembre del 2017, el complejo residencial habrá plantado 23 mil árboles y arbustos.

Aunque Callebaut compara la construcción con un bosque urbano, su apariencia está realmente modelada por un hilo de ADN, una doble hélice que se dobla 90 grados de la base al techo.

Si todo sale como está planeado, Callebaut dice que las plantas absorberán 130 toneladas de emisiones de dióxido de carbono cada año, el equivalente a casi 27 autos.

Taiwán produjo, en total, más de 250 millones de toneladas de CO2 en el 2014, según la Agencia Internacional de Energía. Callebaut admite que el suyo es un paso pequeño, pero insiste en que es "un gran salto contra el calentamiento global".

"La torre presenta un concepto pionero de eco-construcción residencial sostenible que ayudará a reducir la huella de carbono de sus habitantes", explicó el arquitecto.

El complejo de apartamentos de 21 pisos también está diseñado para que sus residentes ahorren en consumo de energía. El diseño utiliza la luz y la ventilación natural e incluye un sistema de reciclaje de agua lluvia y paneles solares en la azotea.


Cortesía: Noticias Ambientales.




En el mundo desaparecen cien especies de animales por semana.

Se estima que algunas de ellas desaparecen incluso antes de ser descubiertas por el hombre.

Más de cien especies se extinguen cada semana en el mundo, algunas de ellas antes de ser descubiertas por el hombre, según ha explicado el investigador del Instituto de Ciencia y Tecnología Ambiental Joan Martínez Alier, para quien "la vida se extinguirá en la Tierra" si no cambia la economía.

Martínez Alier (Barcelona, 1939), catedrático de Economía y experto en ecología política, acaba de publicar, junto con el doctor en Física y especialista en Museografía científica Jorge Wagensberg, el libro "Solo tenemos un planeta", donde reflexiona sobre cómo han de cambiar las decisiones sociales y políticas para preservar el planeta.

"La influencia de los humanos es tan fuerte que estamos modificando la biología y la geología", ha advertido Martínez Alier, en la que ha alertado de que el impacto de los humanos, a través del cambio climático, ya hace años que empezó y se está produciendo “de forma muy rápida".

"Lo vemos a través de la modificación y extinción de la biodiversidad del planeta. Hace años, en la India había más de 150 mil tigres y actualmente en todo el mundo sólo hay 2 mil que, además, viven en zoológicos o circos", ha puesto como ejemplo Martínez Alier, que fue investigador en las universidades de Oxford, Standford, Yale, California y Berlín, entre otras.


El también catedrático de Economía e Historia Económica de la Universidad Autónoma de Barcelona alerta del rápido proceso de desaparición de especies y también reconoce que "la energía que produce el sol facilita la creación de nueva vida en el planeta".


Cortesía: Noticia Ambientales.

jueves, 12 de enero de 2017

45 años: Las muertes de Amaury Germán Aristy y sus compañeros.








Cortesía: YOUTUBE

domingo, 8 de enero de 2017

VALLE NUEVO, SU HISTORIA Y NATURALEZA

Valle Nuevo, área protegida donde se dio actividad volcánica y glaciación. Zona del país donde se registran temperaturas bajo cero en los meses de invierno.
Es una morada casi exclusiva para las coníferas y algunos ejemplares de Sabina. Su madera es de gran valor entre las maderas preciosas y todavía no se han estudiado debidamente.

Desde el punto de vista hidrológico, Valle Nuevo es importantísimo. Dos de los cuatro grandes y más importantes ríos del país, Yuna y Nizao, tienen sus cabeceras allí. Es fuente de agua para la presa de Sabana Yegua, para la presa de Valdesia, para el riego del Valle del Yuna, y para la irrigación de las presas Jigüey y Aguacate.

Más de VALLE NUEVO:

[PDF]Valle Nuevo, su historia y naturaleza - Clío - 

sábado, 7 de enero de 2017



Lo que la tecnología (no) se llevó

ANÍBAL DE CASTRO

Mando a distancia en mano, practicaba el zapping cuando me detuve en una emisión de las denominadas 50 canciones más románticas, asumo que en la era del vídeo. George Michael entonaba uno de sus éxitos de la década de los ochenta, cuando aún sus problemas con las drogas pertenecían al arcano. Me llenó los ojos un teléfono blanco en el extremo de la habitación donde el británico desahogaba sentimientos con su garganta admirable. Segundos después, me sorprendí de haberme sorprendido.

Artilugio inseparable en la historia de vida de quienes cruzamos el medio siglo años ha, el teléfono hogareño de mesa ya no cuenta. Cuando aparece perdido en una mesa o rincón en su formato tradicional, apenas timbra. Sí lo hace, número equivocado. O dobla como íntercomunicador en un mundo rendido al móvil y sus múltiples virtudes para acercarnos/distanciarnos sin necesidad de alambres engorrosos o volúmenes incómodos. En la telefonía digital, el tamaño sí que importa.

Curioso que parezcan tan lejanos esos días del teléfono negro, con disco que luego mutó en teclado y colores diversos. Dejó de parecer un carrito VW y adquirió cualquier forma y color, pero siempre presto a sacudirnos y cargarnos de realidad. De hundirnos en la cotidianidad sin salir de casa. De acrecentar la angustia cuando su silencio hablaba de amores rotos; y su presencia, de soledad indeseada, de abandono sobrecogedor. Esclavo de la pared, y nosotros suyos. La versión inalámbrica apenas permitía alguna libertad dado lo corto del alcance una vez alejada de la base. Relegado a las oficinas, cada vez repiquetea menos. No timbra, sino desgrana sonidos tecnos.
Si la versión casera fija apenas sobrevive, con igual presteza el teléfono público transita hacia el encasillado de especies en vías de extinción. En los aeropuertos se aprecian aún los vacíos donde antes había empotradas largas filas de aparatos monederos, a la espera en calma mecánica de clientes a quienes comunicar a cambio de pago. Las tradicionales casetas rojas que adornaban el paisaje urbano del Londres milenario se han ido para no volver. Quedan algunas para el selfi del turista porfiado. A muchas se las llevó el tiempo implacable. Otras han ido a dar con su armazón a prueba de intemperie a exhibiciones en lugares remotos, o a las colecciones de personas deseosas de poseer un sello emblemático de la gran metrópolis europea. Más fácil se tropieza con un alma caritativa que preste el móvil que con una cabina telefónica en cualquier ciudad del mundo, nuestro Santo Domingo de Guzmán incluido.

A different corner (Una esquina diferente) se llama la canción de George Michael y en ella pide retroceder en el tiempo y así quizás olvidar. Atrás, olvidados, la casete, los videodiscos y videograbadores (VCR), cuya defunción fue anunciada oficialmente en julio pasado “por la dificultad de obtener algunos componentes”, de acuerdo a la última empresa japonesa que aún los fabricaba. Acomodados a los cambios tecnológicos, arrojamos al pasado símbolos, memorias y objetos a los cuales nos acostumbramos de tal manera que los creímos imprescindibles. El reemplazo implica satisfacción por la certeza de que lo nuevo será mejor ya que el ingenio humano ambiciona la perfección cuando de mejorar la calidad de vida se trata.

Paralelo a la revolución tecnológica, que siembra obsolescencia por doquier, corre el desdén por las Humanidades, relegadas a los rincones de la alta enseñanza cuando no exiliadas de universidades donde la sintonía con el mercado reina suprema. De poco sirve el conocimiento si no engrana con la cadena productiva. Vale decir, si alejado del objetivo primordial que es la generación de riquezas o el ensanchamiento de las fronteras de la ciencia, que en el caso se confunde con la posibilidad de nuevas tecnologías y mercancías. Cuando las cuentas nacionales no cuadran y advienen las temporadas de vacas flacas, áreas favoritas de recortes son las artes y todas aquellas actividades destinadas a estimular el pensamiento y recrear el espíritu. Se regatean los fondos para las bibliotecas y se asume la cultura como prescindible en la torpe distribución de los menguados recursos públicos.

Los frutos de la tecnología nacen con fecha de caducidad mientras la producción estética adquiere valor con las vueltas del calendario, inmunes los clásicos a la erosión de las modas. Escuchamos con el mismo deleite la música que hace siglos compusieron los grandes maestros. Ha cambiado el medio, no el mensaje. Aún es posible disfrutar de música de cámara en un pequeño auditorio, la intimidad asegurada.
En contraposición, los frutos de la tecnología nacen con fecha de caducidad mientras la producción estética adquiere valor con las vueltas del calendario, inmunes los clásicos a la erosión de las modas. Escuchamos con el mismo deleite la música que hace siglos compusieron los grandes maestros. Ha cambiado el medio, no el mensaje. Aún es posible disfrutar de música de cámara en un pequeño auditorio, la intimidad asegurada. Los restos arquitectónicos de las antiguas civilizaciones son tesoros invaluables, testimonio cierto de mentes iluminadas. La Gioconda, de sonrisa misteriosa eternamente en sus labios, comunica sublimidad sin necesidad del móvil o la antigualla telefónica del vídeo de George Michael. La admiración se desborda como río huido de lecho cuando en la Galería Uffizi, en Florencia, El nacimiento de Venus nos colma de placer estético sin importar cuántas veces antes nos hayamos dejado arrobar por Botticelli.
Celebramos con unción quinientos años del nacimiento de dos grandes literatos, Shakespeare y Cervantes. A su obra accedemos en un ordenador o en la materia prima del libro sin que varíe un ápice el contenido. La riqueza de esa literatura majestuosa, imperecedera, reside en los diálogos inteligentes, en el texto armoniosamente escrito, pero, sobre todo, en los torrentes de ideas y descripciones, algunas muy sutiles, sobre lo que somos y seremos. Hablamos de obras maestras, de opus magna; la materialidad de un enlatado se queda a años luz de esa categoría, mas no las 32 latas de sopa Campbell que inmortalizó Andy Warhol en 1962 en su celebrada serie de pinturas que revolucionaron el llamado arte pop.
La modernidad, decía Adam Kirsch en un artículo reciente en The New Yorker, nada tiene que ver con el desarrollo tecnológico o un momento preciso de la historia. Más bien es una apreciación subjetiva, un sentimiento o la intuición de que “somos en un sentido profundo diferentes de quienes nos antecedieron”. Sin embargo, añadía, si alguien viniera del pasado se sorprendería por los avances tecnológicos pero también por la vigencia de las mismas preocupaciones filosóficas que retaron a los pensadores de la Ilustración. Al cabo de unos días, apunto yo, manejaría el IPhone 7 con la destreza de una de mis hijas, aceptaría sin rechistar que careciese de conexión para los auriculares gracias a la magia del Bluetooth. Aplaudiría cuando tome una foto con la renovada calidad de la cámara interna y desde el mismo aparato pondría la instantánea a disposición del mundo en Facebook, Instagram o Snapshot. Sin embargo, el Lázaro redivivo se sentiría más en casa cuando encuentre un ejemplar de los aportes de Platón, Sócrates o Aristóteles. Cuando compruebe que en las escuelas (ignoro si en estas latitudes) se obliga a leer La Ilíada, La Odisea y se debate sobre la guerra del Peloponeso y los mitos griegos y romanos.
Igualmente, seguimos sin respuestas a la existencia de un Dios, a cómo de la materia emerge una idea para modificar la materia, a si hay otros mundos allende el nuestro, preocupaciones cardinales que han ocupado mentes ilustres desde los albores del tiempo.
Mientras, me voy de fin de semana, en fuga del estropicio urbano y ya liberado de la tiranía del teléfono fijo.


Cortesía: DiarioLibre


sábado, 29 de octubre de 2016









Nace en Santo Domingo Narciso Sánchez, padre de los próceres Francisco y Socorro del Rosario Sánchez.

El 29 de octubre 1789, nació en la ciudad de Santo Domingo, Narciso Sánchez. Desde muy joven trabajó como tablajero.
Narciso Sánchez, fue el padre de los próceres Francisco del Rosario Sánchez y Socorro del Rosario Sánchez.
Fue un colaborador de los trinitarios y la madrugada del 27 de febrero de 1844, se encontraba entre los presentes en el acto de proclamación de la República.
Luego Narciso Sánchez se retiró de las actividades políticas. Murió en la ciudad de Santo Domingo, en el año 1869. Su familia fue víctima de la intolerancia política del primer Gobierno del Presidente Pedro Santana. El 27 de febrero de 1845, fueron fusilados María Trinidad Sánchez y Andrés Sánchez.

El prócer Francisco del Rosario Sánchez fue fusilado en El Cercado, San Juan de la Maguana, por disposición del Gobierno del General Pedro Santana, el 4 de julio de 1861, al caer en una emboscada luego de entrar al territorio dominicano desde Haití para luchar contra la Anexión de la República a España.

domingo, 16 de octubre de 2016