lunes, 22 de febrero de 2010

Carnavales

El carnaval constituye la festividad más importante y trascendente de la cultura popular dominicana. El carnaval es una celebración recreativa de libertad, integración e identidad. Las máscaras, la exageración, el sarcasmo, lo insólito, lo satírico, lo inédito, lo atrevido, lo grotesco y lo imaginario son partes integrantes fundamentales del carnaval.

Las festividades de carnaval llegaron con la cultura del colonizador español. Hay pruebas documentales de estas fiestas antes de 1520 en la ciudad de Santo Domingo con motivo de diversos acontecimientos. El carnaval de carnestolenda culminaba el martes antes del miércoles de ceniza para las celebraciones de San Andrés, San Juan Bautista, Hábeas Cristi, el aniversario de la ciudad de Santo Domingo, entre otras.

Para celebrar la Independencia Nacional se incluyeron manifestaciones de carnaval que se repitieron cada 27 de febrero, institucionalizándose como expresión patriótica. Además de éste contamos con la reminiscencia de los carnavales de las fiestas patronales de Azua, la conmemoración de la Restauración de la República, el aniversario de la fundación de la ciudad de Santo Domingo, las manifestaciones de carnaval de semana santa en los bateyes de Elías Piña, San Juan de la Maguana, La Joya de Guerra, Cabral y Barahona.

Carnaval de La Vega

El carnaval de La Vega es uno de los más antiguos del país. Todos los domingos de febrero la alegría, la música, los gritos y el sonido de las vejigas se apoderan de las calles de La Vega, las Cuevas (lugares donde se preparan los diablos o mascarados) se quedan vacías y el Parque Las Flores y sus alrededores se transforman en un escenario donde el pueblo expresa su entusiasmo, su esplendor, su orgullo y su generosidad.

El diablo es el personaje central del carnaval dominicano y en La Vega como en todo el país, a partir del siglo pasado, este fue el personaje central del carnaval. El carnaval de La Vega es la manifestación más importante de su cultura popular y que más ha crecido en el país. Es un ejemplo nacional y su organización es coordinada por la Unión Carnavalesca Vegana (UCAVE).

Carnaval de Bonao

Como ocurría en todos los pueblos del país, en Bonao había un carnaval de salón, de clubes sociales para la elite local y otro de la calle. En 1990 jóvenes inquietos organizan las comparsas del carnaval y un año más tarde se forma el Comité Organizador del Carnaval de Bonao (COCABO), institución responsable de la organización, institucionalización y desarrollo del carnaval.

El carnaval de Bonao es uno de los que ha tenido el mayor y más fecundo crecimiento cuantitativo y cualitativo del país. La interiorización del carnaval como patrimonio de los diferentes sectores sociales que se han integrado en el carnaval, la participación de la juventud, la pasión y el orgullo, garantizan el futuro de los macaraos de Bonao.

Carnaval de San Cristóbal

En un contexto sociocultural de fuertes raíces españolas-afrodominicanas surge el carnaval de San Cristóbal dentro de una dimensión espontánea.

A causa de la caída del régimen trujillista y la guerra de abril de 1965 este carnaval tiene profundas crisis, siendo testimoniado y mantenido vivo por Julio Heredia de los Santos apodado Walter James.

Desafiando todos los obstáculos en febrero de 1980 los jóvenes de grupos teatrales y músico-vocales organizaron el carnaval popular de San Cristóbal.

Se recurrió a la memoria para recuperar las esencias del carnaval, resurgiendo comparsas de Diablos Cojuelos, los Africanos adornados de trajes multicolores, los Indios, los Galleros, las 21 Divisiones, el Califé, los Roba La Gallina representados por una pareja de esposos, ella exuberante y él medio enclencle, la muerte con sus vejigas de cascabeles y cintas, entre otros.

El 27 de febrero las comparsas recorren las calles de San Cristóbal y al llegar a la tarima del Parque Monumento Piedras Vivas, delante del pueblo y el jurado, escenifican su tema del desfile siendo el carnaval que tiene la mayor dimensión pedagógica del país.

Carnaval de Cotuí

Aunque el Diablo existe como expresión genérica del carnaval dominicano, el de Cotuí se presenta como uno de los más ricos y auténticos en cuanto a personajes se refiere. Además de los tradicionales Roba La Gallina, Tiznaos y otros, tenemos en Cotuí a El Mediodía, (hombre disfrazado de mujer con la cara pintada de azul, blanco y rojo), La Litera, El Muerto con su Perplegía, La Culebra y sus Siete Pecados, La Muerte en Zanco, el General Cocotico y otros.

El personaje más importante, original y auténtico de este hermoso carnaval son los Platanuses con un traje de hojas secas de plátano y un higüero como máscara, en los últimos años han coloreado las máscaras con las cuales ha ganado más vistosidad. Con la llegada del papel de traza usado en colmados de Cotuí, se transformó el platanú, sirviendo de inspiración a un nuevo disfraz, nacen así los Papeluses, éste siguió desarrollándose utilizando papel periódico, más tarde papel de vejiga y crepé y finalmente papel de plástico por ser más duradero y resistible. Estos personajes originales, bellos, de costo barato, sin carrozas, hacen del carnaval de Cotuí uno de los más originales y auténticos del país.

Los Guloyas de San Pedro de Macorís

Los Cocolos llenan de música, danzas, creencias, bebidas y comidas únicas los campos y las calles de San Pedro de Macorís. En la música y sus danzas es donde está su mayor impacto. Sus bailes están llenos de contenido, recreación, sátira, humor y música irradiada de ritmo, cadencia, melodía, lírica, sueños y nostalgias. Dentro de estos bailes se encuentran Momise, Guloya, del Buey, los Zancos y otros.

En la representación de las danzas siempre hay un mensaje pedagógico con un profundo contenido social donde se exalta el triunfo del bien sobre el mal, la defensa de la mujer a pesar que es excluida de sus bailes y sobre la lucha y triunfo del débil frente al poderoso y del oprimido frente al opresor. La cultura cocola ha enriquecido nuestra identidad nacional para orgullo de San Pedro de Macorís.

Con su corona de sueños que lo transporta a las esencias de sus orígenes, su capa llena de lentejuelas y espejitos, donde se reflejan sus raíces ancestros.

Danzan los Guloyas de la eternidad por los bateyes y calles de San Pedro de Macorís arrojando estrellas, amaneceres, mariposas, nostalgias y esperanzas.

Las Cachúas de Cabral

El sábado, domingo y lunes después de Semana Santa, en Cabral, Barahona y comunidades cercanas como Peñón, Fundación, Cristóbal, Salinas y otras, encontramos a Los Cachúas, con una de las máscaras más hermosas, llenas de colorido, música y movimiento, donde sobresale su cabellera de papel crepé o de vejiga, y con sus fuetes, se apoderan del pueblo, culminando sus actividades con la quema de Judas-Calié en el cementerio, en una de las ceremonias más impresionantes y significativas de todo el folklore dominicano, el lunes después de la Semana Santa.

Carnaval de San Juan de la Maguana

En los alrededores de la salida hacia Las Matas de Farfán, en San Juan de la Maguana, podemos encontrar la varie-dad de máscaras con mayor rasgos y huellas de la presencia de Africa entre nosotros, entre las que encontramos a las Tifúas, llenas de asfalto y crin de caballo, así la llamada Cocorícamo, con una enorme cabeza completa de caballo.

El Carnaval en Elías Piña

En la comunidad de El Llano, Elías Piña, el Jueves Santo al atardecer se colocan en los patios impresionantes máscaras como centinelas de protección, sugiriendo zombis o bacás. Estas son las Máscaras del

Diablo que al otro día con fuetes en las manos, vestidos de mujer, salen de los montes a carretear y darle fuete a todo el mundo, llegando hasta las calles de Elías Piña.

Al concluir sus actividades, el sábado, estas máscaras se llevan al monte, se queman y sus cenizas se esparcían por todos los sembrados, como parte simbólica de un culto a la fertilidad. Como homenaje a la llegada de la primavera, los tambores y los fututos de bambú y los caracoles anuncian el Viernes Santo por la mañana con la presencia de un Gagá teatralizado, único y diferente a otras modalidades que se presentan en los bateyes del país, con la violación a Teresita, la muerte y la hachita.

El Carnaval de Santiago

Entre los muy importantes carnavales se encuentra el de Santiago que se mantiene intensivamente tomando elementos formales populares como símbolos de identificación por parte de los sectores pudientes como es el caso de los lechones.

Carnaval de Salcedo

En Salcedo existe un carnaval con una gran riqueza de personajes.

El traje que identifica el carnaval es de papel crepé con los colores más intensos del carnaval dominicano. En el transcurso del mes de febrero se desfila todos los domingos y durante este tiempo nadie puede toparle a los trajes de los diablos.

La conclusión del carnaval de Salcedo es un ritual de purificación, un paso simbólico entre lo viejo y lo nuevo, cuando el pueblo arranca el papel crepé multicolor de los trajes de los macaraos el último día.

Carnaval de Monte Cristi

En Monte Cristi, el desfile principal se realiza el 27 de Febrero con los famosos toros y civiles, de los cuales se dice que son dos personajes de expresiones únicas. El combate de los mismos tiene en el cementerio su punto de partida.

Carnaval de Puerto Plata

En Puerto Plata sus disfraces reciben el nombre de Taimáscaro que tienen forma de un semí taíno, el pantalón del disfraz llevaba caracoles simbolizando la relación de los puertoplatenses con el mar, y en las mangas llevaban pañuelos de misterios, elementos de la cultura africana.

El Carnaval de Santo Domingo

El Carnaval de Santo Domingo tiene un carácter nacional, porque además de recoger las actividades propias del Distrito Nacional y sus alrededores, exhibe también muestras de todas las provincias.

Con la división política de la capital en cuatro provincias, recientemente se ha empezado a organizar un carnaval en la Zona Oriental.


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