miércoles, 22 de marzo de 2017
martes, 21 de marzo de 2017
LECTURA:
Por qué la actitud es más importante que la inteligencia
El psicólogo Carol
Dweck de la Universidad de Stanford ha descubierto algo muy interesante: su más
reciente estudio muestra que su actitud es un mejor predictor de su éxito que
su coeficiente intelectual.
Esto puede cambiar la
forma de ver las cosas de muchas personas que se sienten limitadas o imposibilitadas
a llegar a niveles más altos en su profesión.
Existen dos tipos de
mentalidades según Dweck: la fija y la que se encuentra en constante
crecimiento. Los que poseen una fija piensan que se encuentran limitados y que
no pueden crecer, por lo que es bastante posible que nunca prosperen.
Sin embargo, los que
entrenan su mentalidad y hacen que crezca mejoran con esfuerzo. Superan a los
que tienen una mentalidad fija, sin importar el número de neuronas o intelecto
que alberguen en su cabeza.
Son los que se atreven
a abrazar desafíos y los tratan como oportunidades para aprender algo que no
sabían anteriormente. Las personas de mentalidad fija evitan los retos y obstáculos,
mientras que piensan que las críticas son negativas y que el esfuerzo es algo
malo.
Esto cambia con el otro
rango de personas: aprenden e intentan relacionarse con personas experimentadas
que les ayudarán a crecer, sin importar lo "inteligente" que seas,
porque los "listos" ya sabemos quiénes son de ambos grupos.
sábado, 25 de febrero de 2017
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Retrato de María
Trinidad Sánchez (Ilustración de Ángel Martínez/Diario Libre )
|
La admirable osadía de las mujeres
separatistas.
Ellas además aportaron
trabajo, dedicación y entusiasmo.
Por: Emilia Pereyra
La participación política femenina fue importantísima para la
proclamación de la Independencia Nacional, la histórica noche del 27 de febrero
de 1844, tras varios años de labor intensa y riesgosa, inspirada en el ideal de
Juan Pablo Duarte, quien se centró en alcanzar el objetivo de que la parte este
de la isla se convirtiera en un país soberano.
Sin los
valiosos servicios prestados por las mujeres de febrero, no habría sido posible
que los fundadores de la nacionalidad dominicana alcanzaran la victoria.
Dado su
aporte y compromiso con la forja de la patria, han transcendido los nombres de
mujeres fundamentales como María
Trinidad Sánchez, Concepción Bona, María Baltasara de los Reyes, Rosa Duarte y
Díez, Manuela Díez y Jiménez y Josefa Antonia Pérez de la Paz, las más conocidas, y de otras como Micaela de Rivera, Ana Valverde, Filomena
Gómez de Cova, Rosa Montás de Duvergé, Froilana Febles, Petronila Abreu y
Delgado, Rosa Bastardo de Guillermo y María de Jesús Pina.
María Trinidad Sánchez (1794-1845). Es la más célebre de las mujeres que lucharon en diversos
escenarios para rechazar la ocupación haitiana, encabezada por el haitiano Jean
Pierre Boyer.
Con 50 años entonces, la señora, quien era tía del patricio
Francisco del Rosario Sánchez, participó en la proclamación de la Independencia
en el Baluarte del Conde. Debido a su fusilamiento en 1845, impuesto por un
tribunal militar en el gobierno de Pedro Santana, se convirtió en la mártir de
la Independencia.
José María Serra (1819-1888), trinitario y febrerista, testimonió que María Trinidad Sánchez
“en sus propias faldas conducía pólvora” para que los patriotas la utilizaran
la noche del 27 de febrero.
Concepción Bona (1824-1901). Tenía 19 años cuando confeccionó la primera Bandera Nacional,
que ondeó durante la proclamación de la Independencia. En esas tareas, contó
con la colaboración María de Jesús Pina, prima y vecina suya, quien era una
adolescente de 16 años.
Era hija de Ignacio Bona y de su esposa, doña Juana Hernández,
cuyas bodas se habrían celebrado en la antigua villa de San Carlos de Tenerife.
Contrajo matrimonio el 2 de junio de 1851 con el banilejo Marcos
Gómez, hijo de José María Gómez Guerrero y María de Regla Carvajal, ambos de la
villa de Peravia. El matrimonio procreó a Eloísa, Marcos Antonio, Manuel de
Jesús, Rafael María y a dos varones más que tenían el mismo nombre de José
María.
Rosa Duarte y Diez (1820-1888). Hermana de Juan Pablo Duarte, resalta por su firme compromiso
con el ideal independentista. Estuvo siempre al tanto de la trama libertadora,
convirtió en balas planchas de plomo que obtuvo del almacén de su padre Juan
José Duarte, y escribió el famoso de Diario de Rosa Duarte, que recoge
inapreciables testimonios sobre la independencia y la vida de su hermano. Tenía
24 años cuando fue proclamada la separación de Haití.
Rosa nació en Santo Domingo, en el barrio de Santa Bárbara, el
día 28 de junio del año 1820 y fue bautizada en la Catedral el día 8 del
siguiente mes. Eran sus padrinos don Manuel Ferrer y su esposa, doña Vicenta de
la Cueva.
Pobre y envejecida, la hermana de Juan Pablo Duarte murió en
Caracas, Venezuela, el 26 de octubre del año 1888, luego de padecer los rigores
de un doloroso exilio.
Manuela Diez y Jiménez
(1786-1858). La madre de Juan Pablo Duarte sacrificó sus propiedades, sufrió
persecuciones y fue exiliada junto a sus hijas huérfanas, como consecuencia de
su estrecha relación con los independentistas y por el apoyo que dio a su hijo.
El historiador Vetilio
Alfau Durán sostiene, en su obra Mujeres de la Independencia, que doña Manuela
terminó “su vida en una tierra extraña (Venezuela), en cuyo suelo se
confundieron en lamentable y doloroso olvido sus huesos venerables, dignos del
solemne reposo del Panteón Nacional”.
Sus padres fueron Antonio
Díez, oriundo del Reino de Castilla la Vieja, España, y de doña Rufina Jiménez
y Benítez, de la villa de Santa Cruz de Icayagua.
María Baltasara de Reyes
(1798-1867). Fue descrita por el historiador Alcides
García como una “valentísima mujer”, que, armada de un fusil, estuvo en la
noche del 27 de Febrero y madrugada del 28, de guardia en el Fuerte del Ángulo.
La patriota hizo varias incursiones atrevidas hacia el río”.
Fue la madre del prócer
Juan Alejandro Acosta, que prestó valiosos servicios a la causa separatista
como navegante, por lo que le concedieron el grado de general de marina.
Duarte se ocultó en su
casa, cuando era tenazmente perseguido por los haitianos en julio de 1843,
según relata Rosa Duarte en su diario.
Además, la poetisa Josefa
Perdomo y Heredia (1834-1896) considera a María Baltasara de los Reyes como la
primera de las mujeres de febreristas en su poesía 27 de Febrero, leída en la
velada celebrada el 26 de febrero de 1885.
Josefa Antonia (Chepita) Pérez
de la Paz (1788-1855). Era la madre de Juan Isidro Pérez de la
Paz, fogoso independentista. Su hogar fue el lugar escogido por Duarte para
juramentar a los miembros de La Trinitaria, porque sin dudas la señora le
merecía confianza y se sentía protegido bajo su techo.
Al respecto, el
historiador Vetilio Alfau Durán expresó en Mujeres de la Independencia:
“Indudablemente que la ilustre madre del más vehemente de los trinitarios fue
la primera mujer dominicana que se enteró de los propósitos duartistas, siendo
por lo tanto acreedora del alto honor de comunicada”.
Pérez de la Paz, quien fue
devota de la Virgen de La Altagracia de Higüey, nació en Santo Domingo el día 2
de marzo de 1788. Era hija del abogado Juan Isidro Pérez de la Paz y Godiñez y
de doña Francisca Valerio, fallecida el 19 de enero de 1812.
El 27 de noviembre de 1805
contrajo matrimonio con el capitán de granaderos don Antonio Beer, oriundo de
Polonia. Del matrimonio nacieron varios hijos, según el historiador Vetilio
Alfau Durán.
Micaela de Rivera (1785-1854).
La señora, quien contrajo en 1828 un segundo matrimonio con el
general Pedro Santana, cuyo hermano gemelo Ramón (1801-1844) se casó el 21 de
septiembre de 1829 con su hija Froilana.
De su matrimonio con Pedro
Santana la señora no tuvo hijos, pero fruto de su primer casamiento con Miguel
Febles, en 1805 procreó a Ramón, Secundino, Froilana y Miguel.
Junto a su hija Froilana,
fabricó cartuchos para los soldados que defenderían la patria. Además, vendió
prendas y otros bienes a fin de contribuir con la compra de los primeros buques
para defender las costas en 1844.
Doña Micaela murió en
Santa Cruz de El Seibo a mediados del año 1854.
Cortesía: DiarioLibre.
viernes, 10 de febrero de 2017
¿Qué tanto sabes sobre
Juan Pablo Duarte?
A propósito de celebrarse
este jueves el nacimiento de Juan Pablo Duarte, te retamos a que demuestres qué
tanto conoces sobre el “padre de la patria dominicana”.
1.- ¿Cuál de estas fechas
corresponde al nacimiento del padre de la patria dominicana?
26 de enero de 1813
6 de enero de 1815
16 de enero de 1810
Los nombres de los padres
de Juan Pablo Duarte son:
Juan Pablo Duarte y Manuela Diez Pérez
Juan José Duarte y Manuela Diez Jiménez
Juan Pablo Duarte y Manuela Diez Jiménez
¿Cuáles idiomas dominaba
Juan Pablo Duarte?
Español, latín, portugués, francés,
inglés y alemán
Español, latín, portugués, francés y
alemán
Español, portugués, latín y francés
¿Hacia dónde emigró con su
familia luego de la invasión del militar Toussaint L'Ouverture en 1801?
Puerto Rico
España
Francia
¿Sobre la base de cuál
acontecimiento social Juan Pablo Duarte se inspiró para escribir su ideario?
Revolución Industrial
Revolución Francesa
Revolución Caribeña
¿Cuáles sociedades
artísticas fueron fundadas con el fin de concientizar a los dominicanos de la
separación de Haití mediante el teatro?
La Dramática y La Trinitaria
La Filantrópica y la Dramática
La independentista y la Filantrópica
Cuando se proclamó la
Independencia de la República Dominicana el 27 de febrero del 1844, Duarte:
Murió en el acto
Se encontraba exiliado
Atacó con una ballesta
¿A cuál de estos países
corresponde el último exilio del prócer?
Puerto Rico
Saint Thomas
Venezuela
¿Cuál de estas frases se
le atribuyen?
"Los derechos se toman, no se
piden; se arrancan, no se mendigan
"Solamente un pueblo culto puede
ser verdaderamente libre"
“Vivir sin patria es lo mismo que vivir
sin Honor”
¿Dónde se encuentran
sepultados los restos de Juan Pablo Duarte, padre de la patria?
Plaza Bolívar, Venezuela
Monumento Héroes Latinos, España
Altar de la Patria, República Dominicana
Cortesía: DiarioLibre.
jueves, 2 de febrero de 2017
domingo, 29 de enero de 2017
¿Por qué Duarte?
Adriano Miguel Tejada
diariolibre.com.
En la mente de muchos es posible que
todavía divague la idea de que Juan Pablo Duarte fue un soñador, un "joven
inexperto" que puso en marcha un movimiento que no pudo controlar y que
luego, depresivo y desalentado, se fue del país y fue olvidado.
Sin embargo, es todo lo contrario. La
memoria de la gesta que realizó cuando prácticamente nadie creía que era
posible, nunca dejó de vivir en lo más profundo del alma dominicana.
Por diez y siete años, la independencia
nacional fue una realidad, y cuando un "inconsulto caudillo" nos
vendió a España, sin quererlo, resucitó a Duarte, quien volvió de Venezuela a
rescatar su idea.
A partir de ahí, la República Dominicana
ha seguido viva y viable y el concierto de las naciones del mundo.
Se podrá objetar que las ideas de Duarte
pertenecen a otra época. De nuevo se equivocan quienes piensen así. Duarte es
más actual que nunca, ahora que tanto se necesita un referente moral y ético;
ahora que tanto se necesita su ejemplo de honestidad administrativa; ahora que tanto
se necesita de la generosidad que derrota al individualismo rampante.
Juan Pablo Duarte es más guía que nunca
en la oscura noche de nuestras desventuras institucionales. El hombre que
somete sus ambiciones al deseo de unión de todos los dominicanos. El que no
discrimina por raza, ni credo y que puso sobre la sangre y el cielo de nuestra
bandera, la cruz de la redención.
¿Por qué Duarte? Porque nunca ha sido
tan necesario.
General Juan Pablo Duarte
y Diez (1 de 2)
Por J. Nicolás Almánzar
El 26 de enero de cada año
el calendario nacional se tiñe de rojo porque con gran entusiasmo celebramos el
natalicio del Padre de la Patria, General Juan Pablo Duarte, cuyo bicentenario
de su nacimiento celebró en el 2013 el pueblo dominicano, pues nació el 26 de
enero de 1813 y murió en Venezuela el 15 de febrero de 1876 y bautizado en la
Iglesia de Santa Bárbara, próximo a su residencia.
Los datos ofrecidos por su
hermana Rosa Duarte dicen que siendo niño su madre le enseñaba el abecedario y
la señora de Montilla, íntima amiga de su madre, quiso ser la que le enseñara a
leer. Su madre aceptó el amistoso ofrecimiento y con esta señora a la edad de seis
años sabía leer, y de memoria recitaba el catecismo.
Con esta precocidad
comenzó a perfilarse la personalidad de Duarte, en una sociedad afectada por el
decadentismo del imperio colonial español, en las primeras décadas del siglo
XIX, donde las corrientes del liberalismo político que dio origen a la
Revolución Francesa comenzaba a dar sus frutos con la Constitución de Cádiz de
1810-1812, y con “los movimientos de soberanías que se sentían en la América
Española y que la parte del Este de nuestra isla se materializa con la llamada
Independencia Efímera del Dr. José Núñez de Cáceres en 1821.
El joven Duarte tuvo
noticias de estas primeras manifestaciones, sin embargo, el hecho político que
mayor impacto le produjo fue la invasión del Presidente haitiano Boyer en 1822,
y que se prolongó hasta 1844.
Con solo nueve años Duarte
presenció con dos meses de diferencia, dos cambios importantes en la parte Este
de la isla, como fueron la independencia efímera de 1821 y la invasión haitiana
que se produjo el 09 de febrero de 1822.
Ante esta situación, su
padre decidió enviarlo a Europa en viaje de estudios, radicándose en Barcelona,
luego de pasar por Estados Unidos, Inglaterra y Francia donde pudo apreciar los
cambios políticos que se producían en esos países que lo impresionaron notablemente.
Su prolongada estancia en
la ciudad Condal la aprovechó para estudiar idiomas y así conocer los cambios
políticos que se producían en Europa. Por eso, al regresar en 1832 se le
preguntó lo que más le había gustado en esos viajes y respondió ‘los fueros y
libertades de Barcelona, fueros y libertades que espero demos nosotros un día a
nuestra Patria’ lo que significaba que ya había concebido la decisión de
liberar su patria, lo que se deja entrever en el Juramento Trinitario del 16 de
julio de 1878, lo que puede considerarse como el acta de nacimiento del país
bajo el lema sacrosanto de Dios, Patria y Libertad.
Este juramento patriótico
tuvo efecto el 11 de julio de 1838 en la casa de doña Josefa Pérez, madre de
algunos de los juramentados. Este grupo lo aglutinó Duarte en las reuniones que
hacía en el almacén de su padre, reuniones que pueden considerarse de carácter
revolucionario, no solamente instruyéndolos sino que también les presentaba sus
libros, que tanto amaba, según refiere su hermana Rosa.
Además de ser Duarte un
político revolucionario, también fue un poeta de factura romántica. El
Juramento Trinitario fue un compromiso sagrado que sus socios se comprometieron
defender, pero además, se comprometieron, en una espiral de tres más tres,
difundirlo en todo el país, hasta lograr la expulsión de los haitianos.
El liderazgo de Juan Pablo
Duarte se mantuvo inalterable hasta 1843 cuando debió abandonar el país para
evadir la persecución del Presidente Charles Herard, lo que le impidió estar presente
la noche de la proclamación de la República en la Puerta del Conde, después del
célebre trabucazo de Mella en la Puerta de la Misericordia.
Duarte regresa al país
junto a otros trinitarios el 14 de marzo en la Goleta Leonor, siendo recibido
con grandes demostraciones de júbilo y por el Arzobispo Portes quien lo saluda
con esta frase lapidaria: “Salve Padre de la Patria”. Luego se traslada a la
Plaza de Armas donde el pueblo lo proclamó General en Jefe de los Ejércitos de
la República, siendo posteriormente designado por la Junta Central Gubernativa
como “General de Brigada”.
Gloria y admiración a
Duarte, quien a cambio de nada y grandes sacrificios nos dio la nacionalidad
dominicana.
Cortesía: elCaribe.
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