sábado, 30 de agosto de 2008

Celebrando la frase...











Años 1980


El inicio de este decenio está marcado por el aumento de las tensiones de la Guerra Fria entre Estados Unidos y la Unión Soviética.

La amenaza nuclear se hace más potente que nunca, por lo que a mediados de la década se produce un acercamiento entre los dos bloques, que se ve favorecido principalmente por las políticas conocidas en Occidente como Glasnost y Perestroika., del mandatario soviético Mijaíl Gorbachov.

El terrorismo internacional que se venía presentando desde la década anterior se intensifica y Estados Unidos ataca a la Libia de Muamar Gadafi, como represalia por ataques terroristas supuestamente patrocinados por ese país. Perú, que salía de un régimen dictatorial de 12 años, y que retornaba a la democracia, se enfrenta al movimiento terrorista Sendero Luminoso, que comienza su accionar en los accidentados pueblos de los Andes, y que poco a poco fue incursionando en la capital.

Por otra parte, las diferencias en el desarrollo entre los diferentes pueblos del mundo se evidencian con la hambruna que devasta a varios países de África. En Etiopía la situación se torna particularmente dramática debido a la sequía.

Otro aspecto importante de esta década fue la guerra civil de El Salvador y Nicaragua.

En 1989 la URSS y el bloque soviético en general se encuentran más debilitados que nunca. En noviembre el muro de Berlín que encarnaba la división de dicha ciudad desde el fin de la Segunda Guerra Mundal, fue demolido por los propios berlineses, dando con ello el golpe de gracia a la era soviética.

La existencia del SIDA se hace pública por primera vez en junio de 1981 y acabará presentándose ante el mundo como una epidemia de enormes proporciones.

Países asiáticos como Corea del Sur, Taiwán y Singapur experimentan un rápido desarrollo industrial que no se detendría durante el resto del siglo.

El narcotráfico ejerce una influencia en las sociedades de países latinoamericanos, en especial en Colombia donde Pablo Escobar se convierte en un verdadero poder paralelo al del estado. La situación degenera en un conflicto transnacional que involucra a Estados Unidos, en la llamada “guerra contra el narcotráfico”.

Los videojuegos se hacen cada vez más populares y comienza a extenderse, de este modo, una industria que en la actualidad genera beneficios superiores a los del cine o la

literatura. Una nueva cultura, una nueva forma de aprender, interactuar, pensar o entretenerse.

En el ámbito cultural, esta década tiene muchos seguidores de su estilo de vida, como la moda, la música y exhibiciones televisivas y del séptimo arte, exclusivas, en la opinión de muchos admiradores, de este decenio.

La Gurra Fria.

Guerra fría, disputa que enfrentó después de 1945 a Estados Unidos y sus aliados, de un lado, y al grupo de naciones lideradas por la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS), del otro. No se produjo un conflicto militar directo entre ambas superpotencias, pero surgieron intensas luchas económicas y diplomáticas. Los distintos intereses condujeron a una sospecha y hostilidad mutuas enmarcadas en una rivalidad ideológica en aumento.

Estados Unidos y Rusia iniciaron sus enfrentamientos en 1917, cuando los revolucionarios tomaron el poder, creando la Unión Soviética, y declararon la guerra ideológica a las naciones capitalistas de Occidente. Estados Unidos intervino en la Guerra Civil rusa enviando unos 10.000 soldados entre 1918 y 1920 y después se negó a reconocer el nuevo Estado hasta 1933. Los dos países lucharon contra Alemania durante la II Guerra Mundial pero esta alianza comenzó a disolverse en los años 1944 y 1945, cuando el líder ruso Iósiv Stalin, buscando la seguridad soviética, utilizó al Ejército Rojo para controlar gran parte de la Europa Oriental. El presidente estadounidense Harry S. Truman se opuso a la política de Stalin y trató de unificar Europa Occidental bajo el liderazgo estadounidense. La desconfianza aumentó cuando ambas partes rompieron los acuerdos obtenidos durante la Guerra Mundial. Stalin no respetó el compromiso de realizar elecciones libres en Europa Oriental. Truman se negó a respetar sus promesas de envío de indemnizaciones desde la Alemania derrotada para ayudar a la reconstrucción de la Unión Soviética, devastada por la guerra.

Los funcionarios estadounidenses, preocupados por la presión soviética en Irán y Turquía, interpretaron un discurso de 1946 realizado por Stalin como la declaración de la guerra ideológica a Occidente. En 1947 el presidente propuso la denominada Doctrina Truman, que tenía dos objetivos: enviar ayuda estadounidense a las fuerzas anticomunistas de Grecia y Turquía, y crear un consenso público por el cual

los estadounidenses estarían dispuestos a combatir en un supuesto conflicto. Alcanzó ambos objetivos. Ese mismo año, el periodista Walter Lippmann popularizó el término Guerra fría en un libro así titulado. En el Congreso estadounidense hubo una serie de interrogatorios a los que se dio gran publicidad sobre las actividades procomunistas en Estados Unidos. El investigador más conocido, el senador Joseph Raymond McCarthy, dio nombre a una era de intenso anticomunismo. En 1948 los Estados Unidos lanzaron el Plan Marshall (Programa de Recuperación Europea), dotado de 13.000 millones de dólares para reconstruir Europa Central y Occidental. Cuando Stalin respondió aumentando su control sobre Europa Oriental y amenazando la posición de Occidente en Alemania, Truman ayudó a crear una alianza militar —la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN)— y a establecer una Alemania Occidental independiente.

La Guerra fría aumentó en los años 1949 y 1950, cuando los soviéticos llevaron a cabo su primera explosión de una bomba atómica y los comunistas de China conquistaron todo el país. Éstos firmaron una alianza con Stalin, pero Estados Unidos se negó a reconocer al nuevo régimen. En Japón, entonces bajo control estadounidense, se aceleró el desarrollo económico para luchar contra el comunismo asiático. Cuando Corea del Norte, comunista, invadió Corea del Sur en 1950, Truman envió al ejército estadounidense a la acción. El conflicto, conocido como guerra de Corea, concluyó tres años después con una tregua que dejó la frontera anterior a la guerra. En 1953 Stalin murió y Truman abandonó su cargo, pero ambas partes siguieron su lucha por Europa. La URSS intentó proteger a la Alemania Oriental comunista de una importante pérdida de población construyendo el que pasaría a ser denominado Muro de Berlín en 1961. Cada superpotencia también intentó influir en las nacientes naciones de Asia, África, Oriente Próximo y Latinoamérica. En América del Sur, el Caribe y en América Central tanto los movimientos insurgentes como los permanentes golpes de Estado estuvieron, muchas veces, enmarcados en este conflicto. La Doctrina de la Seguridad Nacional surgida en la década de 1960 influyó en toda Sudamérica, produciendo permanentes violaciones de los derechos humanos. En 1962 surgió una grave crisis cuando la URSS instaló misiles en Cuba, por aquellos años su nuevo aliado. El presidente John Fitzgerald Kennedy amenazó con represalias nucleares y los soviéticos retiraron los misiles a cambio de la promesa de aquél de no invadir Cuba. La crisis de los misiles produjo desencuentros en el seno de la Organización de Estados Americanos (OEA).

Calmados por esta crisis, los soviéticos también se debilitaron cuando los dirigentes chinos se separaron de Moscú y los europeos del Este comenzaron a mostrar su descontento. El nacionalismo demostraba ser más fuerte que el comunismo. Mientras tanto, Estados Unidos estaba luchando en la guerra de Vietnam, sangrienta acción militar en un fallido esfuerzo por conservar Vietnam del Sur. Además, la superioridad económica de posguerra de Estados Unidos fue retada por Japón y Alemania Occidental (República Federal de Alemania). Hacia 1973 las dos superpotencias enfrentadas acordaron una política de distensión; fue un intento de detener la costosa carrera armamentista y frenar su competencia política, militar y económica en el Tercer Mundo. Sin embargo, la distensión duró hasta 1980, cuando tropas soviéticas invadieron Afganistán para salvar el régimen marxista gobernante. El recién elegido presidente estadounidense Ronald Reagan inició una gran concentración de armas y nuevos retos para los grupos apoyados por los soviéticos en las naciones emergentes.

FIN DE LA GURRA FRIA:

En 1985 Mijaíl Gorbachov, representante de una nueva generación de líderes soviéticos, llegó al poder en la URSS. Él y Reagan acordaron reducir la presencia de las superpotencias en Europa y moderar la competencia ideológica en el mundo entero. Las tensiones se redujeron cuando se retiraron las tropas soviéticas de Afganistán. A principios de la década de 1990 Gorbachov cooperó en gran medida con los esfuerzos militares estadounidenses para derrotar la agresión de Irak en Oriente Próximo. La Guerra fría terminó en Europa cuando las recién liberadas naciones de Europa Oriental eligieron gobiernos democráticos y se unificó Alemania, se detuvo la carrera armamentista y la competencia ideológica cesó al ponerse en duda el comunismo. El presidente estadounidense George Bush declaró la necesidad de un ‘nuevo orden mundial’ para sustituir la rivalidad de las superpotencias que había dividido el mundo y alimentado la Guerra fría.

En mayo de 1997, tuvo lugar la firma de un acuerdo histórico entre Rusia, presidida por Borís Yeltsin, y la OTAN, cuyo secretario general era el español Javier Solana, que permitía la ampliación de este organismo a los países del antiguo bloque soviético sin que aquel Estado lo considerase un acto hostil. Dicho acuerdo, recogido en el Acta fundacional sobre las relaciones mutuas de cooperación y seguridad entre la OTAN y la Federación Rusa (ratificado el 27 de mayo en París), suponía que dicho organismo y dicho Estado dejaban de considerarse adversarios, razón por la cual numerosos analistas lo consideraron el fin definitivo de la Guerra fría.

fUENTES:




LITERATURA:

Franz Tamayo, político y poeta

Escribir una apretada síntesis sobre una de las figuras más descollantes de la literatura boliviana parece fácil, pero resulta una tarea difícil, debido a su personalidad polifacética y a la complejidad de su prolífica obra que, hasta el día de hoy, sigue siendo motivo de interpretaciones y controversias.

Sobre la vida y la obra de Franz Tamayo se han escrito sendos libros, pero ninguno logra atraparlo en su verdadera dimensión, que es la de un genio alzándose como una cumbre en medio de la planicie intelectual de su medio, donde algunos lo consideran un simple mortal de carne y hueso, con virtudes y defectos; en tanto otros lo mantienen en un pedestal, convirtiéndolo en un mito y hasta en un tabú.

A tiempo de dedicarle esta líneas, quiero dejar constancia de que la obra de Tamayo es una de las joyas mejor pulidas en el cofre literario de un país que, a pesar de la desidia y los cercos de silencio que soportó durante siglos, aprendió a distinguir las luces de la genialidad en medio de las tinieblas. Asimismo, por razones didácticas y sentido común, he optado por dividir su trayectoria en tres facetas: la familia, el político y el poeta.

La familia

Franz Tamayo nació en la ciudad de La Paz el 28 de febrero de 1879 -en pleno conflicto internacional con Chile-, y murió en la misma ciudad el 29 de julio de 1956. Fue el primogénito del abogado, político y diplomático Isaac Tamayo Sanjinés, quien, después del desastre de la Guerra del Pacífico, partió rumbo a Europa con sus propios recursos, como lo haría años más tarde, estableciéndose en París con su familia durante la revolución federalista de 1899.

Según sus biógrafos, Isaac Tamayo Sanjinés sirvió al gobierno de Hilarión Daza y llegó a ser Prefecto de La Paz y Ministro de Hacienda del presidente conservador Aniceto Arce. Aunque fue un estudioso entroncado en el gamonalismo, tuvo certeros atisbos sobre el problema del indio, al que consideraba, a pesar de las corrientes racistas y anti-indigenistas profesadas por las clases dominantes de la época, el núcleo fundamental de la nación boliviana. Su obra sociológica “Habla Melgarejo” (1914), firmado con el seudónimo Thajmara, explaya la tesis fundamental de que el tirano fue el producto de la sociedad boliviana, de todos sus vicios y no un hecho accidental.

Franz Tamayo asimiló desde su infancia las ideas y experiencias de su padre, el mismo que, consciente de la aguda inteligencia y la enorme capacidad asimilativa de su primogénito, le procuró una educación privada de humanidades, con asignaturas que incluían lecciones de piano, alemán, inglés y francés.

De su madre, doña Felicidad Solares, se sabe poco y lo poco que se sabe es que fue una mujer de sangre indígena y dedicada íntegramente a la crianza de sus siete hijos. Mas por el amor y la admiración con que Franz Tamayo se refiere a ella, se deduce que, a través de sus sentimientos maternales y hablándole en la dulce lengua de sus antepasados, le transmitió la sensibilidad para captar las vibraciones de la naturaleza, la belleza del paisaje altiplánico, la nobleza de una raza injustamente menospreciada por los colonialistas; pero, ante todo, con ella aprendió a sentir orgullo por su abolengo aymara y a no tener desdén por los valores culturales de sus ancestros. No en vano, en un furibundo documento de respuesta a Fernando Diez de Medina, apuntó: “Por la línea materna en mi raza y en mi sangre no hay birlochaje -muchacha proveniente del cruce de la chola y el criollo, y que ya cambió la pollera por el vestido occidental- (...) En mi madre por ningún lado aparece el mestizo, el híbrido ni la mula (...) En mis venas y gracias a mi madre, no hay una gota de birlochaje putrefacto” (Baptista Gumucio, 1983: 40).

La infancia de Franz Tamayo, que transcurrió entre la casa solariega de la ciudad y las propiedades rurales de su padre, estaba marcada por el amor de sus progenitores y la grata compañía de sus hermanos, con quienes compartía los juegos y las fantasías propias de su edad. En su adolescencia entró en contacto con las culturas, las lenguas y los escritores del Viejo Mundo. Uno de los que mejor supo tocar sus fibras íntimas fue Víctor Hugo, cuyas obras leía en francés y con pasión inusitada.

Franz Tamayo retornó a Bolivia en 1904, pero se ausentó nuevamente gracias al sostén económico de su padre, quien lo mandó a estudiar en La Sorbona de París. En Londres conoció a la joven francesa Blanca Bouyon, con la que contrajo matrimonio sin el previo consentimiento paterno. Tras vivir un tiempo en Europa, la pareja se trasladó a Bolivia, donde convivió algunos años más, combinando el ambiente urbano con el rural, hasta que la unión se rompió de manera inevitable, debido, en parte, a desavenencias culturales. Las dos hijas del matrimonio, Blanca y Anita, fallecieron a temprana edad. El amor que Tamayo sentía por la francesa, según algunos, inspiró el célebre poema “Balada de Claribel”, una auténtica joya de la lírica hispanoamericana.

Tiempo después, al cumplir los treinta años de edad, Tamayo conoció a Luisa Galindo, una mujer de singular belleza y carácter afable, que le cautivó el corazón y le alivió el dolor sentimental de su matrimonio anterior. Y, a pesar de la oposición de su madre y sus hermanos, Tamayo, en una actitud que denotaba su rebeldía juvenil, formalizó su relación con Galindo, sin necesidad de acudir al registro civil ni a la iglesia católica. Así, y por varias décadas, empezaron a compartir los instantes más felices junto a sus hijos, pero también las adversidades que la actividad pública le deparó al insigne poeta y pensador fecundo, quien acabó siendo admirado por unos y criticado por otros, sobre todo, por quienes en los corredores del poder político se declaraban sus adversarios ideológicos. Vivió en una casona de La Paz y en su hacienda de Yaurichambi -situada cerca del majestuoso Illampu y el lago Titicaca-, que adquirió en 1910 y donde creó gran parte de su producción literaria.

El político

De Franz Tamayo, personaje de tendencias liberales en la cultura y la política, se sabe que terminó sus estudios secundarios en el Colegio Nacional Ayacucho de La Paz, que obtuvo su título de abogado en un examen de excepción rendido en la Universidad Mayor de San Andrés y que durante su estadía en Europa cursó estudios de filosofía, literatura y ciencias políticas, aparte de que aprendió el griego y el latín.

A partir de 1910, compaginó su vocación literaria con su participación activa en la política. Fundó, junto con otros jóvenes intelectuales, el Partido Radical en 1911, que tuvo existencia efímera por la falta de experiencia y solidez organizativa. Su pasión por los problemas nacionales y sus deseos de terminar con el “bandidismo gubernativo”, lo llevaron a desempeñar numerosas tareas en la administración pública: Presidente de la Cámara de Diputado, Delegado de Bolivia ante la Liga de las Naciones para presentar y debatir los reclamos marítimos, Asesor Jurídico del Ministro de Relaciones Exteriores y Canciller de la República.

Tanto sus simpatizantes como sus adversarios lo recordaban siempre protagonizando memorables discusiones con el también poeta Ricardo Jaimes Freyre en el parlamento y con otros representantes del Partido Republicano de Saavedra. Sus poses y su retórica, capaces de deleitar, persuadir y conmover, lo destacaban como a un orador consumado y polemista temible. Claro que detrás de la actitud del político estaban los conocimientos y la inteligencia de un hombre que supo ganarse el respeto a fuerza de medir sus argumentos con la mediocridad de sus contrincantes.

Franz Tamayo desarrolló una amplia labor como periodista. Fue fundador de “El Fígaro” (1913), “El Hombre Libre” (1917) y director del matutino “El Diario”. Asimismo, ejerció la cátedra de sociología en la Universidad Mayor de San Andrés de La Paz y colaboró con varias publicaciones nacionales y con el “Amauta” del peruano José Carlos Mariátegui, entre otras.

El 11 de noviembre de 1934, en plena Guerra del Chaco, fue elegido Presidente de Bolivia por imposición de Daniel Salamanca. Y si no asumió el cargo, a punto de ser investido, fue debido a un golpe militar que anuló la elección considerándola ilegítima. De todos modos, aquí surgen las preguntas obligadas: ¿Qué hubiera hecho el poeta desde la silla presidencial? ¿Hubiera acabado con la oligarquía minero-feudal, que por entonces ostentaba el poder político y económico del país? ¿Hubiera proclamado la justicia social para los desposeídos? La incógnita de esa historia no se llegará a saber nunca, aunque por todos es conocido que Tamayo no fue pobre sino un señor. “Un gran señor feudal, dueño de haciendas y de indios”, como irónicamente lo definió Tristán Marof. Más Todavía: “Tamayo fue un burgués liberal (...) Un señor de sombrero de copa, un conservador de los privilegios de su casta y de su país” (Marof, 1961: 161).

Franz Tamayo, a pesar de las críticas insensatas y los comentarios malintencionados, ha sido uno de los propulsores del nacionalismo boliviano que, años más tarde, se vio reflejado en la revolución de 1952; un proceso que impulsó la nacionalización de las minas, el voto universal y la reforma agraria, pero sin resolver plenamente las tareas democráticas burguesas pendientes.

El político en Tamayo se frustró mucho antes de que empezaran las reformas de la revolución nacionalista presidida por Víctor Paz Estenssoro. Nadie sabe exactamente cuáles fueron las causas que motivaron su alejamiento de la vida pública. Probablemente se debió a la desilusión que sintió por los políticos de turno o al fracasó en su intento por forjar un país con una visión que se extendía más allá de la mente chata de sus contemporáneos, quienes tenían la impresión de que Tamayo, acostumbrado a sentir el dolor metafísico ante los enigmas del mundo y sus asuntos, contemplaba la realidad montado sobre las nubes, como todo genio que no siempre encuentra la compresión entre el resto de los mortales.

La prueba de su genialidad aparece citada en el “Diccionario de la Literatura Boliviana”, donde se refiere la siguiente anécdota: “En 1954, el Departamento ‘This I’ Belive’, de una empresa norteamericana de revista y radio, invitó a un grupo selecto de intelectuales y científicos, entre ellos a Einstein y Tamayo, para explicar en forma sintética su pensamiento filosófico. Así, a comienzos de 1955, ‘El Diario’ de La Paz registró en sus páginas este acontecimiento, relievando la participación de Tamayo. Frente a los hechos de entonces, exponía una concepción vitalista, manifestando que la inteligencia y la acción del hombre se perdían ‘en un mar de síntomas y detalles, en el fondo secundarios, pero por otra parte indispensables para la polémica conducción de la vida. Pocos se abstenían del vértigo de la luna’ -decía-, ‘porque abstenerse del todo es también imposible (el APEKHOU griego). Pocos tienen la fuerza de alcanzar un plano superior al plano superficial en que todos vivimos y luchamos, y alcanzar un plano superior de mejor verdad y mayor realidad (una cosa triste: hasta en la verdad hay gradaciones)” (Cáceres Romero, 1997: 235).

Apartado del compromiso político, y ante la necesidad de seguir transmitiendo su erudición a través de los versos, se recluyó en su casa vetusta y colonial de la calle Loayza y, como su padre, se entregó a la soledad, rechazando los compromisos sociales y el trato con la gente. Se cuenta que en las postrimerías de su vida, pasaba los días sólo en compañía de sus seres más allegados, dedicado a la meditación filosófica, a su quehacer literario y a tocar las notas de Chopin en el piano; un instrumento que amó desde niño y a través del cual aprendió a amar la música clásica.

Franz Tamayo, por mucho que haya muerto en la soledad, quedó para siempre en el corazón palpitante de un pueblo que, en honor a la verdad, sabe reconocer y defender a los hombres cuyas mentes iluminadas son el mayor orgullo de una nación en busca de su propio destino. Tamayo fue el poeta más grande de Bolivia, un defensor de la raza aymara, un estadista honesto y un ejemplo para las generaciones de ayer y de siempre. Su incursión en la política, casi en desmedro de su creación literaria, no impidió que su gran legado de intelectual trascendiera como una luz brillante en la tierra que tanto ocupó su tiempo y su talento.

El poeta

El modernismo en la poesía boliviana irrumpió con figuras como Manuel María Pinto, Ricardo Jaimes Freyre (con su ya famosa “Castalia Bárbara”), Gregorio Reynolds y, el mayor de todos, Franz Tamayo; una verdadera revelación que sacudió los cimientos de la versificación castellana junto a casos geniales como Rubén Darío y Leopoldo Lugones.

Los críticos aseveran que algunas de sus obras, aun perteneciendo al género dramático, se han analizado siempre como piezas líricas, debido a su gran carga poética tanto en la forma como en el contenido. De ahí que “La Prometheida” (1917), al lado de “Scherzos” (1932), “Scopas” (1939) y “Epigramas griegos” (1945), es una de las creaciones donde más resplandece el talento poético de Tamayo, no sólo porque representa una grandiosa tragedia humana, con personajes de la mitología greco-romana, sino también porque constituye una sinfonía lírica en la cual la musicalidad del idioma encuentra su más alta expresión, unida a una sinestesia, cuya imagen o sensación subjetiva, propia de un sentido, está determinada por otra sensación que afecta a un sentido diferente, como una suerte de disco cromático en el cual las palabras expresan la diversidad de los colores. “Tamayo pretende hablar con los sonidos de las palabras que emplea, y en ello estriba buena parte de su originalidad”. Por ejemplo, el canto de Melifrón “es de una armonía imitativa de tan certeros efectos que demuestra cómo se puede expresar, con el sonido de las palabras antes que con el sentido de éstas, largamente, la melancólica voz de un ruiseñor en el preciso momento en que va a producirse la muerte de la protagonista” (Castañón Barrientos, 1990: 105).

Así como su poesía destaca por la cadencia de las palabras y la armonía musical, destaca también por las transgresiones literarias y su deslumbrante dominio del idioma que le permite, además de desnudar su alma de manera sabia y profunda, ensayar nuevos giros idiomáticos y técnicas literarias sin precedentes.

Como todo hombre universal, con un vasto bagaje cultural y una hipersensibilidad a toda prueba, cultivó la mayoría de los géneros y en todos ellos fue innovador y creativo. Sus libros, escritos en verso y en prosa, abordan temas con un alto valor ético y estético. En ellos revela la fuerza de su inteligencia, su amplio conocimiento de las ciencias filosóficas y las artes en general. Algunos lo consideran el poeta boliviano por excelencia, mientras otros lo tratan como al vate iberoamericano digno de ser conocido, leído y difundido más allá de sus fronteras nacionales. Nadie pone en duda que fue supremo artífice del arte de versificar con la precisión de un orfebre.

El crítico literario Nicolás Fernández Naranjo, con respeto y admiración ante una obra y un autor de proyecciones universales, afirma en su comentario: “Tamayo es un poeta de extraordinaria dimensión artística. Su conocimiento de la lengua castellana asombra; nos deja atónitos su maestría y culto de la perfección. Formado en la escuela de Goethe, habría ‘preferido una revolución a un desorden’; no se hallan ripios, lugares comunes ni ‘rellenos’, ni tampoco prosaísmos en su obra poética (...) Los metros favoritos de Tamayo fueron el endecasílabo y el heptasílabo. Sus rimas son ricas, magistrales. Sensorialmente, era colorista: hay en sus versos derroche de sensaciones de color. Sentía atractivo y cultivaba a la perfección las figuras: las aliteraciones, las ‘derivaciones’, las onomatopeyas; en el retruécano no tiene rival; sus metáforas son igualmente ricas, inesperadas, asombrosas (…) Leyendo sus versos, se nota el trabajo de síntesis: sentía predilección por las fórmulas lapidarías, los pensamientos más densos expresados en pocas palabras” (Fernández Naranjo, Gómez de Fernández, 1973: 80).

Por otra parte, es preciso señalar que el poeta andino, aunque empapado de una sabiduría greco-latina, no dejó de rendirle homenaje a su ascendencia escribiendo, a veces con un dejo de melancolía y pesimismo, versos que reflejan el espíritu de los habitantes del kollasuyo y la geografía física de una nación enclavada entre las cumbres nevadas de la cordillera andina, sin acceso al litoral, rodeado de llanuras y de selvas.

Estaba convencido de que había una profundidad y grandeza en el espíritu aymara y en los enigmas telúricos del altiplano. Por eso mismo, con una dicción impecable y una intuición natural para el manejo del lenguaje figurativo, en su poesía elevó un canto sinfónico a las virtudes y costumbres de su raza, a las imponentes montañas, a las pampas yermas y, por último, a la belleza de un país mágico y secreto, que Tamayo supo interpretar por medio de su inteligencia innata y sus metáforas, como quien posee una personalidad prodigiosa que deja estelas por doquier.

Si bien es cierto que su búsqueda de un lenguaje efectivo, basado en las lenguas clásicas y modernas, lo convirtió en un innovador del arte poético, es cierto también que el manejo excesivo de un vocabulario rebuscado, lleno de neologismos y voces extrañas, lo convirtió en un poeta casi impenetrable para la mayoría de los lectores, pues, paradójicamente, siendo uno de los poetas bolivianos más renombrados, es uno de los menos leídos.

El hermetismo de Tamayo, de manera consciente o inconsciente, ha contribuido a que su poesía sea poco conocida en el continente americano y casi desconocida internacionalmente. Sus obras no han circulado debidamente, ni siquiera en las bibliotecas públicas ni académicas. Y, claro está, menos entre los lectores que por razones económicas no tienen acceso a la literatura en general, y menos aún a los libros de poesía; un género apreciado apenas por un reducido círculo de lectores acostumbrados a pasarse los libros de mano en mano, de reunión en reunión, de tertulia en tertulia.

Sin embargo, valga reconocer que la limitada difusión de la poesía de Tamayo obedece, por otro lado, a factores socioeconómicos, históricos e incluso geográficos. Según Mariano Baptista Gumucio, por citar un caso, el desconocimiento de Tamayo “tiene que ver con el encierro físico y espiritual en que se halla Bolivia y con el menosprecio que los poderes públicos y los empresarios del nuevo riquismo vacunado sólidamente contra cualquier expresión del espíritu, manifiestan hacia la cultura. Para las gentes obnubiladas con el nuevo becerro de oro del desarrollo bien poco importa que la obra de autores como Tamayo, sea divulgada en el exterior. Si no hay una sola reedición de sus libros de poemas y hasta ahora no se ha recopilado sus ensayos y artículos dispersos en diarios y revistas, ¿cómo podemos imaginar que se le conozca fuera del país” (Baptista Gumucio, 1983: 21-22).

De sus trabajos en prosa es necesario citar “Horacio y el arte lírico” (1915), “Proverbios sobre la vida, el arte y la ciencia” (2 vols. 1905-1924) y, como no podía faltar, su polémica “Creación de la pedagogía nacional” (1910), conformada por una serie de 55 editoriales publicadas en “El Diario” de La Paz, y que, contrariamente a lo planteado por Alcides Arguedas en “Pueblo enfermo”, aborda con lucidez aspectos de la educación boliviana desde una perspectiva indigenista y nacional; se trata de un auténtico ensayo filosófico que, por su trascendencia y por el impacto que tuvo -y sigue teniendo-, merece un análisis profundo y una nota aparte.

Bibliografía

-Baptista Gumucio, Mariano: “Yo fui el orgullo. Vida y pensamiento de Franz Tamayo”, Ed. Los Amigos del Libro, La Paz-Cochabamba, 1983, p. 470.

-Cáceres Romero, Adolfo: “Diccionario de la Literatura Boliviana”, Ed. Los Amigos del Libro, Cochabamba-La Paz, 1997, p. 270.

-Castañón Barrientos, Carlos: “Literatura de Bolivia”, Ediciones Signo, La Paz, 1990, p. 255.

-Fernández Naranjo, Nicolás – Gómez de Fernández, Dora: “Los géneros literarios”, Ed. Juventud, La Paz, 1973, p. 166.

-Marof, Tristán: “Ensayos y críticas”, Ed. Juventud, La Paz, 1961, p. 193.

Víctor Montoya es escritor boliviano. Radica en Estocolmo.


Educación Artística









Entre la belleza y el desierto.

La Meca es un lugar sagrado para todos aquellos que profesan la fé islámica, y para los arquitectos de hoy en día, que se pelean por ver quien construye el “ovni” más impresionante de todos sobre las costas del Golfo Pérsico. Desde luego las autoridades de Dubai, Qatar y Abu Dhabi tienen gran parte de culpa en este ascenso de popularidad; pues cada uno de ellos quiere hacer de su rica –aunque poco fértil- tierra el lugar soñado por turistas e inversores. Y es que en un lugar donde la variedad natural no abunda, parece que la variedad material es muy necesaria.

Desde luego las grandes obras en Oriente Próximo no podían salvarse de la controversia, que rodea todo cuanto se hacen en el mundo actual. Polémicas declaraciones sobre injustos contratos laborales a inmigrantes; que además son sometidos a una vida cercana a la esclavitud; hacen pensar a donde va este mundo y si realmente tras 4.000 años de historia humana, seguimos construyendo como en el antiguo Egipto.

Pese a todo esto, nos parece imprescindible permanecer al día de la actualidad arquitectónica en: Dubai, Qatar y Abu Dhabi; por lo que hemos decidido hacer un monográfico sobre tan polémicas, arriesgadas y carísimas obras.

ZAHA HADID

Es una prominente arquitecta, procedente de la corriente del deconstrutuvismo, nacida en Irak, pero la mayor parte de su vida la ha pasado en Londres donde tiene su estudio de arquitectura. La obra arquitectónica de Zaha Hadid ha sido reconocida en diversas ocasiones con premios de rango internacional entre ellos el premio Pritzker.

Sus Obras ARQUITECTONICAS:










Emplazado en el distrito financiero de Dubai, aspirante a convertirse en uno de los más importantes del mundo, el proyecto de la arquitecta Zaha Hadid apuesta por añadir un grado de dificultad al rascacielos aislado, dibujando tres torres entrelazadas en las que se disponen viviendas, hoteles y oficinas. Se traza así una impronta de autor en el corazón de Business Bay.

Arup ha completado el diseño de las torres conocidas como “danzantes” - Dancing Towers-. Estas torres de autor tendrán 75 pisos de oficinas, 65 pisos de hotel y 55 pisos de zona residencial, todo colocado verticalmente.

Dos de las torres se inclinan hasta juntarse y formar una sola torre. Estructuralmente, las dos torres han de ser tratadas como una sola mientras se apoyan una en la otra para mantenerse en pie. El diseño de las torres también ha tenido en consideración el cálido clima de la zona, para crear sombras se ha estudiado la posición de las torres de tal manera que una le hace sombra a la otra.

La primera mujer que ha ganado el premio Pritzker de Arquitectura habla de sus últimos proyectos en España.
De una biblioteca a una bodega, Zaha Hadid se propone dar un nuevo aire a nuestro país. Inventa edificios de última generación pensando en sostenibilidad y en confort.

Muy pronto, las líneas fluidas y escurridizas de los diseños de Zaha Hadid (Bagdad,1950) serán una constante en el paisaje español. La arquitecta de origen iraquí pero afincada en Londres, tendrá un total de nueve proyectos repartidos por la geografía de todo el país dentro de unos años. En estos momentos, sólo dos están acabados: la primera planta del Hotel Puerta América, en Madrid y el Pabellón de las Bodegas López de Heredia, en Haro (La Rioja). Pero otros siete están en marcha. Desde Sevilla a Barcelona, pasando por Zaragoza y el País Vasco, todos los proyectos presentan las señas de identidad del estilo Zaha: visionarios, dinámicos y con audaces forman que retan a la gravedad. Ella misma nos explica como serán sus obras españolas.

P: Ha trabajado por todo el mundo, ¿cómo se siente diseñando en España?
R: Durante las dos últimas décadas, el país está viviendo un orgullo renovado. Lo sientes en todas y cada una de sus ciudades. Ahora es posible hacer cosas que antes eran impensables. Es emocionante para los que estamos trabajando en España, para mi y para los arquitectos españoles también. Se respira innovación y creatividad.

P: Dos de sus obras más ambiciosas, ambas en Bilbao, son urbanísticas. ¿Cómo han sido planteadas?
R: Me interesa especialmente dar forma al terreno, esculpiendo, explosionando. No sólo como un gesto formal, sino como una manera de lidiar con le componente social de la arquitectura. Las complejidades de la vida contemporánea no pueden ser moldeadas en simples cuadrículas y cubos platónicos de la era industrial. Hoy, en plena era digital, en el siglo XXI, las vidas de las personas son mucho más flexibles y globalizadas, y tenemos que tratar problemas sociales mucho más complicados que aquellos programas sociales del siglo XX industrial. Esto requiere una nueva arquitectura de la fluidez.

P: En el futuro, ¿seguiremos viviendo en las ciudades o la población se dispersará?
R: La densidad urbanística es para mí una condición ineludible en nuestra forma de vida. Hace 20 años se vivió mundialmente una tendencia antiurbana que favoreció a los estilos de vida suburbanos frente a los metropolitanos. Las ciudades españolas, en particular, demuestran que vivir y trabajar en un entorno metropolitano que funcione bien es tan excitante como beneficioso.


P: ¿Cuál es su postura frente a un problema urbanístico: la regeneración gradual o la intervención radical?
R: Como dijo Mies Van der Rohe: “La arquitectura es la voluntad de una época: viva, cambiante y nueva”. No soy proconservacionista, pero todas las grandes ciudades antiguas como Estambul, Beijing o El Cairo deben tener un equilibrio. Se ha arrasado tanto… Moscú es una de las ciudades más espectaculares del mundo: su escala es el doble o el triple que el tamaño de cualquier otra cosa. Y ahora lo único que hacen es derribar cosas. No lo entienden. Incluso en la Plaza Roja, el adoquinado es desigual y lo quieren alisar. Sería una pena perder la historia de esa manera.

P: Entonces, debe resultar complicado construir en este tipo de ciudades.
R: La línea es muy fina. Le puedes decir a la gente: “No tiréis todo, no construyáis cosas nuevas”, pero al mismo tiempo, una cree en cosas nuevas. No pienso que las ciudades deban ser como Venecia, sin crecer o cambiar en nada. Lo importante es intervenir de una manera contemporánea y a la vez precisa. En las ciudades actuales necesitas lugares donde las cosas puedan encogerse y expandirse, pero siempre permitiendo un crecimiento orgánico.

P: Uno de los proyectos que veremos acabado muy pronto es el Pabellón Puente de la Expo Zaragoza 2008. Su inspiración es el agua y el desarrollo sostenible. ¿Cree que es fundamental que la arquitectura empiece a pensarse en clave de sostenibilidad?
R: Un tipo determinado de material no es el único criterio para considerar un edificio sostenible; su calidad en el uso y la manera en que está organizado son otros factores importantes. Hay muchos arquitectos que utilizan sofisticados aires acondicionados y métodos de diseño interior para que un edificio sea más ecológico. Yo, en cambio, me preocupo por adaptar nuevos materiales y métodos de fabricación dentro de un nuevo paradigma de utilización del espacio. Al final, los dos acercamientos -el de la sostenibilidad y el de la aplicación de materiales- se unirán, proporcionando nuevas soluciones.

P: Viendo sus proyectos futuros, ¿definiría sus proyectos como ecológicos?
R: La legislación sobre sostenibilidad en Europa es más estricta cada día. Casí hemos llegado a un punto en el que los ingenieros pegan bloques de texto estándar en sus informes de forma rutinaria, Por esta razón, soy bastante cautelosa frente al uso excesivamente libre del concepto de desarrollo sostenible, algo que se haga sin una investigación concreta para cada proyecto en particular. La sostenibilidad es uno de los aspectos con los que debe contar cada proyecto, pero no pueden convertirse en la principal preocupación. Debe facilita el proceso de la vida y la sociedad humana. Es parte de los medios, más que un fin.

P: Dos de sus obras, la biblioteca de la Universidad de Sevilla y la torre del Campus de Barcelona, están relacionadas con la docencia. ¿Enseñar es una de sus pasiones?
R: Mi fascinación reside en traducir el reto intelectual y físico al plano sensual, experimentando, sumergiéndome en entornos totalmente inesperados. La arquitectura es un vehículo mediante el que tratar determinados temas. Estoy convencida de que, a través de la arquitectura podemos mostrar a la gente otros mundos. La arquitectura crea otros mundos y consigues el entusiasmo por las ideas.

Fuente:
El Periódico. 09/03/2008
Revista Dominical #286
Por: Brenda Otero

Mini-glosario:

El arquitecto es el profesional que se encarga de diseñar edificaciones o espacios urbanos, y velar por el adecuado desarrollo de su construcción. En el sentido más amplio, el arquitecto es el profesional que interpreta las necesidades de los usuarios y las plasma en adecuados espacios y formas habitables y construibles. Es una disciplina a la vez técnica, artística y práctica.

El término arquitecto proviene del antiguo idioma griego arqui - tectón (primero - obra), que significa literalmente el primero de la obra, o máximo responsable de una obra.

La Arquitectura es el arte de planear, proyectar, diseñar y construir espacios habitables, y engloba, por tanto, no sólo la capacidad de diseñar los espacios sino también la ciencia de construir los volúmenes necesarios.

La palabra «arquitectura» proviene del griego «αρχ», cuyo significado es «jefe\a, quien tiene el mando», y de «τεκτων», es decir «constructor o carpintero». Así, para los antiguos griegos el arquitecto es el jefe o el capataz de la construcción y la arquitectura es la técnica o el arte de quien realiza el proyecto y dirige la construcción del edificio y las estructuras, ya que, para los antiguos griegos, la palabra «Τεχνη (techne)» significa saber hacer alguna cosa. En su sentido más amplio, William Morris dio la siguiente definición:

La arquitectura abarca la consideración de todo el ambiente físico que rodea la vida humana : no podemos sustraernos a ella mientras formemos parte de la civilización, porque la arquitectura es el conjunto de modificaciones y alteraciones introducidas en la superficie terrestre con objeto de satisfacer las necesidades humanas, exceptuando sólo el puro desierto.» (The Prospects of architecture in Civilization, conferencia pronunciada en la London Institution el 10 de marzo de 1881 y recopilada en el libro On Art and Socialism, Londres, 1947.)

El deconstructivismo, también llamado deconstrucción, es una escuela arquitectónica que nació a finales de la década de 1980. Se caracteriza por la fragmentación, el proceso de diseño no lineal, el interés por la manipulación de las ideas de la superficie de las estructuras y, en apariencia, de la geometría no euclídeas,[1] (por ejemplo, formas no rectilíneas) que se emplean para distorsionar y dislocar algunos de los principios elementales de la arquitectura como la estructura y la envolvente del edificio. La apariencia visual final de los edificios de la escuela deconstructivista se caracteriza por una estimulante impredecibilidad y un caos controlado. Tiene su base en el movimiento teórico-literario también llamado deconstrucción. El nombre también deriva del constructivismo ruso que existió durante la década de 1920 de donde retoma alguna de su inspiración formal.

Algunos acontecimientos importantes en la historia del movimiento deconstructivista fueron el concurso internacional del parisino Parc de la Villette (especialmente la participación de Jacques Derrida y Peter Eisenman[2] y el primer premio de Bernard Tschumi), la exposición de 1988 del Museo de Arte Moderno de Nueva York Deconstructivist Architecture, organizada por Philip Johnson y Mark Wigley, y la inauguración en 1989 del Wexner Center for the Arts en Columbus; diseñado por Peter Eisenman. En la exposición de Nueva York se exhibieron obras de Frank Gehry, Daniel Libeskind, Rem Koolhas, Peter Eisenman, Zaha Hadid, Coop Himmelb(l)au y Bernard Tschumi.

miércoles, 27 de agosto de 2008


domingo, 17 de agosto de 2008














Como siempre, traemos los articulos mas interesantes publicados por los periodicos Nacionales e Internacionales:









| Ciencia
La esperanza combate la depresión







HISTORIA
La Restauración de 1863: gesta del pueblo dominicano

Dificultades con otras puntuaciones






Un estudio explica el origen de las emociones





“No es tiempo de enfrentarnos, derrotarnos ni destruirnos”
Juan Bosch en el 2009: “a la distancia de cien años, resucita”
Anhelos de una nueva Restauración









¿Por qué somos capaces de emocionarnos al leer un buen libro?

Una mujer egipcia da a luz septillizos sin fecundación artificial

Romescu de pescado

Descubren un nuevo factor genético asociado al cáncer de colon

Al mar le cuesta respirar

El consumo prolongado de antiácidos aumenta las fracturas





MÁS VIDEOS >>
El agua en el centro del debate
Desentrañando un naufragio
¿Qué es eso?
Maestra aficionada a la astronomía descubre un nuevo cuerpo celeste.


viernes, 15 de agosto de 2008

ECOLOGIA

















Caracol invasor altera ecología de lago Michigan


Los científicos temen que un pequeño caracol invasor que se reproduce rápidamente, hallado hace poco en el lago Michigan, podría alterar el ecosistema del lago.

El caracol de barro neocelandés se suma a una lista creciente de especies foráneas que están invadiendo los Grandes Lagos, alterando la cadena alimenticia y modificando el ambiente local.

Los científicos que estudiaban muestras de agua del lago Michigan hallaron una población del caracol de barro neocelandés (Potamopyrgus antipodarum), dijo Instituto de Ciencias Naturales de Illinois. Alcanzan apenas los 12 milímetros de largo y son difíciles de ver.

Los caracoles se reproducen asexualmente y en gran cantidad, y no tienen depredadores naturales en América del Norte, dijo Kevin Cummings, del Instituto de Ciencias Naturales. Esto les permite vencer a las especies invertebradas nativas en la competencia por alimentos y espacio vital.

"Es difícil contener una especie que logra introducirse en aguas no nativas", dijo Cummings en un comunicado. "Cuando cada caracol de barro posee la capacidad de producir grandes cantidades de embriones sin un compañero, el problema es mucho mayor".

Los científicos necesitan tiempo para averiguar si el caracol podrá florecer en el lago Michigan, pero se encuentra en el lago Ontario desde principios de los 90, así como en el Superior y el Erie, dijo Rochelle Sturtevant, ecologista en Ann Arbor, Michigan.

Aunque es nativo de Nueva Zelanda, se encuentra en varios estados del oeste de Estados Unidos y en todos los Grandes Lagos menos el Huron. Viene en el agua de lastre de los buques y se prende a los botes de los lagos e incluso a la ropa de la gente que juega en el agua.

"En los ríos del oeste del país donde han logrado penetrar, causan muchos problemas", dijo Sturtevant. "Ocupan espacios donde deberían vivir especies nativas".


Fuentes:

Por DAVID MERCER © 2008 The Associated Press

Aug. 15, 2008, 11:15AM














La Ciencia del Espacio y la religión.

Continuación:

“Luego dijo Dios: haya expansión en medio de el agua, separe las aguas de las aguas” Gen.1:6.

Harold C. Urey, en “Origen de la tierra “(Scientific A mericam de octubre de 1952) describe la creación del sol, la tierra, la luna y los planetas, lunas asteroides, cometas, etcetera, de nuestro sistema solar, como resultado del mismo proceso –la “separación de una gigantesca nube de polvo de una porción que se condenso y formo el sol, otra porción que se condenso y formo la tierra, entre otros.

El Doctor Urey describe muchos diversos tipos de evidencias que respaldan su punto de vista en cuanto al origen de la tierra, en contraste con otras hipótesis. Mientras que la evidencia no es concluyente en cuanto a que tan caliente estaba la tierra debido a la violenta unión de las grandes masas de materia que constituyeron el último paso en el proceso de la condensación, es evidente que estaba lo suficientemente caliente como para derretir el hierro.

Los geólogos modernos creen que el interior de la tierra todavía esta lo suficientemente caliente como para hacer que una parte del interior se derrita.

Alfred Wagner en 1912 expreso la teoría de que los continentes de la tierra una vez estuvieron unidos y luego se separaron hasta ocupar su posición actual. No pudiendo explicar la causa de esa separación, esta teoría fue rechazada por los mas destacados geólogos hasta fines de los anos cincuenta y principios de la década de los sesenta, cuando se empezó a acumular evidencia de diversas fuentes de que esta separación efectivamente ocurrió.

T.Tuzo Wilson,”en la deriva Continental” (Scientific American de abril de 1963), expone la evidencia y demuestra la probable constitución del protocontinente, de cual descienden los seis continentes actuales por el proceso de flotar a la deriva una vez ocurrida la separación. En una reunión de geofísicos de todo el mundo en agosto de 1971, se expreso claramente que la deriva continental. que unos cuantos anos atrás había sido considerada como herejía, era ahora la opinión ortodoxa de una gran mayoría. Esta conclusión de que una vez hubo solamente un continente o masa de tierra y un océano le da un significado especial a Génesis 1: 9.

“ Dijo también Dios: Júntense las aguas que esta debajo de los cielos en un lugar, y descúbrase lo seco y fue así. Génesis 1:9.

Pero ¿por que se formo la corteza de la tierra en esa forma precisamente? Solo Dios sabe la respuesta.

La venida de la vida a nuestro planeta ciertamente ocurrió; pero ¿Cómo? es el punto de gran controversia. Por un lado, los seguidores de Darwin sostienen que la vida unicelular ocurrió hace cientos de millones de anos por un “accidente” de la naturaleza extremadamente raro, y que todos los miles de formas de vidas vegetal y animal ahora presentes, cuyos restos han sido encontrados fosilizados en las rocas, “evolucionaron” de algas primitivas por el proceso de “selección natural”. Por otro lado, los creyentes en la Biblia aceptan la descripción dada en Génesis 1:11,20,24,26 de la creación de la vida por Dios

“Después dijo Dios: Produzca la tierra hierba verde que de semilla; árbol de fruto que de fruto según su genero, que su semilla este en el, sobre la tierra. Fue así” (Gen.1:11)

“Dijo Dios: Produzcan las aguas seres vivientes y aves vuelen sobre la tierra, en abierta expansión de los cielos”. (Gen. 1:20)

“Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza, y señoree en los peces del mar, en las aves de los cielos, en las bestias, en toda la tierra, y en todo animal que se arrastra sobre la tierra. (Gen.1:26).

La cuidadosa acumulación de conocimientos detallados acerca de muchos aspectos de la vida y las ciencias del medio ambiente de los últimos anos han traído consigo una serie de desafío al concepto básico de la evolución general. Entre mas aprendemos acerca de la tremendamente compleja relación químico-social que existe entre las diversas formas de vida, menos factible resulta la idea de que la vida original se haya producido por un “accidente”. Los descubrimientos recientes en la rama de la genética arrojan dudas muy serias acerca de la posibilidad de una familia de plantas o de animales que “evolucionaron” y dieron origen a otras. La continua exploración de las rocas antiguas ha fracasado en el sentido de que no ha aportado fósiles de criaturas que pudieran ser antecesores de mas de una familia” moderna de animales.

Continuará

domingo, 10 de agosto de 2008

Fallece el escritor Alexandr Solzhenitsin


AUTOR DE "ARCHIPIÉLAGO GULAG"












Falleció a los 89 años uno de los mayores opositores al régimen de la URSS, Alexander Solzhenitsin, Premio Nobel de Literatura. El escritor fue muy crítico con Stalin, por lo que fue condenado a ocho años de prisión en Siberia. En 1974 fue privado de la nacionalidad rusa al denunciar en Archipiélago Gulag el sistema de campos de concentración soviéticos. En 1994 volvió y mantuvo sus criticas al asegurar en Moscú que "en Rusia no hay democracia".

El escritor ruso y Premio Nobel de Literatura en 1970, Alexander Solzhenitsin, murió este domingo en su casa de Moscú a consecuencia de un ataque cardíaco a los 89 años de edad. Fue uno de los mayores críticos del antiguo régimen de la Unión Soviética, cuyo sistema de campos de concentración denunció en su Archipiélago Gulag. Por sus críticas a Stalin fue condenado en 1945 a ocho años de prisión en un campo de trabajo en Siberia.
En 1974, durante el régimen de Leonidas Breznev, Solzhenitsin fue privado de la nacionalidad soviética y expulsado de la URSS, acusado de traición a la patria tras haber escrito esta obra y Carta abierta a los dirigentes soviéticos.
Nació el 11 de diciembre de 1918 en Kislovodsk, ciudad en el Cáucaso Norte, en el seno de una familia de intelectuales cosacos. Se crió en la zona del Don, en Rostov, y estudió Matemáticas y Física en la Universidad de esa ciudad, donde obtuvo la licenciatura en 1941, el mismo año en que la Alemania nazi atacó a la Unión Sovietica.
Solzhenitsin se incorporó al Ejército y combatió como oficial de artillería en el frente de Leningrado. Sus acciones en la guerra le valieron dos medallas, que no fueron obstáculo para que en 1945 fuera condenado a ocho años en un campo de trabajo por criticar al dictador soviético Stalin en una carta dirigida a un amigo.
En marzo de 1953 fue puesto en libertad, aunque todavía siguió varios años desterrado en Siberia. Allí empezó a escribir y en ese período fue curado de un cáncer, experiencia que dejó plasmada en Pabellón de Cancerosos (1965). Durante el "deshielo" de Nikita Jruschov, en 1957, logró una plaza de profesor de Matemáticas en la ciudad de Riazán.
En 1967 Solzhenitsin escribió envió una carta a la Unión de Escritores, en la que denunciaba la censura ejercida contra él y acusaba al organismo de indiferencia ante la supresión de la libertad de expresión. La respuesta de la Unión de Escritores de la Unión Soviética no se hizo esperar: lo expulsó de sus filas.
En 1974, durante el régimen de Leonid Brézhnev, Solzhenitsin fue privado de la ciudadanía soviética y expulsado de la URSS bajo la acusación de "traición a patria" por su libro Archipiélago Gulag. Recuperaría la ciudadanía soviética en 1990, durante la "perestroika" de Mijaíl Gorbachov, pero su regreso a Rusia se produciría sólo cuatro años más tarde, cuando la Unión Soviética ya no existía.
"En Rusia no hay democracia", dijo el escritor, un gran crítico del desaparecido presidente ruso Borís Yeltsin, nada más llegar a Moscú, desatando una fuerte polémica. Su regreso a Rusia comenzó en Vladivostok ydesde allí inicio un recorrido en tren de 55 días que le llevó a la capital rusa.
Pese a que Yeltsin le había elogiado y expresado su intención de recibirlo en el Kremlin, Solzhenitsin se refirió con sorna al sistema político diseñado por el presidente ruso al comentar que "los juegos de los partidos políticos no son democracia" y que "el pueblo no es material para campañas electorales".
...........................

El presidente ruso, Vladímir Putin, premió hoy al escritor Alexandr Solzhenitsin, premio Nobel de Literatura (1970), por su 'actividad humanitaria', anunció el Kremlin en un comunicado.


El decreto presidencial destaca la concesión del premio estatal 2006 a Solzhenitsin por sus 'logros en el terreno humanitario', según informaron las agencias rusas.

Solzhenitsin, de 88 años, ha optado en los últimos años por un exilio voluntario a las afueras de Moscú, y su último libro, '200 años juntos', un polémico ensayo sobre la difícil coexistencia entre rusos y judíos, fue publicado en 2001.
En las escasas entrevistas que concede, Solzhenitsin es muy crítico con el ex presidente ruso Borís Yeltsin por entregar al país a los oligarcas, al tiempo que alaba a Putin por hacer frente al avance de la OTAN.
En su opinión, uno de los mayores problemas de Rusia es la xenofobia, fenómeno 'incomprensible' en el país más diverso del planeta, con más de 160 etnias.
El autor nació el 11 de diciembre de 1918, tras la Revolución Bolchevique y en medio de la guerra civil, en el seno de una modesta familia, de padre cosaco y madre maestra.
Solzhenitsin, condecorado en dos ocasiones por su participación en la II Guerra Mundial, fue condenado en febrero de 1945 a ocho años de prisión por llamar a Stalin 'el bigotudo' en una carta enviada a un amigo cuando estaba en el frente de Prusia Oriental de camino a Berlín.
El escritor fue galardonado con el Premio Nobel de Literatura en 1970, pero no acudió a Estocolmo a recibirlo por temor a que no le permitieran regresar.
En 1974, cuando se publicó en Occidente el primer volumen de 'Archipiélago Gulag', para el que entrevistó a 227 antiguos presos de campos de concentración soviéticos, fue deportado a Alemania Occidental.
Tras vivir en Suiza y Estados Unidos y enseñar en la prestigiosa universidad norteamericana de Stanford, decidió regresar a Rusia tras 27 años de exilio (1994) y recuperó la ciudadanía rusa.

sábado, 9 de agosto de 2008

Para que no se olvide jamás


Memoria de la guerra de Vietnam (1965-1975)










JAVIER CAMPOS

Es escritor, poeta. Académico en una universidad jesuita de EE.UU.

En el diario New York Times del18 de junio pasado, la escritora norteamericana Danielle Trussoni publicó una breve columna sobre la guerra de Vietnam que ocurrió hace 42 años. Ella comenzó relatando un viaje que hizo a ese país en 1999 cuando acompañó a su padre. En esa fecha ella terminaba sus estudios sub-graduados y tendría 22 años. Danielle Trussoni escribió:

Viajé como la hija de un veterano de Vietnam, un hombre que había pasado todo el resto de la vida en conflicto con su experiencia en aquella guerra. Para mí ese viaje realmente fue un viaje de turismo y no un viaje después de terminar mis estudios donde en este último se supone pasarlo bien en una playa, ponerse bronceador y caminar debajo de las palmeras.

Viajar a Vietnam fue importante para mí, pero aún no puedo decir porqué” Ella luego cuenta que con su padre viajó a lugares donde él estuvo en combate. A él le impresionó cómo había cambiado el paisaje allí. Hoy había una hermosa campiña cubierta de árboles verdes. Inimaginable durante la guerra, en ese mismo lugar hace 42 años, cuando EE.UU. lanzó 19.5 millones de químicos (el llamado “Agent Orange”) y otros tóxicos sobre la selva de Vietnam. A pesar de que Danielle y su padre veían un follaje hermosamente verde, limpiado con mucho esfuerzo aquel medio ambiente contaminado, era difícil para ellos creer que esa selva hubiera sido tocada por esos millones de químicos lanzados por aviones norteamericanos.

El padre de Danielle Trussoni le contaba sus recuerdos: “Aviones de EE.UU. descendían bajos y lentos sobre ese follaje esparciendo algo blanco como talco para bebé.

Ese polvo quemaba la garganta al respirarlo, y al sonarse uno las narices un extraño color salía de allí. También muchos pájaros muertos flotaban en las aguas”. Sólo hace cinco años –contaba Danielle- su padre luchaba contra un cáncer a la garganta. Los doctores concluyeron que las causas de ese cáncer fueron porque estuvo expuesto al dióxido del “Agent Orange”. Su padre

murió el año pasado a los 61 años de edad (o sea que fue enviado a la guerra de Vietnam a los 21). Trussoni cuenta que en Vietnam hay un museo permanente para recordar lo que los vietnamitas llaman “The American War” (“La guerra de EE.UU.”). Allí se muestran todos los efectos en el ser humano del “Agent Orange”. Hay estadísticas y gráficos, fotos de niños nacidos de padres expuestos al “Agent Orange”. Muestran sus deformidades que gráficamente son inhumanas y bestiales.

Luego ella conectó toda esa experiencia personal a lo que en esos días estaba ocurriendo con un juicio que se llevaba en Manhattan. La Corte de Apelaciones estuvo escuchando testimonios contra las compañías “Dow”, “Monsanto” y otras 35 más que produjeron el “Agent Orange” y otros tóxicos químicos usados en Vietnam. Junto a eso, hay 16 apelaciones hechas por veteranos

norteamericanos y otras apelaciones que representan a víctimas vietnamitas afectadas por el “Agent Orange”.

Todos ellos piden a la Corte de Apelaciones que se reconozca que el “Agent Orange” dañó la vida de miles de soldados de EE.UU. Y en el caso de la población vietnamita, fueron más de 3 millones afectados por esos tóxicos (sin contar los 1.5 millones de vietnamitas que murieron en esa guerra).

Danielle Trussoni relata la historia de una mujer vietnamita –Dang Hong Nhut- que vivió en ese lugar donde el padre de Danielle estuvo combatiendo. Dang Hong luego de perder numerosos hijos que nacieron deformes, envió una biopsia al extranjero para su análisis. El resultado mostró que, años después de la guerra, su cuerpo aún contenía restos del dióxido del “Agent Orange”. Dang Hong Nhut dijo como conclusión “No me importa si las compañías norteamericanas que hicieron el ‘Agent Orange’ no admiten sus crímenes. Lo que realmente importa es que la gente vea y sepa que un crimen contra la humanidad tuvo lugar en Vietnam”. Lo curioso es que si bien se pueden dar estos juicios y apelaciones en EE.UU., sin embargo en el país no existe ningún museo que muestre las atrocidades que ha cometido EE.UU. contra otros pueblos del planeta. Hay que ir a Vietnam, por ejemplo, para ver las atrocidades cometidas allí.

Es contradictorio por tanto que exista uno de los grandes museos permanentes (en Washington D.C.) mostrando gráficamente otra de las grandes tragedias contra el ser humano: “El Museo del Holocausto”, el genocidio al pueblo judío hecho por el fascismo alemán, pero no exista un museo de la tragedia humana que provocó EE.UU. en Vietnam. Lo que sí existe es un memorial en Washington mismo dedicado a los 60.000 soldados norteamericanos muertos en aquella guerra con sus nombres grabados en aquel mural.

¿De qué manera pues las generaciones de jóvenes norteamericanas se enteran de su pasado histórico y lo que ha hecho su gobierno por el mundo?

Y hablando del presente, tampoco existe información en estos momentos sobre qué están realmente haciendo las fuerzas militares norteamericanas en Irak aparte de “exterminar el terrorismo” allí. La televisión en EE.UU., en el caso de Irak, muestra únicamente a los soldados norteamericanos heridos junto a un despliegue impresionante de la mejor tecnología médica para atenderlos.

Como se dijo hace poco en un reportaje del programa “60 minutos” de la cadena CBS (y lo dijeron los mismos médicos norteamericanos) en Irak un sólo soldado norteamericano herido de mucha gravedad, atendido hasta por casi cinco especialistas en distintos campos, puede él solito gastar un millón de dólares en tan alto cuidado médico.

El relato y las conexiones que hicieron Danielle Trussoni (y el testimonio de Dang Hong Nhut) al hablar ahora de la guerra de Vietnam es que la memoria histórica importa repetirla constantemente. Las atrocidades cometidas por países e imperios, por sociedades capitalistas, colonialistas, fascistas, militaristas, comunistas, etc., deben conocerse y debemos dejar legados físicos (que se vean) para que no las olvidemos nunca. Es importante la responsabilidad de una memoria crítica (y autocrítica) universal. Estemos en el país que estemos.

Cortesía: Diario Latino.com












LA ENVIDIA INVIDENTE

La envidia ciega. Definirla no presenta gran dificultad. Aparentemente.

“La tristeza causada por el bien ajeno”. Así se dice. Una pasión. Un vicio capital.

¿La más universal de las pasiones? Parece que si.

Considerada por los anos como características de su talante, de su idiosincrasia, esta sin embargo presente en cualquier sociedad. Como en la nuestra. Habrás que ver por que resalta mas la envidia en el temperamento hispano, aunque sea, paradójicamente, tan asociada a la competencia que fomentan los sajones.

Buen tema.

Universal también es la envidia en todas las edades de la vida. Precoz en los niños y persistente en la senectud.

Cualquier otra pasión se aminora con el desgaste de la edad. No así la envidia. La ancianidad lujuriosa, o golosa, o iracunda llama la atención porque tales desafueros no son propios de esa etapa. Pero la envidia amarillea por igual aunque las fuerzas no den para más. Desde el pre-escolar hasta el deterioro final.

La envidia, eso si, es dinámica. Porque motoriza pesares y amarguras y maledicencias sin cuento. No es estéril, como suele decirse. Lo que pasa es que sus frutos son letales y corrosivos. Amen de abundantes.

Es muy significativo que las pasiones sean objetos de alarde, excepto en el caso de la envidia.

Hay quienes presumen de cualquier pasión. Pero nunca de la envidia.

Los celos han tenido mucha mas fortuna literaria que la envidia. Se ha analizado mas y han merecido mas estudios. Pero, sin duda, la envidia es más importante en todo sentido y los celos son solamente, en parte, una forma de la envidia.

Una antiquísima tradición, nada desdeñable, enumera los siete vicios fundamentales:

a) Soberbia b) avaricia c) lujuria d) envidia e) gula f) ira g) pereza.

Toda una guía psicológica que conserva su valor y su actualidad en estos tiempos post-freudianos de gran consumo masivo de terminología sobre trauma psíquicos.

Esos patrones de conductas,, agrupados con el inevitable numero de siete, incluyen todos los males morales de siempre.

Delimitar seriamente la envidia no es fácil. ¿Por donde empezar? El más seguro método recomienda poner atención a la misma palabra.

Y merece la pena.

Resulta, y sorprende, que “envidiar” deriva de “invidere”. Se refiere a “no ver” o “ver mal”.

Llamamos al ciego “invidente” y olvidamos que la envidia es una mortal forma de ceguera. O de “mal ver”. “Aojar’ es dar mal de ojo. Un maleficio. Como la envidia.

¿Olvidamos, acaso, que la ojeriza es síntoma de profundos quebrantos causados por el virus de la envidia?

El mal de ojo se genera en una mala mirada. Mirar con malos ojos el bien ajeno es real maleficio. Para el envidioso, por lo menos.

Ser “bien visto o ser” mal visto” son eficaces expresiones de la recóndita voluntad, del querer. Porque ahí comienza todo. Por el querer.

Llamamos malhechor al delincuente. Y el envidioso es el más neto malhechor que cabe pensar. Es el caso de la maledicencia. Ir por la vida mal diciendo por envidia es cosa de malhechores. Porque, no nos perdamos, los decires son hechos que agreden y lesionan. No menos que las pedradas o las puñaladas.

Decires y palabras hieren y matan en todas las formas de la conciencia.

También los chismes, hijos livianos de la envidia, son decires envenenados.

En el hogar, en el vecindario, en el circulo social, doquiera, a todos nos urge el remedio o el articulo para esa insidiosa presencia activa de la envidia, germen de incontables injusticias. Y de infinitas amarguras.

CONTRA LA ENVIDIA, ¿QUE?

Autor: Emilio Lapayese Del Rio

EL SIGLO,1991.


LOS SIETE PECADOS CAPITALES

La envidia

Aunque suene contradictorio con su carácter de pecado, la envidia o anhelo de lo ajeno “es la virtud democrática por excelencia”, afirma Fernando Savater. Gracias a ella y su actitud vigilante, sostiene el autor de “Etica para Amador”, se evita que unos tenganmás derechos que otros y semantiene la igualdad social. Montaigne, Borges y Cabrera Infante son algunos de los escritores convocados por el filósofo español para apoyar esta reflexión contemporánea sobre el cuarto pecado capital escogido para esta colección.


FERNANDO SAVATER.

La envidia definida como la tristeza ante el bien ajeno, ese no poder soportar que al otro le vaya bien, ambicionar sus goces y posesiones, es también desear que el otro no disfrute de lo que tiene.

¿Qué es lo que anhela el envidioso? En el fondo, no hace más que contemplar el bien como algo inalcanzable. Las cosas son valiosas cuando están en manos de otro. El deseo de despojar, de que el otro no posea lo que tiene está en la raíz del pecado de la envidia. Es un pecado profundamente insolidario que también tortura y maltrata al propio pecador. Podemos aventurar que el envidioso es más desdichado que malo.

El envidioso siembra la idea ante quienes quieran escucharlo de que el otro no merece sus bienes. De esta actitud se desprenden la mentira, la traición, la intriga y el oportunismo.

La envidia es muy curiosa, porque tiene una larga y virtuosa tradición, lo que parecería contradictorio con su calificación de pecado. Es la virtud democrática por excelencia. La gente por ella tiende a mantener la igualdad. Produce situaciones para evitar que uno tenga más derechos que otro. Al ver un señor que ha nacido para mandar dices, “¿por qué estás tú allí y no yo? ¿Qué tienes que yo no tenga?” Entonces la envidia es en cierta medida origen de la propia democracia, y sirve para vigilar el correcto desempeño del sistema. Donde hay envidia democrática el poderoso no puede hacer lo que quiera. Si hay quienes no pagan impuestos, comienza la reacción de aquellos que envidian esa situación y exigen que los privilegiados también paguen. Sin la envidia es muy difícil que la democracia funcione. Hay un importante componente de envidia vigilante que mantiene la igualdad y el funcionamiento democrático.

En la tradición cristiana es definida como “desagrado, pesar, tristeza, que se concibe en el ánimo, del bien ajeno, en cuanto este se mira como perjudicial a nuestros intereses o a nuestra gloria”.

Este pecado propicia la sensación de que uno podría tener todo lo bueno de los otros. Si tú le envidias la mujer al otro, deberías aceptar todo lo que el otro es, quiere, piensa y siente, y por lo tanto dejar de lado todas las cosas que tú quieres, piensas, sientes . Tendrías que convertirte en el otro, algo que nadie está dispuesto a hacer. Porque todo el mundo quiere ser; tener las ventajas del otro, pero a partir de la propia concepción de uno. Nadie está dispuesto a decir: “Bórrenme a mí, y escriban al otro, porque yo lo que quiero es ser yo, con lo del otro.” El que envidia estaría en el mejor de los mundos si pudiera lograr una disociación con el otro: quitarle para sí toda la parte que no le gusta y quedarse sólo con lo que le gusta, sin tener en cuenta que todos los bienes y beneficios tienen un costo en la vida.

La envidia por lo bello está vinculada con el concepto de belleza que ha manejado el hombre a lo largo de la historia. Las esculturas y grabados prehistóricos nos muestran figuras femeninas voluminosas, incluso deformes, que reflejan el interés por la fertilidad. Los cánones de belleza griegos no toleraban ni la grasa ni los senos voluminosos. Era necesario cultivar el cuerpo para conseguir la perfección estética que consistía en, además de tener senos pequeños y fuertes, poseer un cuello fino y esbelto y los hombros proporcionados. Los griegos difundieron por Europa gran cantidad de productos de belleza, de fórmulas de cosmética, así como el culto al cuerpo y los baños; en resumen, el concepto de la estética. Actualmente, a la eterna necesidad de belleza en el mundo femenino se han unido la ciencia y un nuevo sistema de vida en el que es imposible separar la actividad diaria del aspecto personal.

El filósofo francés Denis Diderot decía que en las desgracias de nuestros amigos siempre hay un punto de contento. Lo que no quiere decir que no corras a ayudar a tu amigo, prestarle dinero, llevarlo al médico. Pero a veces un mal trago ajeno despierta la frase: “Hombre...mejor él y no yo”. Esto nos hace considerar que existe una especie de relación entre los males y los bienes que vienen en un número determinado. Si yo deseo y no tengo un automóvil de colección es porque lo posee otro. Llegamos a considerar que no hay otro coche más que “ese” para tener. Lo mismo ocurre con el mal, si al “otro” le ocurre algo, de alguna manera yo me he librado de “ese” problema.

Hay gente que no tiene dinero para comer bien en la semana, pero conserva sus mejores trajes y un gran automóvil, porque esos son los elementos que despertarán envidia en los demás. No se busca tener lujos auténticos, sino solamente estar en el escaparate para ser admirado. Este sentimiento también produce temores en los envidiados, cuando llegan a pensar que aquellos que lo envidian le quieren hacer un daño o quitarle algo. La propia naturaleza de la expresión in-video, significa literalmente “el que no te puede ver”. El bienestar del otro es un detonante. Cuando uno es un poco malicioso y quiere ver sufrir a sus enemigos, disfruta con la envidia.


Envidiar lo que no existe

Los medios de comunicación en la actualidad tienen mucho que ver con la motorización de la envidia. No hay programa de televisión o revista de actualidad donde no se nos enrostre la felicidad de una pareja mediática, las vacaciones caribeñas de incipientes modelos o el nuevo piso de la estrella de turno.

En esta sociedad lo primero que hay que lograr es crearse la fama de que eres algo, sin necesariamente serlo. La creencia de los demás de que el otro es exitoso es lo que fomenta una cadena de errores, y de envidias añadidas. Un amigo que tenía un éxito apabullante con las mujeres, siempre me decía: “Lo importante es que crean que eres irresistible. Entonces se acercan a ti para saber ‘qué tiene este tipo’”.

Muchas veces se envidian situaciones idílicas sobre las que no se tiene suficiente información. Montaigne, destacaba la envidiable sencillez natural de la convivencia de los pueblos considerados salvajes por los europeos de la época, quienes carecían de la intoxicación que las leyes civilizadas obligaban. Doscientos años después, Rousseau, Diderot, Giambattista Vico y Sade fortalecerían estas teorías, basadas en la envidia al buen salvaje. Sostuvieron el mito de la convivencia basada en la tolerancia y en la paz, sensualmente rica, pero sin impudicia, abundante en bienes comunes que eran de todos, pero al mismo tiempo de nadie. Pero las envidias suelen ser disímiles y tienen que ver con los deseos de cada uno. Frente a esta corriente de envidiosos de una forma de vida se alzó el urbano y progresista Voltaire, cuando le dijo a Rousseau: “No me hará usted andar en cuatro patas a mis años, ni me convencerá de las alegrías sin disturbio de la selva. No me gusta comer bayas silvestres y me aburren los monos. La felicidad es una buena cena, compañía, conversación agradable, una hermosa función de teatro: la noche de París”.

“El tema de la envidia es muy español. Los españoles siempre están pensando en la envidia. Para decir que algo es bueno dicen: ‘es envidiable’”, afirmaba Jorge Luis Borges.

En mi caso me alegro de verme rodeado de escritores de mayor valía, porque la obra de los otros siempre me ha hecho disfrutar mucho más que los esforzados y siempre corregibles escritos que yo mismo genero. En particular, he sentido un gran afecto por la persona y obra de Guillermo Cabrera Infante. Durante treinta años su casa de Londres fue parada obligatoria de mis viajes anuales a Inglaterra, para asistir a las impostergables citas hípicas. Junto a él siempre estaba Miriam Gómez, una contadora sin igual de historias, fábulas y anécdotas. Conversar con Guillermo fue uno de mis tesoros intransferibles. Pocos me han nutrido como él en materia de cine o literatura. Su habilidad era innata para la conversación chispeante y divertida, basada en una erudición –que allí sí– debería calificarla de envidiable.


El ángel que no fue

La envidia que me provocaron los grandes escritores fue un motor fundamental en mi vida. Por ejemplo, la el deseo de emulación que me suscitó Borges a los dieciséis años, y luego la admiración hacia Shakespeare y Thomas Mann. Pero siempre tuve una envidia que carecía de mezquindad, nunca pretendí que el talento de los otros se borrara.

En definitiva, admiramos con lo que hay de admirable en nosotros. Nuestra parte admirable es la que admira a los demás.

Tenemos que ser agradecidos con lo sublime. Las maravillas que legaron Beethoven o Proust, fueron producto de su esfuerzo y entrega. Debemos agradecer su virtuosismo y su compromiso con el arte.

Alguna vez refiriéndome a Satanás me pregunté: “¿Qué sería de nosotros sin él?” Prácticamente nadie nos presta tanta atención como ese celoso Enemigo. Hasta Dios bostezaría sobre nuestras vidas si Satán no colaborase en el argumento que representamos con su dosis de picante.

La próxima vez que me encuentre con el diablo parafrasearé al Fausto de Goethe: “Se dará cuenta de que todo lo que hace usted por romper y destruir el orden, en el fondo lo refuerza. En definitiva todo lo que está haciendo es para bien, no para mal. Usted está trabajando como un empleado. Se rebeló contra su jefe, pero sigue siendo el empleado de siempre”.

Una vez aclarado este punto me interesaría mucho que me contara cómo hace para transformar los vicios que con el tiempo han adquirido mala fama. Y así la soberbia queda como autoestima, la envidia como justicia democrática, la ira como intolerancia ante los males del mundo. El Diablo es un extraordinario gerente de marketing que ha logrado vender cada vicio como una virtud.

El Mefistófeles de Goethe es un diablo bastante secundario, pero en el cual el autor ejemplificó con certeza la auténtica maldición de lo diabólico, su verdadero infierno: ser la coartada que justifica la necesidad del bien. Al negar implacablemente su verdadera esencia, Mefistófeles galvaniza el alma debilitada de Fausto y le insufla el ímpetu suficiente para salvarse siendo de nuevo el que ya era y que por miedo a no poder serlo del todo había renunciado a ser. A fin de cuento, es Fausto quien condena –o reitera la condena– al sentenciado Mefistófeles.

“Diábolo” significa en el medio, el que está dia bando. Es decir, lo diabólico es crear discordia, que en el fondo es lo que hacen los vicios. Porque el que quiere tener todo no deja para los demás. Los que quieren acaparar a las mujeres no dejan para los otros, los que mienten, los que envidian, los que se enfadan, son personas que crean discordias entre los seres humanos. Los viciosos son aquellos que crean desorden social.

Respecto del infierno, he tenido imágenes que supongo son las tradicionales que posee toda la gente. La cosa siempre me ha parecido muy inverosímil. Nunca pude conciliar en mi mente la idea de la bondad divina con la del infierno. Pero para mí las imágenes de Gustavo Doré en la Divina Comedia son el verdadero infierno. Mi padre tenía, y ahora lo guardo yo, la edición de dos tomos gigantescos, con la traducción de don Juan Artzenbusch de la obra del Dante, con las ilustraciones maravillosas de Doré, que siempre me encantaron y me encantan. Me pasaba el día mirando el Infierno y el Purgatorio en cada uno de sus detalles. En realidad, el Paraíso no me interesaba para nada, en cambio a los otros me los sabía de memoria. Cuando mi madre se dio cuenta a mis siete años que no veía de un ojo, me llevó al oculista. Este buen señor tenía encima de un armario un busto del escritor, yo entré y dije: “Mira, Dante Alighieri”. El oculista miró el busto, me miró a mí, al busto y a mi madre y confesó: “Pero mira qué bueno... lo he tenido toda mi vida y no sabía quién era”. Mi infierno es el del Dante... a falta de otras cosas no hay duda que es un infierno prestigioso.

Dante se mostró cuidadoso con las proporciones. De los cien cánticos de la obra, uno es de introducción y el resto se dividen en partes iguales para el Cielo, el Infierno y el Purgatorio, que son recorridos por el autor buscando a su amada Beatriz, quien se encuentra en el Cielo. Dante es acompañado por el poeta clásico Virgilio. El Infierno está compuesto por nueve círculos concéntricos en los cuáles los pecadores son sometidos a todo tipo de tormentos. El Purgatorio es una montaña con siete cornisas, que corresponden a cada uno de los pecados, y allí los pecadores tienen que llevar a cabo una serie de penitencias para poder ser admitidos en el Cielo. Precisamente ese lugar está dividido en nueve círculos brillantes al final de los cuales está Dios, y en cuyo recorrido están los más grandes santos de la cristiandad.

Pero la idea más interesante de la Divina Comedia era que Dante no mandaba a ese infierno a muertos, sino a gente que aún vivía a quienes ya les tenía preparado su propio infierno.

¿Un lugar después del mundo?

Los paraísos deberían ser de una plaza. Es decir, responder a lo que cada uno quiere. Los paraísos convencionales dan por supuesto que los deseos son homogéneos. ¡Dejemos que cada uno tenga su cielo! Muchas veces vemos gustos que los demás aprecian y que a uno le horrorizan. Para algunos el Cielo está relacionado con las convocatorias sociales: los cócteles, las fiestas, las comidas, donde muchos se mueren por ser invitados y asistir. Mi paraíso en cambio sería más solitario y discreto.

Es mucho más fácil crear un infierno que un cielo. Porque si bien los seres humanos deseamos cosas diferentes, les tememos a las mismas. De hecho los gobernantes confían más en el terror que en el premio. Porque cuando se amenaza a una sociedad con cortarle la cabeza a todo aquel que se oponga, produce un miedo generalizado, aunque haya todo tipo de reacciones, desde enfrentar la situación, hasta acatarla. Es evidente que las promesas de infiernos son más convincentes.


Se ofertan nuevos pecados

Hay actitudes que pueden considerarse como nuevas formas de pecar. Son las que se basan en la desconsideración por el otro. Por ejemplo, no son pocas las veces que le digo a un amigo: “Quedemos en comer a las dos, porque tengo que salir a las tres y media para otro lado.” Todos te dicen que allí estarán puntuales. La verdad suele ser otra, llegan veinte minutos o media hora tarde, y se las arreglan para reprocharte: “Bueno hombre... tú siempre tan puntual”. Además de la desconsideración, rozan la soberbia y la avaricia, porque llegan a la hora que quieren, porque se consideran por encima del otro, y además acaparan el tiempo de los demás.

Tal vez, el principal pecado de la humanidad, en la actualidad sea la crueldad, palabra que viene de cruor, que significa la sangre se derrama. Una persona cruel no es buena. Pero todo tiene que ver con la profesión de cada uno y las obligaciones. Llevado al absurdo, un cirujano no puede desmayarse cada vez que ve una gota de sangre, porque no es lo que se espera de él. Hay virtudes y vicios que dependen del papel que tengas en la sociedad. A algunos intelectuales y artistas se les reprocha su vanidad, pero si no tuvieran cierto deseo de exhibición o de alcanzar prestigio, no pintarían ningún cuadro ni escribirían ninguna novela. Muchos grandes concertistas necesitan tener cierto carácter exhibicionista para sentarse al piano.

El egoísmo es para muchos el gran mal de estos días. Pero no hay que olvidar que el egoísmo racional está en la base de la ética clásica. Aristóteles habla de la filautía, que es el amor a sí mismo. Se trata de un amor a uno mismo bien informado. Esto quiere decir que hay que saber muy bien qué es lo que le conviene a uno. Y esto no es tan fácil porque solemos tener imágenes de nosotros o de nuestros deseos que pueden estar suscitadas por la presión del medio, por la fascinación, por la influencia de los demagogos, etcétera. Por lo tanto, no creo que exista ninguna contraposición entre el egoísmo y las actitudes éticas, que lo único que reclaman es que realice una verdadera reflexión sobre lo que realmente me conviene. Pero también es real que el amor no tiene por qué ser informado y ese es el esfuerzo que hay que hacer: informarse.

Es curioso que en los pecados tradicionales la mentira no esté consignada y tampoco la sinceridad o la veracidad aparecen como virtud. Por lo que creo que un vicio a señalar en la actualidad es la falsedad, el ocultamiento de la realidad. La gravedad de este tema está dada porque los ciudadanos tienen que tomar decisiones para lo que necesitan información veraz.

En los sentidos fisiológico y sociológico el hecho de que todos los seres humanos provengamos de un apasionamiento físico y no de una retorta, tiene una enorme importancia simbólica. Nacemos del azar de un caos. Cuando salen estos temas recuerdo la novela de Aldous Huxley, Un mundo feliz, donde todo estaba perfectamente diagramado y había seres que tenían que cumplir ciertas funciones y no otras. Así sólo había entes manipulados que habían perdido la esencia de los humanos. Corremos un gran peligro: que las personas supuestamente perfectas pierdan la posibilidad de ser perfectibles. El ser humano debe hacerse a sí mismo en forma permanente.

CORTESIA:
Clarin.com
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Savater básico

Profesor de la Universidad Complutense de Madrid, es un prestigioso experto internacional comprometido en la divulgación de temas de ética, política y estética. La apuesta de Savater (San Sebastián, 1947) es aproximarse a una filosofía de todos los días a través de diálogos tan dispuestos a la reflexión como al delicioso anecdotario. Como ensayista ha publicado, entre otros, "Etica para Amador" . Su nueva novela es "El gran laberinto".


Los siete pecados capitales:

A comienzos de 2005, el filósofo español Fernando Savater grabó en la Argentina un programa de televisión sobre los pecados capitales, que se emite actualmente por TN. De esa experiencia nació la idea de un libro, "Los siete pecados capitales", que Sudamericana publicará en setiembre. Esta es la quinta entrega del anticipo exclusivo de ese libro, que Ñ ofrece en forma gratuita en siete entregas coleccionables. En estos fascículos Savater analiza la incidencia del concepto de pecado y su sentido en el siglo XXI. Las ilustraciones, especialmente realizadas para esta colección, son obra del plástico español Gerardo Ramos Gucemas.